H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Con la Batalla de Santa Rosa ocurrida el 20 de marzo de 1856 y la consecuente  victoria de nuestros soldados al mando del general José Joaquín Mora, los costarricenses además de repeler la vil amenaza de los filibusteros, también demostramos el espíritu valiente y perseverante que nos caracteriza cuando de  libertad y  dignidad se trata.  Con los logros de esta y otras luchas sucesivas, el pueblo costarricense ha demostrado ser consecuente, y como tal, unir las veces que sea necesario a la población ofendida y deshonrada por el enemigo.

Al conmemorar los 162 años de la Batalla de Santa Rosa se hace necesario superar esta gesta como un mero ritual y revalorarla como elemento inspirador y expresión viva de la construcción constante que requiere Costa Rica. En el marco de la conmemoración, le invitamos a reflexionar en este día tan especial y ser parte de las personas que velan y se preocupan por la patria, más aún en momentos que se requiere que todos nosotros aunemos esfuerzos para resolver los ingentes problemas que amenazan en aventar al país hacia el abismo del escepticismo.

Que lo héroes del 56, no pasen desapercibidos ni queden en la feroz indiferencia, por el contrario, hoy más que nunca su espíritu nos debe de alentar a revisar sobre nuestro papel trascendental como actores sociales; principalmente, motivarnos a actuar y estar vigilante ante los proyectos políticos, económicos que se ciernen y se miran en el horizonte plagados de radicalismo e irrespeto de lo que son y piensan otras personas.

Bien tomemos una actitud sincera frente a ellos, promoviendo una mayor conciencia hacia la tolerancia y la toma de posición responsable y valiente. Por ello, la simbólica gesta de estos animosos soldados debe permanecer como una constante histórica en nuestra realidad cotidiana, con diálogo, pero a la vez con crítica razonada.

Que el ánimo de los héroes del 56, nos ayude a enfrentar los retos que el devenir nos presenta, asumiendo con valor y responsabilidad nuestro compromiso como ciudadanos; de seguro su participación como gestores de sano cambio será grandiosa y su actuar también será eternamente agradecido por los que vienen.

Vivimos una época difícil, donde tantos evaden y amenazan socavar el compromiso social y político exitoso claramente definido y convenido por nuestro país desde décadas atrás; por eso se necesitan de nuevos héroes que asuman y defiendan las decisiones sabias que nos dieron y entregaron los antepasados a través de un Estado costarricense visto y reconocido en un sitial privilegiado del concierto de naciones.

Sin duda, el país se encuentra urgido de esa esencia y vitalidad de nueva cuenta; pues sumido en una encrucijada de dilemas sin precedentes, se avistan una serie de repercusiones, que obligan a generar acuerdos integrales venidos de todos los sectores del colectivo nacional sin exclusión alguna.

En virtud, la celebración de la fiesta patria debe entenderse como gran pretexto para tomar coraje para enfrentar las disyuntivas que penetran y socaban las fibras más sensibles de las convicciones históricas que han distinguido a Costa Rica.

Más que nunca, nos encontramos en tiempos donde hay que tomar en cuenta a los valientes de Santa Rosa y Rivas sino las graves consecuencias sociales que pueden acarrear las propuestas fantasiosas,  manipuladoras, oportunistas, populistas y cargadas de un azote emocional  de corte fanático cultural, nos pueden conducir hacia las profundidades  del oscuro mar. 

!Que viva el espíritu de Santa Rosa... más que nunca…!

Cátedra de Historia UNED