H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Realizado por Bayron Bolívar barquero Ureña*

La Tierra, ¿qué es?, ¿un cuerpo celeste más en un vasto universo?, ¿la casa de múltiples seres que de repente ha dejado de ser?, ¿una roca gigantesca que accidentalmente se adecuó para albergar formas extraordinarias de vida?, ¿una hermosa creación de un artista magnificente? Pues la Tierra puede ser muchas cosas para una comunidad de intelectuales que nunca ha dejado de encontrar o formar respuestas a sus inquietudes, pero que extrañamente contradice su parecer en este término constantemente con su forma de actuar.

          Es muy interesante analizar la simplicidad que comprende el hecho de que las cosas no pueden existir sin una naturaleza que les corresponda; esta última conforma la descripción de su respectivo objeto, propone la razón de ser de este, soporta su existencia. Por lo tanto, es comprensible que las distintas cosas del universo necesiten mantenerse en armonía con su naturaleza, para entonces decir que se encuentran en un estado relativo de seguridad, que sustente su permanencia en este.

          Correspondiente a esta inquietud, continúa el análisis de la crisis del planeta Tierra. ¿Por qué particularmente la Tierra entre todos los planetas conocidos, es la que está sufriendo más daño por elementos que la componen?, ¿será porque entre todos los planetas conocidos es el único que alberga seres vivos? Según el conocimiento adquirido a través de la experiencia, no debe ser la vida el factor que sustente este hecho tan lamentable, al parecer es más bien la inteligencia de una parte de estos seres la clave de la problemática.

          La inteligencia debe ser considerada como una bendición, un don, un regalo; ¿cuántas maravillas se han alcanzado, se están consolidando y surgirán, solamente gracias al maravilloso regalo de la inteligencia humana? Lamentablemente para el raciocinio humano, el afán de tener cada vez más ha orientado su voluntad por caminos equivocados, senderos que procuran su extinción y la de sus prójimos. Esta tendencia ha sido promovida por el fenómeno del capitalismo, ya que en este se ha visto arraigado el deseo de consumo, pero un consumo muchas veces ignorante, del que se valen muchos negocios para comercializar sus productos.

          El capitalismo ha conseguido muchos simpatizantes por su naturaleza adquisitiva, que alienta a los consumidores con la idea de poder obtener artículos y servicios que resultan altamente atractivos a sus ojos, por distintos motivos. Además por su carácter globalizador (con mayor cobertura en la actualidad), ofrece una variedad enorme de bienes y servicios a disposición de quien pueda adquirirlos. Sin embargo, es también por esa perspectiva progresista, que esta doctrina no debe ser dañina necesariamente; sus principios pueden ser orientados a desdoblar una sociedad que, efectivamente, sustente la permanencia del sistema, pero que lo haga sosteniblemente. Por tanto, surge el término desarrollo sostenible, “esa particular visión del desarrollo sería la que asegura la preservación de la Naturaleza” (Gudynas, 2002, p. 59)

          Empero, como ha dicho Leonardo Di Caprio, actor estadounidense y Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, en el documental Antes de que sea tarde de la National Geographic: "si se tiene una conversación con quien sea acerca del cambio climático a las personas no les interesa". Aunque tal comentario fue hecho en un momento donde, él relata, se sentía desesperanzado y pesimista respecto al tema, claramente no estaba completamente fuera de lugar. Notablemente en nuestro país, y en particular en las zonas rurales, al solicitar la opinión de alguna persona al azar respecto al tema, es muy probable encontrarse con una respuesta desalentadora en cuanto a la importancia que se le da a la problemática ambiental contemporánea.

          La globalización contemporánea, con la predominancia del capitalismo en ella, se ha caracterizado por distintos aspectos que, conjuntamente, han constituido las diferentes condiciones de vida que se conocen en la sociedad y, particularmente para este estudio, la actual crisis medioambiental. Su rasgo predominante es el debilitamiento del Estado como principal ente intercesor sobre la vida en las diversas naciones. Ante el deseo de los países de incluirse en el régimen capitalista (de modo que no queden excluidos del rumbo que el resto del mundo en su mayoría adopta), diversas fuerzas económicas ejercen presión y se involucran en la toma de decisiones de estos. De esta manera, las corrientes capitalistas logran tomar parte en el pensamiento de un país y, por ende, en la orientación de sus decisiones, de modo que las dirigen al arraigamiento de la economía capitalista en su sociedad. La Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, son parte de esas fuerzas económicas que participan en el fenómeno en cuestión.

