H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por Máster Manuel Antonio Navarro Brenes*

Hace algunos días, a raíz de la cuestiones  políticas del país, escuché al Presidente Electo, don Carlos Alvarado, y al otro candidato, don Fabricio Alvarado, hablar sobre la necesidad de establecer un sistema de transporte eficiente para el país, en este caso, entiendo que se referían a la GAM, mejor conocida como Gran Área Metropolitana; y días después, a funcionarios de otras instituciones, dependencias e inclusive  al presidente del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica, afirmando que tendrían que pasar los cuatro años de la nueva administración, solo en trámites burocráticos, para que se pudiera empezar con la propuesta de don Carlos Alvarado sobre el tren eléctrico, que muy gentilmente otro presidente nos quitó, porque, me imagino, se le ocurrió brillantemente, que mientras todos los países del mundo tienen uno o varios, él, en lugar de ir para adelante, agarró para atrás (muy brillante la decisión).

Recientemente estuve visitando Colombia y específicamente Medellín. Este Municipio del Departamento de Antioquia cubre 390 kilómetros cuadrados con una población que es prácticamente la de toda Costa Rica, contando nuestros hermanos migrantes de los países centroamericanos y de otros países que residen en nuestro país, cosa que traigo a colación porque si no tomo en cuenta a todos estos hermanos, nos superaría considerablemente solo la población de Medellín.

Ahora bien, ¿por qué si hace 25 años Medellín logró establecer el servicio del Metro y hace 15 años el servicio de Metrocable y de Tranvía, por qué no hacerlo en nuestro país? Claro, saltará a la vista casi de inmediato la respuesta: qué ingenuo este señor planteando algo imposible para Costa Rica, con qué dinero se podría hacer, quién lo haría. La institución del estado que maneja el asunto del tren debería transformarse con visión a futuro en algo que realmente sirva y en donde las demás instituciones que tienen que ver con el transporte público deberían de enfocarse en conseguir que los empresarios hagan lo que realmente tienen que hacer en beneficio del pueblo costarricense, con conciencia social, haciendo eco de lo que representa servir a sus clientes con calidad, eficiencia y eficacia a sabiendas de que de esa inversión y servicio dependerá el éxito de sus ganancias, y que si eso fuera así no habría un solo costarricense que no pagaría lo que vale el transporte con gusto y placer por lo que le están dando y no como sucede hoy que sabrá Dios cómo se concesionan muchas cosas y sin el menor interés por el beneficio del pueblo costarricense.

Desde ya me imagino a compatriotas, empresarios, empleados públicos y privados recriminando estas ofensivas líneas, pero no, señores, seamos realistas, tenemos leyes para todo, normas de menor rango para todo, manuales de ética en la función pública y privada, literatura por todo lado en servicio al cliente interno y externo, clase política. Líderes no sé de qué y para qué que se rasgan las vestiduras por lo que supuestamente hacen en beneficio de sus empleados; sindicatos que defienden en mucho lo indefendible. Es decir, como en tienda, de todo y para todos los gustos, hasta una ley de enriquecimiento ilícito y de simplificación de trámites burocráticos.  

Hora es ya de dejarnos de todo ese montón de cosas y emular a países emprendedores que con entereza, en completa entrega por el engrandecimiento y beneficio de los habitantes de su país, se han dedicado a desarrollar proyectos de gran envergadura en todos los campos, a hacerlos y a cumplir con el bienestar social de su pueblo, ejemplos sobran: Taiwán, Japón, Panamá con el reciente proyecto de ampliación de su canal interoceánico, Medellín, Colombia; y ¿por qué nosotros no? ¿Porque no se puede o porque la mezquindad de los diferentes actores que deben de intervenir no quieren? O será falta de visión para el desarrollo, cosa  que dudo, porque nuestro pueblo es un pueblo de lucha, de entereza y de grandeza ante las adversidades. Lo que pasa es que el pueblo también se cansa con tanta corrupción y chorizos. No vengan a decirme que no se puede.

Sí se puede, como lo hizo el pueblo de Medellín hace 25 años y 15 con el resto de su eficiente servicio de transporte público, valga decir el metrocable y el tranvía. Cómo, pregúntenle a las autoridades de Medellín que inclusive creo que estarían muy complacidas de ayudar a Costa Rica con este tipos de proyectos.

Digo y sostengo que sí se puede, si se efectúan convenios, se solicitan créditos con organismos internacionales para un montón de cosas, se desaparecen platas por arte de magia de un montón de esas cosas de las que hablo y que son vox populi, que son noticias de cada día. Por qué no unirnos todos los costarricenses, valga decir políticos, gobernante y ex gobernantes, sindicatos, empresarios, instituciones públicas, poderes del estado,  Raymundo y todo el mundo, dejando de lado la burocracia y comprometiéndonos seriamente con el desarrollo, engrandecimiento y beneficio de los estamentos sociales menos beneficiados y en general con todos los costarricenses, pensemos en grande, pensemos a futuro y en el futuro de nuestras generaciones.

Nos cogió tarde, pero nunca es tarde cuando al fin se llega, Medellín lo hizo, hagámoslo aquí, construyamos un Metro, un Metrocable para las partes altas de nuestro país y un tranvía para San José

Modernicemos instituciones con visión de futuro, sin miedo, unidos todos los sectores sin mezquindad, con entrega, con entereza, es por Costa Rica, es por nuestras generaciones futuras, en el entendido de que la labor por hacer no es solo en este campo, son muchas las cosas por hacer para lograr una mejor calidad de vida, yo sé que muchos dirán cajita blanca para este señor, pero alguien tiene que decirlo y por algún lado hay que empezar.

*Máster Manuel Antonio Navarro BrenesAdministrador de Recursos Humanos,Historiador, Exfuncionario de la Dirección General de Servicio Civil, Ex Profesor de Universidades Públicas y Privadas,  Profesor de la Cátedra de Historia de la Universidad Estatal a Distancia, jubilado.