En el derruído muro 
de la huerta del convento, 
en un agujero oscuro 
donde, al pasar, silba el viento, 
y, como una dolorida 
queja a las piedras arranca, 
hay, en el fondo, escondida 
una calavera blanca. 
De algún fraile soñador 
de vida ejemplar y bella 
y dedicada al Señor, 
en el mundo única huella. 
Abre los ojos, sin fondo, 
como a visiones extrañas, 
y del vacío en lo hondo 
forjan telas las arañas. 
Húmedo musgo grisoso 
recubre la antigua grieta, 
donde, en supremo reposo, 
descansa ignorada y quieta. 
Pero hasta aquella escondida 
mansión la brisa ligera 
lleva murmullos de vida 
y olores de primavera. 
Golondrinas, que en sus marchas 
dejaron el patrio río, 
huyendo de las escarchas, 
de las brumas y del frío, 
cuando la luz del Poniente 
filtra por el hondo hueco 
y hace parecer viviente 
el cráneo rígido y seco, 
desde las negras ruïnas, 
alzan sosegado vuelo, 
en sus vueltas peregrinas 
tocan las ramas y el suelo, 
como buscando en el prado, 
ya por la tarde, sombrío, 
el espíritu elevado 
que habitó el cráneo vacío.  

*José Asunción Silva (1865 -1896) fue un poeta colombiano,considerado como uno de los  precursores del Modernismo en América.