          En este sentido, debido a que el capitalismo ha buscado desde sus orígenes el crecimiento basado en sus intereses, ignorando comúnmente el bienestar de otros campos de la sociedad, el medio ambiente ha sufrido grandes daños al ser dispuesto de forma irresponsable por esta perspectiva económica; al respecto Gudynas, (2002), explica: 

      Las condicionalidades ambientales o sociales, son calificadas como cargas que entorpecen la inversión y el crecimiento   económico. Un país que      introduzca exigencias en ese sentido simplemente será abandonado por el capital internacional, el que migrará hacia otro donde encontrará                  menores requisitos. (p. 190)

          Por lo tanto, los Estados se ven comprometidos a facilitar el desarrollo de las inversiones en sus países, y procurar una mínima intervención en sus actividades una vez establecidas. La situación de América Latina en este campo, el mismo Gudynas, (2002), refiere más adelante: “los países de la región necesitan desesperadamente esas inversiones, así como las exportaciones, para pagar una deuda externa que sigue creciendo” (p. 190). Así se logra entender el grado de dependencia que se puede generar en este sentido, por medio del cual el régimen capitalista consigue abrazarse aún más a los países.

Prueba del fracaso que podría enfrentar un país con problemas para incluirse en la globalización contemporánea, y el impacto ambiental que podría producir consecuentemente, es la situación que atraviesa India. Según muestra el documental Antes de que sea tarde de la National Geographic, en India el gobierno se enfoca en sacar la gente de la pobreza y no en las amenazas ecológicas que presenta el país actualmente. Prioridades como la anterior son comprensibles, ya que atender las necesidades humanas no puede dejarse para la posteridad; es urgente surtir a gran parte de la población india con energía eléctrica, muchas familias se valen del estiércol de vaca para formar pasteles que les funcionan como única fuente de energía en la preparación de alimentos. Según la misma fuente, con la influencia de esta pobreza, India se consolida como la tercera contaminante mundial.

          En contraste con el crecimiento económico lento y problemático en las naciones, está aquel que se desarrolla acelerada y constantemente, como el que ha surgido en países del sudeste asiático donde se localizan Indonesia, Malasia y Tailandia. Según Thomas y Wang, (1997), citados por Gudynas, (2002); “el crecimiento rápido se alcanzó a costa del ambiente y ha generado costos sociales concomitantes, tales como los efectos negativos de la contaminación del agua y aire sobre la salud humana.” (p. 92) Consecuentemente, se muestran dos polos de daño ambiental en el capitalismo: aquel provocado por la pobreza y el que surge junto al progreso.

          En este contexto, es importante mencionar las famosas curvas ambientales de Kuznets, desarrolladas a inicios de la década de 1990 y publicadas grandemente por el Banco Mundial. En ellas se expone, básicamente, que al alcanzar un alto desarrollo económico, las naciones reducirán su impacto ambiental, pues habrán alcanzado una mayor eficiencia en el uso de los recursos para la producción, aunque al inicio produzcan daños al ambiente. Gracias a este progreso, la población tendrá la capacidad de consumir cosas menos dañinas para el ambiente o adoptar hábitos o formas de vida más educadas que mejoren su relación con la naturaleza.

          A pesar de esta posición, en realidad el resultado final es, en efecto, contrario al propuesto. De nuevo la experiencia constata lo anterior, ya que aún en un país que se consolide como desarrollado, ocurre que empresas actúen irresponsablemente con el ambiente. Lo cierto es que tanto en países con economías estables, como en aquellos que sufren desequilibrio en este sentido, la contaminación existe. En ambos casos el principio para contrarrestarla está en que, en la medida de lo posible, las interacciones que se den en el país sean adecuadamente vigiladas, de modo que éstas se orienten hacia un rumbo responsable que sustente la existencia inteligente; aquella que, eventualmente, consolidaría el verdadero progreso.

