H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

     Por  Mag. Martín Vargas Ávila*

      En este mes se conmemora otro nuevo aniversario del 1 de mayo, más conocido como Día del Trabajador, fecha que evoca la lucha y sacrificio de cientos de mujeres y hombres que entregaron su vida en favor de la promulgación de los derechos laborales, muchos de los cuales hoy disfrutamos. Tradicionalmente, se atribuye la elección de día en honor a los Mártires de Chicago, obreros de una empresa estadounidense asesinados en 1886 por llevar a cabo una huelga en que demandaban una jornada laboral de ocho horas.

       En Costa Rica el Día del trabajador comenzó a celebrarse a partir de 1913, como resultado las acciones generadas por la Confederación General de Trabajadores y el Centro de Estudios Sociales Germinal, el cual reunía a intelectuales y obreros. De este modo, esta fecha ha sido un espacio que ha favorecido el desarrollo de movimientos sociales y denuncias por parte de los sectores populares.

     Con el pasar de los años en nuestro país esta fecha ha comenzado a perder su significado histórico y social, lo que se evidencia en el desconocimiento sobre el trasfondo histórico de esta celebración y el sangriento proceso que permitió el establecimiento de los derechos laborales y del Código de Trabajo . Lo anterior es muy preocupante, sobre todo hoy cuando existen constantes amenazas contra el marco legal y las condiciones mínimas que protegen a la clase trabajadora.

     Lo más complejo de este ataque contra los derechos laborales es que buena parte de estos embates provienen no solo  las clases dominantes, sino de ciertos sectores de trabajadores que han logrado ascender y que por sus intereses particulares, enagenación o cinismo, llegan a defender  tesis y posiciones  que menoscaban la calidad de vida y dignidad de las personas. En definitiva, esta pérdida de solidaridad y de compromiso corporativo, que favorece el discurso neoliberal y en consecuencia la pauperización del mercado laboral.

     El panorama anterior evidencia la relevancia social del conocimiento histórico y la labor que realiza la comunidad de especialistas en Historia. En este sentido, es preciso crear espacios de diálogo y debate sobre las condiciones actuales que experimentan los trabajadores, las amenazas a la seguridad social y protección laboral. Pero sobre todo, educar y difundir acerca del papel que han desempeñado las agrupaciones obreras, partidos políticos e intelectuales, tanto de izquierda como de derecha en la lucha, por los derechos labores; los cuales no han sido un regalo de las élites y grupos empresariales, sino de logros  conquistados en las calles a través de la organización social, huelgas y movilizaciones.

     Dichos hechos deben ser considerados y recordados por todos, para evitar ser presas de olvido y de la manipulación de algunos medios de comunicación y posiciones políticas, las cuales tratan de ocultar estos hechos debido a los intereses financieros de sus accionistas y aliados económicos. En este punto, el postulado de José Martí acerca de que: "los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan",  se reviste de universalidad. 

*Mag. Martín Vargas Ávila. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo Electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.