H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Dr. Humberto Aguilar Aroyo*      

       Podemos presumir que hace aproximadamente 300 años en la historia de Costa Rica, un ibérico de apellido Alvarado puso pie en esta tierra, sin percatarse que dos de sus vástagos se convertirían en adversarios en la arena política. Como cientista social no veo una confrontación de personas sino de lo valórico representado por Fabricio y de lo político por Carlos, por lo que en términos de la ciencia política, seria el dogma versus praxis en torno de la institución social llamada familia.

      No dudo que, en ambas figuras partidarias, la familia constituya un bastión de importancia trascendental, pero en sus percepciones y enfoques personales, religiosos y sociales son diametralmente distintos.

      En este corto artículo no pretendo resolver la discordia electoral vigente, sino dar luz a la opinión pública sobre el objeto de la polémica que permitió el salto de lo religioso a la palestra política, por lo que me estaré refiriendo al sentido de la familia en la actual sociedad. De esta manera debemos responder qué es la familia y qué roles tiene hoy.

      En primer lugar, debemos señalar y tener claro como primera ley social y natural la referida al cambio permanente en todo lo existente. Por más que se quiera no se puede evitar el envejecimiento, el movimiento de la tierra y la transformación permanente de la materia. Lo segundo es saber que la familia como constructo social se sujeta a esa ley, por lo que la familia de hoy no es la familia medieval. Esto nos lleva a una tercera consideración: la familia no es una “isla” blindada a la influencia de la cultura y la presión social. Su estructura y funcione es moldeada por la sociedad y no a la inversa.

      En cuarto lugar, el matrimonio gay y el discurso de género no son los enemigos únicos y primordiales de la integración y conservación de los valores familiares. La evidencia de esto se encuentra en el siguiente escenario: en Costa Rica son más las familias formadas por la unión libre que por el matrimonio civil o religioso. Un porcentaje mayor a los matrimonios religiosos contraídos, se divorcian en el primer año de convivencia. El motivo principal de las separaciones es la incapacidad económica para sostener una vida en familia, implicando con esto anualmente miles de demandas por pensión y encarcelamiento de los padres de familia. Tres de cada diez familias en nuestro país sufre de los embates de alguno, o de varios o de todos los siguientes factores que atentan contra las familias como son: el desempleo, los bajos ingresos, el consumo de drogas, el tráfico de drogas, la deserción escolar, la falta de oportunidades, el hacinamiento habitacional y la violencia intrafamiliar. Por lo que la crisis de valores es parte, pero no puede ser entendida fuera de este contexto social cotidiano.

      La familia ha cambiado. En nuestro país ya no existe la familia extendida (abuelos, tíos, papa, mama). La familia biparental, la compuesta por mama y papa corre a pasos agigantados hacia la familia monoparental a cargo de jefas de hogar. La familia de nuestros abuelos, aquella que se reunía alrededor del fogón de la cocina y compartía y dialogaba en torno a cuentos y anécdotas desapareció por cuanto cambio la base social y cultural que la hacía funcional.

      Lo cierto de todo ello es que esa familia tradicional se convirtió progresivamente en la familia de hoy diversificada en 7 tipos distintos, que no podemos negar y descalificar por el simple hecho que estos no se ajusten a una creencia, dogma o precepto. Lo científicamente demostrado es que esos cambios y transformaciones en el seno de la familia han sido provocados y tienen su explicación en el cambio de los roles y funciones que la sociedad le ha asignado en los últimos 50 años a la familia.

      El papel de la familia como eje de la sociedad ha sido relegado y sustituido. Los niños ya nos educan en la familia sino en los Jardines de niños y aquellos que no asisten, son socializados por la servidora doméstica o por los padrinos “electrónicos “como son la televisión y la internet.

      En la década de los 60s, hace casi 70 años, el mercado capitalista atesto el primer gran golpe a la integración de la familia el cual consistió en la incorporación de la mujer al mercado laboral. Para ello se requirió de dos cambios: el invento de la píldora anticonceptiva y los electrodomésticos. La píldora libro a la mujer del designio ancestral y patriarcal de ser inevitablemente vientre de reproducción y los electrodomésticos del rol tradicional de ama de casa. La sociedad por medio del mercado fijo nuevos patrones y funciones a la familia, roles que progresivamente ha perdido por ser innecesarios en una cultura permisiva, liberal, individualista y consumista.

      Perderíamos un precioso tiempo y recursos pensando que salvando la familia se salva la sociedad, porque es esta la que determina el rumbo y destino de la familia. El cambio es social. Asimismo, la mejor forma de preservar la integridad del núcleo familiar no es empezando por el rescate de valores sino por la dignidad humana de quienes la forman. No es la ética ni la moral los ingredientes principales para salvar a la familia sino el acceso justo a las oportunidades y la satisfacción de las condiciones esenciales de vida, si se alcanzan estas, los valores se garantizan.

*Dr. Humberto Aguilar Aroyo. Sociólogo y profesor de la  Universidad Estatal a Distancia. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.