Para que esa idea deje de ser utópica, es menester que las fuerzas políticas y económicas internacionales contribuyan, al extender facilidades especiales para aquellos países como India, con el propósito de que estos también puedan integrarse al progreso. Empero, para que tal acontecimiento ocurra efectivamente (consolidándose para las generaciones venideras), sería necesaria fuerza de verdadera solidaridad; esa que surge sin que su motivo sean los intereses particulares, la que es integralmente y no una máscara que disimule otra razón. Semejante necesidad, hace de esta idea algo literalmente imposible en la actualidad; pero al ser razonable, la esperanza de su alcance no deja de estar presente.

Para enfatizar el poder de la influencia en este campo, es digno analizar el papel de algunas figuras destacables para la sociedad. Claro ejemplo es el antes mencionado actor estadounidense Leonardo Di Caprio, quien posee el título de Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. En un mundo globalizado donde el consumo de películas es masivo, especialmente las de Hollywood, el impacto que personas como Di Caprio generan en la sociedad es inmenso. Ciertamente, sin importar cuán conocedora y preparada sea la persona que estudie y explique la realidad medioambiental contemporánea, generalmente el rango de población que llegue a abarcar no sea muy extenso, pues comúnmente no son figuras altamente destacadas para la sociedad no científica; una sociedad prominentemente ociosa que generalmente no pone atención a aquello que no le parezca entretenido o divertido, ignorando la instrucción que pueda sacar de ello.

Por fortuna existen entes como la National Geographic, que han logrado captar la atención de muchas personas alrededor del mundo, por medio de una propuesta de entretenimiento intelectual. El hecho de que esta compañía haya unido fuerzas con Di Caprio en el documental Antes de que sea tarde, implica una potente propuesta que puede tener un gran alcance, incluso para aquellos más ociosos que preferirían entretenerse con telenovelas en lugar de un documental educativo. A través del aporte de este esfuerzo para el mundo, se ejemplifica muy claramente la posibilidad de formar una globalización íntegra, ética, que más allá de focalizar su ser en los intereses particulares, lo haga en pro de aquellos que son colectivos.

En contraste con esta propuesta ética y beneficiosa, hay que tomar en consideración la posición de aquellos personajes que, en lugar de aportar al progreso responsable, fomentan el retroceso en este ámbito. El documental antes mencionado, expone ampliamente el hecho de que el dinero de los combustibles fósiles consigue comprar personajes prominentes de la sociedad, esto para que tales figuras aboguen por la premisa de que cambio climático es una farsa. En este campo destaca el roll de los hermanos Koch de Koch Industries Inc.

En Antes de que sea tarde, se denuncia la presencia de esta problemática en el Senado de los Estados Unidos, donde miembros del Comité del Medio Ambiente se manifiestan en contra del cambio climático, ya que en realidad se ven beneficiados por los ingresos de los combustibles fósiles. Mediante esta conducta, esos líderes políticos logran desacreditar el trabajo de científicos que se han dedicado al estudio de la crisis medioambiental y, consecuentemente, difunden la incertidumbre no sólo en su país, sino en el resto del mundo. Según la misma fuente, ciento treinta y un congresistas niegan el cambio climático, mientras que en el Senado hay treinta y ocho negadores.

          Ante esta situación, es imprescindible el papel que desempeñan los movimientos sociales al constituir una manera de dejar ver a los gobernantes que el pueblo verdaderamente tiene una opinión para dar, y que esta debe ser tomada en cuenta. En este sentido, es digno de resaltar el papel que ha tenido la población china, al tomar una actitud vigilante y denunciante de las acciones que lleven a cabo las empresas en su territorio. Además, últimamente este país se ha enfocado en darle prioridad a la energía eólica y solar en lugar de la proveniente de combustibles fósiles, un claro ejemplo de responsabilidad ambiental.

          Y es que cualquier medida es bienvenida para mitigar la problemática ambiental que se vive actualmente. Entre los múltiples problemas que golpean el planeta todos los días, debe abarcarse el de los combustibles fósiles. La mayor parte de la economía mundial se basa en combustibles fósiles, y estos constituyen una de las mayores contaminantes que existen al día de hoy. La combustión de estas sustancias instaura la forma más difundida de contaminación que la humanidad ha conocido, pues se encuentra presente en gran parte de sus actividades cotidianas; se utilizan para cocinar, como combustible en los medios de transporte, en la generación de electricidad, en los sistemas de calefacción, entre otros, pero todos sus usos perjudican el ambiente de algún modo.

