H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Los pueblos Ngäbe de Costa Rica

Nunanta Kä krite nigwe keteitibe ye

Konti ni ja mrägareta jodron jokrä ben

Ye ñobe kribe, jodron nirebe jokrä.

Dredre nuain batatre

Ya nuainta nibta erato.

(El mundo Ngäbe entre Costa Rica y Panamá. p 10).

 

 

(“En nuestra tierra donde vivimos todos

Juntos ya sea con el agua,

árboles y todos los animales pequeños

y grandes, aquí todos somos

hermanos y si daña algunos

o el agua nos afecta a todos”)

 

Por *Mag. Javier Olivares Ocampo*

     Los Ngäbe (nobes) representan una importante cultura aborigen establecida desde tiempos antiguos en un amplia área  entre Costa Rica y Panamá; durante la época Colonial se desarrollaron en Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro, por lo que una parte importante de esa población estaba bajo la jurisdicción de Costa Rica, por cuanto Bocas del Toro y Bahía Almirante eran de nuestro país hasta que  fueron arrebatadas por la política expansiva de Nueva Granada, en lo que se denominó “La Ususrpación Colombiana de 1836”.

     Los espacios territoriales compartidos entre ambos países anteceden a la presencia española; es por ello que  por medio de estudios científicos se determinó la existencia de la región arqueológica Gran Chiriquí, evidencia de un largo legado de madurez ocupacional, antiquísimo a la división colindante de 1941.

     Los pueblos Ngäbes, conservan el phylum lingüístico Chipcha – Maya en ambos lados de la frontera. Es decir, los pobladores desde tiempos inmemorables constituyeron una cultura que trasciende los límites y se convierte en una población transfronteriza.

     En ese mundo sin fronteras, el grupo étnico Ngäbe - Buglé  compartió un vasto territorio, el cual se extendió hasta la región del Pacífico Sur de Costa Rica, por diferentes frentes de poblamiento: la Costa Pacífica y la Sierra Costeña; aunque la mayor presencia en nuestro país se dio con el establecimiento de la Compañía Bananera en las Llanuras de Coto a partir de 1930 y  con el desarrollo cafetalero en Coto Brus en la segunda mitad del siglo XX.

     En la actualidad este pueblo se divide en dos realidades distintas; los habitantes de los territorios indígenas establecidos por el estado y los grupos migrantes que usualmente se mueven atraídos por las épocas de la cosecha del café. Los habitantes de los territorios cuentan mayor seguridad social, el apoyo institucional, el amparo de las leyes; los migrantes, por el contrario no gozan de ese estatus, la mayoría son indocumentados tanto allá como aquí.

     Los territorios indígenas de la cultura Ngäbe son cinco,  se ubican al suroeste de Costa Rica, en la provincia de Puntarenas; estos son: Abrojo – Montezuma, Altos de San Antonio, Guaymí de Coto Brus, Comte – Burica y Guaymí de Osa.

     Abrojo – Montezuma se ubica en el cantón de Corredores, distrito de Corredor, en una zona de pie de monte de la Sierra Costeña, con fachada al Pacífico, las comunidades son: Montezuma, Bajo de Los Indios, Bella Vista, San Rafael Norte;  cuenta con escuelas y  dos liceos rurales; su acceso es por  Ciudad Neily o por Fila de Cal. Altos de San Antonio es un pueblo del mismo cantón, en la misma Fila Costeña, más hacia al Sur pero pertenece al distrito de Paso Canoas, su ingreso es por Santa Marta, a unos 5 Kilómetros al sur de Ciudad Neily; ambos casos por caminos de difícil acceso.

     Guaymí de Coto Brus se ubica en el cantón del mismo nombre, en el distrito de Limoncito, en una hondonada en las faldas de la Fila Costeña fachada hacia la Cordillera de Talamanca, su población más importante es La Casona pero también hay varias comunidades como Alto la Unión, Betania, Caño Bravo, Copey, Villa Palacio, Mrusara, Brus Malis. La población de La Casona ha logrado mayor desarrollo, cuenta con escuela, colegio, EBAIS, es la única que conserva la figura del cacique, actualmente es Pedro Bejarano Romero quien heredó el poder tras la muerte de su padre.

