H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Ronald Martínez Villarreal*

liberiaAntesEl pasado 4 de setiembre recordamos 250 años de cuando, en la entonces población de El Guanacaste los vecinos organizaron una ayuda de parroquia y se comprometen a mantener ermita y cura, acto que para los liberianos marca el nacimiento de la hoy capital de la provincia guanacasteca. No es para menos, una ciudad la cual hoy permanece protagonista en el estado costarricense, se regocije de tan significativo aniversario. Sin embargo, al recorrer el centro durante la semana de “cumpleaños”, no hay visible alguna alegoría o mensaje que dé presencia y galantés al añejo origen, aunque si han sido notables las actividades culturales organizadas para el caso.

Junto a las celebraciones, quisiera retomar aquella afirmación del célebre historiador Carlos Meléndez (1954), quien afirma como la ciudad surge y se desarrolla estratégicamente en el cruce de los caminos entre Nicaragua, el Valle Central de Costa Rica y Nicoya. Tanto ha sido sostenida esta aseveración que la bandera de Liberia la cruzan dos franjas negras, cual caminos intersecados. A partir de este detalle, quisiera entonces recordar algunos de los caminos que se han cruzado y siguen cruzando en estos 250 años.

El camino desde África

Sí, es este el camino más lejano y el menos recordado. Liberia surge como un pueblo mulato. La parroquia se erige en 1790 y se reportan 342 mulatos bautizados, bastante muy por encima de los 20 españoles, 16 mestizos y 19 indios (Chacón y Zelaya, 2015). Se me viene a la mente entonces, como en el habla de los mayores el “chele” y el “cartago” estaban bien identificados y como fuera del común de los rostros morenos y de los pelos chuzos y colochos.

Más allá de los fenotipos, áfrica vive aún en Guanacaste. Es evidente, entre otros rasgos culturales, en la raigambre de la marimba y el quijongo, fonemas que por sí solos suena a África y es de sobra conocido como la tradición de instrumentos musicales idiófonos es rastreable hasta ese continente (De Aranzadi, 2019). La marimba sigue amenizando bailes y su ejecución está difundida entre diversas edades. Y del quijongo, vive ahora una esplendorosa época de revitalización, con guía didáctica incluida (Ministerio de Cultura y Juventud, 2019).

Pero África llegó a estas tierras vía Rivas. No como escala en un tour trasatlántico, si no como consecuencia del entonces comercio esclavista que desencadenó en el mestizaje y convirtió a este istmo nicaragüense en un centro de trabajo para los mulatos en las haciendas ganaderas y cacaoteras (Quirós, 1999). A su vez esta dinámica poblacional se trasladó al valle del Tempisque cuando los latifundistas de Rivas instalaron las haciendas ganaderas durante el siglo XVIII.

El camino a Nicaragua

Es este un camino permanente y concurrido. Guste o no (y no veo porque a algunos no les gusta), los liberianos venimos de Nicaragua, veáse nada más el origen de abuelos y mayores.

Más allá de los argumentos del presidente Ortega y de los datos de migración y residencia de nicaragüenses en la ciudad, Liberia ha sido una ciudad con sus ojos en Nicaragua siempre. El ayuntamiento no firmó el acta de agregación (anexión) a Costa Rica en 1824, temiendo quizás ser desleal a los negocios y familiares de Rivas. Pero luego vinieron las guerras civiles en Nicaragua y los alegatos y amenazas de esta por recuperar el territorio incorporado a Costa Rica, y 10 años después más bien son los liberianos los que exhortan a Nicoya y Santa Cruz para ratificar la anexión a Costa Rica (Chacón y Zelaya 2015).

afredoGF 1916cuartelUn episodio significativo de estas tensiones sucede en 1854, el cual evidencia el tránsito y convivencia de lealtades. Para entonces, un emisario del gobierno nicaragüense ofreció 100.000 pesos para recuperar toda la provincia, es ahí cuando el ayuntamiento renegó hasta de “el más lejano recuerdo de su primitiva existencia política” al desechar el nombre de El Guanacaste, dado por los rivenses y rebautizarse por del de Liberia (tierra de libertad), (Chacón y Zelaya 2015). El cambio de nombre a Liberia, además de refutar la propuesta nicaragüense, significó una jura de lealtad a Costa Rica, pero sobre todo al presidente Juan Rafael Mora, si tomamos en cuenta que en el mismo acuerdo municipal y con el gobernador presente, se renombró también a la provincia con el nombre de Moracia.

En el camino entre las dos naciones, Liberia es también una ciudad de frontera militar. Sede del estado mayor y cuartel en 1856, 1919, 1949 y 1954. Episodios todos cuando la ofensiva tica tuvo sus ojos en la frontera norte y donde también varios liberianos perdieron su vida e igualmente se va perdiendo su memoria en el olvido. De ese caminar quedan por un lado las fotos del antiguo cuartel de barro y por supuesto el formidable cuartel de cemento armado, otrora Comandancia de Plaza y hoy sede del Museo de Guanacaste.

El camino a Cartago

Ya decíamos que El Guanacaste (hoy Liberia) no quiso de buenas a primeras incorporarse al Estado de Costa Rica en 1824. Hizo falta un enamoramiento con Costa Rica, amor de aquellos donde la rentabilidad y los negocios terminan de consumar la relación, tal y como lo hizo el auge del café en las décadas de 1830 y 1840 al consolidar eje comercial en la ruta Tempisque-Puntarenas, tanto por el envío de ganado como por el abastecimiento de productos desde el valle Central. Además, este enamoramiento con Costa Rica se refuerza con el nombramiento de autoridades e instituciones, gracias a las declaratorias de villa en 1831, cabecera del Departamento de El Guanacaste en 1835 y ciudad en 1836.