          Al respecto, Roca y Salaet, (2010), opinan:

Existen algunos autores que desde hace tiempo han advertido que las reservas de combustibles fósiles son, en términos              históricos, muy limitadas y que la disponibilidad masiva de energía fácilmente accesible y muy concentrada que en una etapa        histórica (y para una parte de la humanidad) han posibilitado estas fuentes de energía primaria no durará para siempre. (p. 2)

          Esta propiedad finita de los combustibles fósiles es la que hace preciso que la humanidad comience a pensar en formas alternativas a ellos, es una oportunidad conveniente para que la sociedad se apegue a fuentes de energía renovables, como lo ha venido haciendo Costa Rica.

          Además de los combustibles fósiles, el progreso del mercado ha proveído a la humanidad de distintos productos que, a pesar de su utilidad, han acarreado fuertes consecuencias para el ambiente. De ellos, es sustancial hablar de los muy conocidos aerosoles y de su impacto sobre la capa de ozono. La capa de ozono del planeta Tierra es de vital importancia para sus habitantes, al servir como reguladora de la temperatura global y filtrar el paso de los rayos ultravioleta provenientes del sol, de modo que los seres vivos no se vean perjudicados por ellos. De hecho, “esta radiación es tan peligrosa para los seres vivos que se cree que la vida no logró dejar los océanos y establecerse en la tierra, […] hasta que no se formó la capa de ozono” (Rodríguez, 2016, p. 428). Empero, en las últimas décadas se ha disparado la tendencia del uso de aerosoles de distinta índole; estos artículos sueltan partículas de cloro y flúor que suben hasta el revestimiento de ozono del planeta, para entonces atacar y destruir las moléculas de ozono por millares.

          Por otra parte, una actividad que afecta gravemente es la deforestación; al ser los árboles una importante fuente de oxígeno y consumidor de dióxido de carbono (después de las diatomeas), la tala excesiva de estos seres representa una terrible amenaza para la vida en la Tierra. La ganadería es la principal razón que lleva a la tala indiscriminada de árboles pues, evidentemente, sus productos son componentes destacables de la dieta de gran parte de la población mundial, especialmente la carne (esto para el perjuicio de muchos). Además de este hecho, otro factor que hace de la ganadería la principal razón para la deforestación, es que por su naturaleza, las reses ocupan un gran espacio de terreno, por lo que para su cuido se ocupa mucho más espacio del que se necesitaría para criar otro grupo de animales. Respecto al impacto de este fenómeno en América Latina, Calle, Murgueitio y Chará, (2012), refieren: “En América Latina, la relación entre producción agropecuaria y deforestación es la más estrecha, ya que es en esta región donde la expansión de las actividades ganaderas ha ocurrido en gran parte a costa de la pérdida de bosques.” (p. 31)

Por otro lado, la ganadería excesiva que se desarrolla en el presente afecta también los suelos. El maltrato constante que en muchos casos produce el ganado en los potreros, empobrece la cubierta vegetal, por lo que los suelos ya descubiertos parcial o totalmente, se ven mayormente mortificados por las fuerzas erosivas.

Más puntualmente para descubrir los daños causados a la naturaleza, se presenta el caso del cantón de Pérez Zeledón. La persistente inconsciencia en la población es la causante de la corrosión de este cantón y, producto de esta, diversas conductas que llevan al deterioro de sus recursos naturales. La contaminación de los ríos, específicamente, es uno de los inconvenientes más conocidos en esa zona; en la comunidad de Pueblo Nuevo de Rivas, este problema es evidente al ver constantemente basura en el cauce del río Buena Vista. Este torrente a través de los años ha sido muy usado, particularmente por la juventud, en el disfrute de las conocidas pozas o simplemente para descansar un rato junto su caudal; algunos años atrás era todavía común escuchar en la calle la gente que decía “¡vamos a la posa!” o “uy qué rico un almuerzo allá en el río, ¡vamos!”. Estos decires se han ido difuminando con el pasar del tiempo, trayendo como consecuencia que, en la actualidad, solo exista una posa pero varios puntos donde se vierten desechos.

