Hoy más que nunca las universidades no pueden tomar a la ligera los compromisos que entablan con la sociedad pues esto amenaza su imagen y legitimidad, razón por lo cual debe cumplir a cabalidad y brindar las condiciones que permitan lograr las metas planteadas. En este sentido, las decisiones administrativas y académicas deben pensarse desde un enfoque integrado que no se limite a criterios financieros que conduzcan a la toma de medias ilógicas y que rayan en lo surrealista.
Esta situación toma mayor relevancia en el contexto actual, el gobierno anterior y el de turno en Costa Rica han generado una reducción significativa de los presupuestos de las instituciones públicas y de sus proyectos de interés social.
En el caso de la Universidad Estatal a Distancia esta institución de educación superior ha jugado un papel fundamental para el desarrollo de la población del país y de las comunidadess donde se encuentran sus centros universitarios.
Es inamisible y hasta vergonzoso que los proyectos e iniciativas no se lleguen a concretarse sin que existan justificaciones claras y concretas, pues se corre el riesgo de generar desilusión y una sensación de exfoliación por parte de las instituciones y universidades públicas.
Es preciso que exista diálogo entre los actores involucrados temas tan álgidos como la aprobación y continuidad de proyectos los diversos sectores y grupos con los cuales se han entablado compromisos. En este sentido, el tema de las “cargas académicas”, modelo requiere de una cuidadosa revisión y debate, con el fin de mejorar la labor del personal académico y su dignidad, es motivo de preocupación pues en muchos casos no refleja el trabajo y compromiso que existe al personal docente en las diversas labores entre las cuales se incluyen la investigación y extensión.
Ante este panorama es preciso que el diálogo, la negociación y la lógica prevalezcan, en especial con temas como el FEES, pues los recortes abruptos y sin sentido, constituyen un claro retroceso en las tareas que ejercen la Universidad. Sin embargo, esto no significa que no deban generarse cambios, por el contrario, es preciso impulsar cambios en favor de la mejorara continua, pero bajo principios de proporcionalidad y sin olvidar los pilares fundamentales la razón de ser de la académica pública.
No se puede olvidar que al final el personal docente cargo de las investigaciones o proyectos, en muchos casos dan más de su tiempo e incluso recursos para cumplir con las metas e iniciativas impulsadas en las comunidades y sus líderes; lo que pone en juego su nombre y reputación.
Por tanto, es conveniente tener un panorama claro sobre las funciones y compromisos de las universidades públicas, para evitar la pérdida del prestigio que tanto trabajo ha costado forjar, el cual se encuentra en un constante asedio por sectores poderosos interesados en la privatización de educación y reducir su acción social.
Cátedra de Historia UNED