Todas disposiciones emanadas desde el gobierno central de Costa Rica, en donde se estableción que ya no era el Partido, sino el Departamento (antecedente de la provincia) y que el límite no era el río El Salto sino el Lagarto, todo esto parecen quizás premios dados por Costa Rica a la “villa entre caminos”, la cual por un lado prosperaba con pujanza gracias al ganado y el beneplácito de la élite josefina y resistía las amenazas de apropiación de Nicaragua, hechas entre 1824 y 1836. Así de paso, dejamos de ser nicoyanos para ser guanacastecos y se inventan símbolos, himno, próceres, personajes e historia común, al mejor estilo de una cultura única de estado-nación decimonónico[1].

Los caminos internos y el camino al futuro

liberia2015Antes se mencionaron los cruces de caminos, cual amores y desencuentros de Liberia con Nicaragua y Costa Rica, pero solo se ha contado esa historia desde las élites y el desarrollo de las vinculaciones económicas. ¿Dónde queda entonces la historia de aquella mayoría mulata de los inicios del pueblo?, pues son aquella segregada casta de la mentalidad colonial, la que se convierte en el cuerpo laboral de las grandes haciendas y de los campesinos quienes luchan por tener su tierra. Es que la segregación hecha en el libro de bautismos en 1790, es la misma narrada por el viajero en 1858 cuando observa como en la fiesta liberiana, unos bailan en la calle y descalzos; mientras otros si pueden entrar a la casa y por el contrario si llevan sus botas. Así es para entonces la “ciudad más alegra de América”, como también la nombra el viajero (Meléndez, 1974).

Pero los referentes de una sociedad dividida no quedan ahí si se revisan en el siglo XX las denuncias de Vargas Vargas (Dávila, 1987) o Adán Guevara (1957) por citar algunos; o al igual que todas las ciudades, entre más lejos de los cuadrantes centrales (calle Real), más habitan las necesidades y las problemáticas sociales. Hoy en día, la pobreza en la región llega a 22.7% y el desempleo a 9.7% (Peña, 2018). Pero también, la inversión sigue sumando, la matrícula sigue creciendo en las universidades y Liberia aspira a ser un destino turístico sostenible (Períodico Mensaje, 2019).

Después de tanta historia y del presente que esta nos refiere, no olvidemos que ahora somos nosotros quienes estamos aquí y debemos trabajar con conciencia, pues una mejor ciudad es responsabilidad de nosotros.

¡Feliz cumpleaños “a la ciudad más alegre de América”, tierra de Libertad!

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Buska, S. (2009). Identidades regionales y locales. En Identidades, ciudadanía y globalización en Centroamérica, 1-17. http://historia.ihnca.edu.ni/ccss/dmdocuments/conferencias/CCSS2009/Ponencia_Soili_Buska_Identidades_regionales_y_locales.pdf

Chacón, L. F. S., & Zelaya, C. (2015). Nicoya: su pasado colonial y su anexión o agregación a Costa Rica. EUNED.

Dávila, C. (1976). ¡Viva Vargas! Historia del Partido Confraternidad Guanacasteca. Facultad de Ciencias Sociales de Historia y Geografía.

De Aranzadi, I. (2019). Africanidad e identidades afroamericanas en un doble viaje en el Atlántico. Tránsitos materiales e inmateriales entre África, Latinoamérica y El Caribe, 57.

Guevara, A. (1957). “Romance del canto macho”. En: García Monge, J. Repertorio Americano. Edición de JUNIO-JULIO-1957.

Meléndez, C. (1974). Viajeros por Guanacaste. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Costa Rica, Ser. NOS VEN, 4, 92.

Meléndez, C. (Junio de 1954). Liberia, la ciudad de las pampas guanacastecas. Boletín informativo del Museo Nacional de Costa Rica.

Ministerio de Cultura y Juventud. (2019). Guía didáctica pretende conservar el legado cultural del quijongo guanacasteco. http://www.mcj.go.cr/sala_prensa/noticias/Consecutivo003.aspx

Periódico Mensaje. (7 de mayo de 2019). Liberia explotará potencial como destino turístico sostenible. Periódico Mensaje. https://www.periodicomensaje.com/turismo-negocios/3630-liberia-explotara-potencial-como-destino-turistico-sostenible

Peña, J. D. (27 de enero de 2018). Guanacaste: 6 índices para reflexionar. El Mundo CR. https://www.elmundo.cr/opinion/guanacaste-6-indices-reflexionar/

Quirós, C. (1999). La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la" Hacienda de Campo" en el Pacífico norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII. Anuario de Estudios Centroamericanos, 49-71.

Rivera, G y Chaves, E. (2010). La Ermita de Nuestro Señor de la Agonía. San José, Museo Nacional de Costa Rica.

[1] Para entender mejor el desarrollo del regionalismo guanacasteco resulta de utilidad el estudio de Soili Buska. Identidades regionales y locales.

 

Ronald Martínez Villarreal, profesor de la Cátedra de Historia en el Centro universitario de Liberia. Correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.