Por otro lado, la comunidad de Buena Vista, en el mismo distrito de Rivas, ejemplifica palpablemente la forma en que una comunidad se puede valer de la deforestación en aras de su progreso. Hace algunas décadas dicha comunidad era en gran medida bosque, pero con el paso de los años en esta zona los pobladores han llevado las actividades agropecuarias adelante; cada vez se ven más territorios talados para la producción agrícola, sobre todo de tomate, arracache y particularmente de café. Al ser un territorio muy elevado, se cosecha café de calidad muy superior, por lo que se comercializa muy bien. Mucho de ese café se exporta, de hecho varios residentes han invertido en la creación de su propia empresa de tipo micro beneficio de café, y tienen fama de pagar mejor la fanega que los grandes beneficios de café, como el de la cooperativa generaleña Coopeagri R. L.

Los vecinos de Buena Vista se encuentran muy satisfechos por los resultados que han recibido de sus actividades en los últimos años; su economía se ha incrementado vertiginosamente y cada vez su poblado progresa más gracias a este aspecto. Sin embargo, debido al carácter global de la contaminación ambiental, la tala apresurada que se ha dado les afectará eventualmente, no sólo a ellos, sino al resto del planeta.

Justamente casos como los anteriores, ponen en claro cómo la población mundial, mediante sus actividades, ha llevado a cabo un vertiginoso daño al ambiente. En el primer panorama, si la contaminación de ríos como el Buena Vista prevalece, eventualmente, las aguas estarán tan sucias que no será posible desempeñar actividades recreativas como la pesca, bañarse en las pozas o disfrutar de un almuerzo junto al río; en el sentido ambiental, las comunidades continuarían contribuyendo a la destrucción de la naturaleza, al poner en peligro muchas especies marinas, oceánicas y de los mismos ríos, mediante la desembocadura y almacenamiento de tantos desechos transportados por los ríos; e históricamente, estos pueblos estarían favoreciendo la marca de un antes y un después en la memoria de los ríos.

Respecto a la deforestación en comunidades como Buena Vista de Rivas, los ocupantes de estos pueblos deben comenzar a hacer conciencia sobre lo que implica la tala súbita de árboles. Al dejar sus montañas sin árboles, los suelos se verán expuestos gravemente a la erosión; las lluvias acarrearán mayores cantidades de sedimentos, que podrían causar fuertes y peligrosas cabezas de agua; y evidentemente, se le resta al planeta su capacidad de absorción del abundantemente dañino CO2. Sumado a esto, el uso irracional de plaguicidas en los cultivos, daña la microflora y microfauna de los suelos, perjudicando microorganismos que lo habitan y que favorecen la agricultura. Mediante esta conducta, para las generaciones venideras solo quedará un cuasi fantástico recuerdo de lo solían ser sus montañas.

El cantón de Pérez Zeledón, similar al resto del país, destaca por su riqueza natural en diferentes sentidos. Su atractivo natural más destacado es el Parque Nacional Chirripó; un monte de tres mil ochocientos veinte metros de altitud sobre el nivel del mar, el más alto de Costa Rica y uno de los mayores de América Central. Todos los años gran cantidad de turistas, nacionales y extranjeros, escalan este coloso para maravillarse con sus avistamientos (donde destacan los Crestones) y para familiarizarse con la biodiversidad y las particulares condiciones climáticas que forman parte de él. Para las comunidades aledañas y para el cantón en general, el turismo que ha generado el Cerro Chirripó fue y sigue siendo crucial en su progreso. Al verlo también desde un punto de vista macro, la presencia de esta montaña en el país significa dotarlo de fama y promover su reconocimiento en el ámbito internacional. Sin lugar a dudas, históricamente contar con esta forma de relieve, ha instaurado un factor elementalmente influyente en las vidas de los costarricenses, y su valía prevalecerá y progresará para tiempos venideros.

