Mary Carmen Torrente*

    Según lo consigna la historia, la encuadernación ha estado presente desde tiempos remotos. En su forma primitiva, la encuadernación consistía en atar o ligar los materiales o soportes en los que se estampaban las producciones de los hombres y mujeres de la antigüedad. Estas expresiones gráficas, representadas muchas veces por símbolos, son las primeras manifestaciones de libros o documentos, pero éstos, no utilizaban en realidad la encuadernación como la conocemos hoy en día.

    Con el transcurso de los años y el aumento del conocimiento en las civilizaciones, se experimentó la necesidad de disponer de superficies más amplias para inmortalizar las obras del saber, es por esta razón que surge la utilización de soportes extraídos de las plantas y árboles, como es el caso del papiro, el cual debidamente preparado se prestó para la transcripción. Más adelante surge el pergamino, éste aumentaba el espacio para la escritura.

   Tanto el papiro como el pergamino, se enrollaban en un palo cilíndrico, pero esta forma de almacenamiento, la acción destructiva del tiempo y la dificultad de manipulación hizo que la anchura de estos rollos se fuera reduciendo paulatinamente y se comenzó a escribir por un solo lado del documento, transformándose poco a poco en la idea de un formato plano y rectangular.

   En este momento de la historia se ideó una protección para el texto, la cual consistía en dos tapas de madera que se encargaban de mantener unido documento que era similar a un acordeón, esta forma primitiva para conservar los libros, pronto encontró grandes desventajas en su  manipulación. En poco tiempo se pasó a separar los folios por los cantos, esto facilitó en gran medida su uso, y a su vez, surgen las costuras en las encuadernaciones.

  

Costura copta en cuadernillos con tapas en piel. (Fotografía: Mary Torrente, 2014)

     La costura de encuadernación, cuyo objetivo principal es la unión de los cuadernillos entre sí, tendrá un trabajo mecánico entre las hojas dobladas y el hilo que la sujeta. La elaboración de la costura que pasa de un cuadernillo a otro, semeja la función de una bisagra, ya que se encuentra en la zona de doblez de las hojas y permite el libre movimiento para la apertura y el cerrado del libro.

    Las costuras se volvieron en sí un arte, ya que se elaboraban nuevos y más extravagantes diseños para aumentar el valor artístico de la pieza de encuadernación. Poco a poco se fue perfeccionando el gusto y el sentido por la  belleza de las mismas y principalmente en los países europeos se desarrollaron costuras particulares llamadas en su mayoría igual que el gentilicio de estos países.

 

Costura greca con cintas y a los lados cadeneta sencilla

(Fotografía: Mary Torrente 2014)

 

    Actualmente existen diversos estilos de costuras para cuadernillos. Las personas dedicadas al arte de la encuadernación aplican los conocimientos transmitidos durante siglos, muchas de las costuras que encontramos en libros de la Época Medieval se continúan usando de forma preferente hasta nuestros días por la calidad y durabilidad, pero además por la apertura que le otorgará una buena costura al libro encuadernado. 

*Autora: Mary Carmen Torrente Herrera, estudiante de Archivística de la Universidad de Costa Rica. Correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Biblio-Enlace: Cátedra de Gestión y Servicios en BUI-ECSH-UNED: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Referencia bibliográfica

Brullaga, E. (2000) Tres ensayos sobre el arte de la encuadernación. Ollero y Ramos. Madrid, España