H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Un generaleño conocido por sus amigos como “el loco Romero”

Por  MSc. Sonia Vargas Fernàndez*

       Don Carlos Luis nació en la comunidad de Quizarrá de Pérez  Zeledón en el año de 1956, sus padres don Jorge Romero Sequeira (q.d.g) y doña Yuleth Barrantes Flores “la negra” deciden migrar al centro de San Isidro en 1960; cuando el pequeño Carlos contaba con cuatro años de edad.

       Cursó sus estudios primarios en la emblemática escuela Pedro Pérez Zeledón, y  de allí en adelante inicio su vida laboral, indica don Carlos: desde niño colaboré con la economía familiar porque mi padre me necesitaba (y si volviera a nacer volvería a ayudarlo otra vez). Externa con orgullo, trabajo desde mi niñez, aprendí a conducir un willis a los ocho años para ir a la finca a trabajar, cuando me egrese de la escuela ya tenía doce chanchos los cuales alimentaba con malanga que sacaba de la orilla del río. Mi padre, dice con lágrimas en los ojos, es la persona que más admiro, siempre se esforzó en cada trabajo que hacía, fue comerciante, agricultor, y hasta músico. Me enseño, que se debe ser honrado y que nada de lo que tenemos en este mundo nos lo podemos llevar.

        Este generaleño de sonrisa amable y en la actualidad vecino de barrio Villa Ligia lleva cuarenta años casado con doña Elizabeth Loria Ramírez, de esa unión nacieron sus dos hijas, pero además cuenta con orgullo que tiene cinco nietos y cuatro bisnietos. Narra don Carlos, que su oficio fue el comercio: vendió carbón, frutas, transportó café, vendió arena y piedra de río, y en la época de la United Fruit Company en la zona sur dos veces al mes vendía en las diferentes fincas colchones de paja que el mismo fabricaba.

        Así transcurrió su vida, hasta que en el año 2003 junto a un grupo de amigos y conocidos nació “Albergue San Martin, un solo corazón” una organización sin fines de lucro que gracias a donaciones atiende a personas en estado de indigencia. Estas personas, reciben desayuno y almuerzo (que él mismo prepara) tres días a la semana, además se les permite darse un baño (requisito bañarse antes de alimentarse), un corte de cabello y ropa limpia.

        Cuando se le pregunta por anécdotas don Carlos sonríe e indica: anécdotas hay muchas en estos trece años, la satisfacción de ayudar a quienes lo necesitan es una de ellas, pero también  he vivido episodios dolorosos; por ejemplo, en este periodo cuarenta y siete indigentes han muerto debido a sus adicciones, los mismos beneficiarios del servicio han robado varias veces en el albergue, y muchas veces no he tenido nada para preparar al día siguiente; narra don Carlos: que en una ocasión solo tenía cinco mil colones en la bolsa y le preocupaba no poder comprar alimentos, entonces decidí comprar tiempos y que cree; el número salió de primero y gane 300 mil colones, entonces de una vez me fui a comprar.

        Uno de los episodios más difíciles para el Albergue San Martin, un solo corazón sucedió el 1° de enero del presente año, ese día murió una de las cofundadoras; doña Gloriela Mora Fonseca (doña Lela), mujer abnegada la cual siempre estuvo donde había una persona con necesidad.

        Esta historia de vida pone en evidencia la solidaridad del ser humano, y demuestra que, el amor por el prójimo debe ser sincero sin importar las condiciones de quien se ayude.

*MSc. Sonia Vargas Fernández. Profesora de la Cátedra de Historia de la Universidad Estatal a Distancia y docente de Estudios Sociales del Ministerio de Educación Pública. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Fuente

Entrevista realizada a don Carlos Luis Romero Barrantes en San Isidro, Pérez Zeledón, 1° de marzo del 2016.