Otra zona que refleja el patrimonio natural de Pérez Zeledón, es el Refugio de Aves Dr. Alexander Skutch “Los Cusingos.” Esta es un área dedicada principalmente a la conservación de aves, pero también velan por el cuido de otras especies tanto animales como vegetales. Es un territorio de setenta y ocho hectáreas ubicado en Quizarrá de Cajón y donado por el ornitólogo Dr. Alexander Skutch al Centro Científico Tropical (CCT), en 1993. El Dr. Skutch se asentó en este lugar en 1941, dedicó la mayor parte de su vida al estudio de las aves en este sector y a partir de sus hallazgos desarrolló una vasta cantidad de obras científicas; “buscaba un sitio donde pudiese continuar con sus estudios y filosofía de vida, y terminar así su vida errática, lo cual no sería fácil para un trotamundos, razón por la cual debía ser precisamente lo que demandaba su corazón.” (Mejía, 2017, p. 36)

El Dr. Skutch demostró que, si se quiere, es posible preservar la riqueza natural en Pérez Zeledón; solo hace falta conciencia sobre la trascendencia inherente de la naturaleza para la Tierra y voluntad para poner manos a la obra en la construcción de un cantón, un país, un mundo más limpio y armonioso. El papel de la iniciativa privada, como la del Centro Científico Tropical, demuestra nítidamente la comprensión de que la crisis medioambiental contemporánea debe ser preocupación de todos, por lo que no son los Estados los únicos responsables de tomar medidas en el asunto. También ejemplifica la manera de cómo la globalización puede surgir íntegramente, el ideal de un mundo equilibrado para el disfrute de todos; y aunque es una idea utópica en la actualidad, lo cierto es que para consolidar una realidad global, solo es necesario un objetivo común en los puntos clave de la sociedad, ese que usualmente surge ante los intereses de grandes conglomerados de población.

Entonces, al contemplar las condiciones medioambientales que existen en Pérez Zeledón, hay que destacar que el papel que la comunidad toma en materia de conservación es todavía insuficiente. Es necesario que la comunidad desarrolle oportunidades de progreso ecológico, de modo que su economía se equilibre con la naturaleza. Por otra parte, es crucial que se lleven a cabo acciones de recolección de basura y siembra de árboles, tanto cerca de los ríos como apartados de ellos; esto mediante iniciativas en los diferentes comités de los pueblos o por voluntad de cada persona.

Lo anterior puede convertirse en realidad si se cultiva y se mantiene viva, la conciencia sobre el ser de la naturaleza, del cual la humanidad forma parte. Una propuesta para incentivar lo anterior, es incluir en los diversos grupos organizados de las múltiples filiales del cantón, un espacio para informarse y opinar sobre el curso ambiental de la comunidad a nivel cantonal, distrital o de los pueblos que los componen. Esto se podría reforzar, al valerse de la tecnología para relacionar los diferentes descubrimientos y conclusiones, por medio de alguna plataforma electrónica como Whatsapp, Google Drive o Dropbox; a estas sólo tendrían acceso los miembros de dichas entidades y sería una manera efectiva de integrar los conocimientos de varios sectores de la población. A través de estos espacios, podrían tomar vuelo planes para la mejora de los poblados en el campo ambiental.

Los pobladores de Pérez Zeledón deben volver a apropiarse de sus recursos y existen muchos medios para hacerlo. Se podría volver a recrear con las pozas, siempre tomando las precauciones correspondientes; el turismo ecológico es una opción potencialmente prometedora para muchas comunidades con atractivos sobresalientes; los distintos centros educativos podrían valerse de la variabilidad ecológica para potenciar una mejor comprensión de los estudios científicos; como lo concibe la profesora de Ciencias Naturales, Kristel Amador Picado “si es sostenible, es recíproco el beneficio” (Amador, K., comunicación personal, 11 de abril de 2018). Son variadas las posibilidades, pero todas ellas necesitan, en alguna medida, el apoyo un Estado garante de la sostenibilidad ambiental, para que esa forma de concebir la naturaleza alcance una dimensión, no sólo cantonal, sino nacional.

Derivada de todo lo expuesto, es la inferencia de que para la comunidad de aquellos que se identifican por su preocupación ambiental, es conveniente entender que desprender nuestra sociedad de tantos contaminantes, no será sencillo. Como se ha analizado anteriormente, debido a que ha sido el capitalismo el responsable de la inserción de los distintos contaminantes al planeta, el proceso que lleve a la sustitución de estos por alternativas amigables con el ambiente tomará tiempo; sin embargo, que este no sea razón para desistir en la lucha, sino que la refuerce para conseguir un mundo mejor.

*Bayron Bolívar Barquero Ureña. Estudiante del curso de Historia de la Cultura del CU de Peréz Zeledon. Este trabajo fue el resultado de su proyecto de investigación realizado en dicha asignatura durante el primer cuatrimestre del 2018.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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