¡Oh, tú, Mayo primero! 

eres puñal clavado 
sobre el sangrante pecho 
del mundo proletario. 
A tu luz reverberan 
los recuerdos aciagos: 
las horcas de Chicago, 
Jerez de la Frontera, 
Hungría y Casas Viejas; 
en la Pampa y Asturias, 
fuiste antorcha sangrienta. 
Allí negros sayones 
sicarios prepotentes 
diezmaron insolentes 
al pueblo productor.

¡Oh, Primero de Mayo! 
En la hora presente  
muchos son los obreros 
de endurecidas mentes 
por el trabajo esclavo 
que no se hallan dispuestos 
a combatir osados 
contra inmundos chacales 
que devoran sus restos; 
sin comprender su suerte 
de humillación proterva 
-como si fueran reses 
mugidoras y entecas-, 
se arrastran indolentes 
tras de los cancerberos 
que los amos emplean 
para empujados luego 
a la Tercera guerra.

No es tarde todavía. 
¡Oh, Mayo Precursor 
que marcaste la hora! 
Hacha de leñador 
-cuando llegue tu día-
con destello acerado, 
caerá sobre el alma 
de todo explotador. 
No bastarán fusiles, 
bayonetas y tanques, 
ni bombas de cobalto. 
Los ametralladores 
no podrán detener 
la ira desbordada 
en el pecho rebelde 
de los trabajadores.

De pie los Humillados 
esclavos del salario 
de todo el universo. 
Vuetras velludas manos 
sostengan firmemente 
el glorioso estandarte 
de vuestras rebeliones. 
¡No más iniquidad, 
ni leyes, ni cerrojos!
¡No más golpes de espada 
que sellen vuestros labios! 
El sol en este día 
debe ser rojinegro, 
sus vivos resplandores 
han de ser de alegría 
y de triunfo señero 
sobre toda opresión, 
lid a la lucha odados. 
Que peor es vivir 
sujetos bajo el yugo 
que morir exigiendo 
justicia y libertad.

Cosme Paules
Revista Acracia de Mayo de 1991 
 
Fuente: Poema al 1 de mayo. Disponible https://www.portaloaca.com/expresion/poemas/2173-poema-al-primero-de-mayo.html . Fecha de consulta 20/05/2019.