     Comte Burica, se ubica en la zona alta de la Península de Burica, son pueblos más dispersos, con escasa comunicación terrestre con Costa Rica, algunos de los cuales solo es posible su acceso pasando por territorio panameño; corresponden al Distrito de Pavón del Cantón de Golfito, y al distrito de Laurel del cantón de Corredores, se compone de las comunidades de Alto Comte, Altamira, El Progreso, Los Plancitos, Las Vegas, Río Claro, Caña Blanca, La Palma, Carona, Alto de Buriquí, Alto Guaymí. Las comunidades cuentan con escuelas y en tres de ellas hay liceos rurales, pese a la dificultad de acceso se llevan servicios de salud cuando las condiciones son posibles. Algunas comunidades tienen más vinculación con Panamá que con Costa Rica, pues para ellos es posible acceder a Puerto Armuelles, no así a Golfito.

     Guaymí de Osa es de formación reciente, hace cuatro décadas se produjo por el traslado de familias de Coto Brus a la zona de la Península, cantón de Osa, Distrito de Sierpe hacia Alto Laguna, buscando mejores recursos naturales, especialmente animales silvestres para la cacería. El acceso es muy difícil desde la Palma de Puerto Jiménez, es un territorio muy aislado y con escasa vinculación con los demás territorios, su centro principal lo constituye la escuela.

     En  todos los territorios se conserva la cosmovisión ancestral y buena parte de  le lengua Ngäbere, se distinguen porque las mujeres usan vestidos colorido con decoraciones triangulares y los hombre sombrero de pita u otra fibra natural, por el uso chácaras, y su fisionomía de gente morena, pelo lacio y baja estatura, así como el profundo respeto a la naturaleza, también por sus prácticas culturales como fiesta de La Balsería, el baile Jegui, el agüita (bebida de cacao), las chiqueretas (ranchitos para repartir chicha).

     Su actividad económica se basa en la agricultura y en la artesanía. Producen cacao, maíz, plátano, pejibaye,  tubérculos,  así como la producción de cerdos y aves; la artesanía orientada al comercio se compone de sobreros, chácaras, pinturas en fibra de mastate, vestidos tradicionales, collares, instrumentos de utilería tradicional. En los últimos años se han incorporado como mano de obra barata en actividades como la palma aceitera y la recolección de café.

     Por otra parte, los grupos migrantes vienen en busca de trabajo por ciertas temporadas, especialmente para recolectar café, en su mayoría no pasan por los controles migratorios, aprovechando la porosidad de la frontera, no tienen documentos de identidad y practican una especie de nomadismo laboral que implica un periplo entre las fincas cafetaleras de Coto Brus, Pérez Zeledón, Los Santos, y más allá; algunos regresan a las comarcas en Panamá;  otros se van quedando en Costa Rica, incluso pidiendo dinero en las ciudades, ya hasta en San José.

     Es propio del paisaje cafetalero de Coto Brus el deambular de los indígenas en tiempos de cosecha, entre las callejuelas húmedas del cafetal;  cabizbajos, silenciosos, vistiendo sus ropas encendidas; siempre en núcleo familiar. Se reúnen los fines de semana en algún sitio, como suele ocurrir en la comunidad limítrofe de  Río Sereno, donde los hombres, alcanzando un fuerte estado de embriaguez compiten a golpes haciendo un espectáculo dantesco, a la vista de sus mujeres y de sus hijos, en lo que ellos justifican como una tradición cultural.

     Esa población sin arraigo representa una serie de problemas que las instituciones costarricenses deben atender, en asuntos como la salud, la maternidad, la protección de los menores de edad, el abandono escolar, la violencia, las condiciones laborales; amén de un crecimiento del flujo migratorio desde las comarcas panameñas hacia Costa Rica, debido a que  nuestro país es atractivo respecto al salario, a los servicios de salud, a las condiciones laborales, disponibilidad de alimentos; así como porque en Panamá son excluidos y  acosados por empresarios desarrolladores.

     Al igual que los demás pueblos indígenas, ellos enriquecen la cultura nacional, son parte de nuestra historia, de nuestra identidad; conocerlos nos engrandece, nos permite comprender la riqueza de ser un país multiétnico y multicultural así como vislumbrar ese mundo sin fronteras.

*Mag. Javier Olivares Ocampo. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

                                          

Fuente

El mundo Ngäbe entre Costa Rica y Panamá. Ministerio de Educación Pública. 1 Ed, San José. Departamento de Educación Intercultural, 2014.