H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Un generaleño de corazón

Por: MSc. Sonia Vargas Fernández*                                                

            Don Alcides Calderón Gamboa nace en San Antonio, Alajuelita, San José un 28 de noviembre de 1932, del hogar conformado por Gabriel Calderón Chinchilla y Avelina Gamboa Salazar, es uno de los trece hijos de este matrimonio.

            Con el afán de buscar un futuro mejor para su familia don Gabriel Calderón, hombre valiente y de mucho empuje decide recorrer nuevas tierras y desde Alajuelita inicia una aventura hacia el Valle del General trayendo a toda su familia. Don Alcides llega a tierras generaleñas con año y nueve meses de edad, fue traído por su madre Avelina en avioneta la cual aterrizo en el rustico campo de aterrizaje de Pavones.

            Crece en Los Chiles de Pérez Zeledón, se desarrolla como peón de la finca de su padre, aprende la faena con el ganado a lo cual fue muy aficionado, monta a caballo y era muy diestro sogueando el ganado bravo.

            Siendo muy joven emprende un viaje más al sur buscando nuevos horizontes en las bananeras, donde le cuesta conseguir trabajo por ser menor de edad y tener una contextura muy débil. Realiza diferentes trabajos desde picar leña hasta instalar las mangueras de riego, también es allí en la bananera, donde consigue que una fondera le enseñe a leer y escribir

            Amigo de cantar y dar serenatas; don Alcides se ganó más de un enemigo, porque las muchachas lugareñas preferían al cantante que al galán de buen caballo.

            Don Alcides nos cuenta: “yo era muy loco, rebelde, atrevido un poco despreciado a pesar de ser hijo de un hombre rico como lo era papá, yo no estaba bien era un poco rebelde, casi no sabía leer, ni escribir; me gustaba jugar con los animales, torear los novillos, soguear ganado y sobre todo jugar a montar briosos caballos, solo era cuestión de ponerle una cabestrillo y tirarme en su lomo, no niego que muchas veces me botaron los potrancos y muchas veces llegue chollado a la casa, muy chiquillo me fui a la zona sur a la bananera donde la vida no valía nada, muy duro el trabajo y yo un flacucho, descalzo y desanimado, aprendí a fumar y tomar guaro y una cocinera de fonda me término de enseñar a leer.”

            Ese espíritu de aprender de ir más allá de lo establecido lo hace formar parte de la Guerra Civil de 1948 con apenas 16 años y aunque a escondidas estaba al tanto de todo lo que pasaba en las trincheras; fue una de las primeras personas que descubre a General Tijerino muerto en la Trocha (camino viejo que comunica Los Chiles con Palmares). Nos cuenta don Alcides que este personaje fue traído por los Calderonista ya que corría su fama de buen militar, indica don Alcides: Tijerino era de origen nicaragüense radicado en Costa Rica; se dedicaba a entrenar gente para la guerra y a liberar batallas donde lo ocuparan como lo había hecho con Sandino en Nicaragua. Entreno nicas de la bananera y entro al valle del General con 1800 hombres. Es así como llega de soporte a los Calderonista, imponiendo el miedo cuando se paseaba delante de las trincheras con su brioso caballo, atemorizo a los valientes campesinos aunque se dice que nunca mata a nadie. Una tarde cuando se cree que iba ya de huida con 180 hombre hacia Panamá se topó en la trocha con un valiente que certeramente le dio el tiro que lo mato. Como yo era rápido a caballo me mandaron a ver qué había pasado y llegando veo el cuerpo del militar tirado en el suelo, aunque casi nadie lo había visto se puedo identificar con sus relucientes botas de cuero, su cadenas de oro en el pecho y su pantalón de army. Avise a los demás y en destartalado jeep echaron el cuerpo del militar y el cuerpo del muchacho que lo tiro. A Tijerino no se le tiro en la fosa común de los muertos; sino se le enterró con honores por orden de su amigo y contrincante Godoy.

            A su regreso de la bananera y con unos pocos ahorros decide casarse con el amor de su vida Flor Fernández la hija de Rosendo Fernández y Luisa Mora, el de 19 años y ella de 15. De este matrimonio nacen 11 hijos la mayoría de ellos profesionales, amantes de la música y cantantes aficionados.

            Teniendo don Alcides una numerosa familia; de once hijos decide comprar una finca en Changuena de Buenas Aires donde cultiva la tierra. Cuando sus hijos crecieron los trae a Los Chiles para ponerlos a estudiar, mientras en yunta con su esposa juntaban dinero, ella con su labor en el comedor escolar de La Bonga de Changuena y el cultivando frijoles, arroz, maíz, y yuca, que enviaba a San Isidro; era fácil identificar los sacos que enviaba don Alcides, siempre con su dibujo de una cara con nariz larga es su representación de marca no registrada.

            ¿Quién es Alcides Calderón hoy? persona muy agradable, bueno para hacer amigos, con un corazón noble, amigo de tender la mano a quien lo necesita, le gusta la lectura; lee varios libros, sin faltarle su amada biblia, sabe mucho de historia y geografía le encanta contar historias antiguas; es muy común encontrarlo en su mesa de estudio con el globo terráqueo y es poco probable que lo puedan enredar en asuntos de ubicación geográfica mundial.

            Le gusta mucho la música aún con sus 85 años nadie ha podido superar el timbre de su voz, de joven toco guitarra, su gusto por el canto lo ha caracterizado en fiestas, bodas y actividades religiosas, heredo en varios de sus hijos ese amor por la música de hecho tres de ellos Rocío, Miguel y José son músicos reconocidos en el cantón, en los demás también inyecto el canto y el amor por la música.

            Al inicio del año 2016 un cáncer de pulmón intenta aniquilarlo, pero Dios le regala el don de la vida venciéndolo; pidió a Dios que le diera la oportunidad de volver a cantar y poder predicar la palabra de Dios en las iglesias y el mercado Municipal. Siempre al lado de su amada Florcita e hijos quienes lo han cuidado con esmero día con día. Actualmente está con tratamiento diario de quimioterapia su espíritu sigue vivo y luchando día a día, contando sus historias a quien tenga el gusto de visitarlo en su amado Pérez Zeledón.

*MSc. Sonia Vargas Fernández. Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.