H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

     Con motivo a la celebración del Día de las Culturas en este mes de octubre, es necesario hacer una revisión de la condición multiétnica y multicultural que nos caracteriza, de las situaciones a las que conlleva la reciente reforma constitucional, los convenios internacionales y los derechos humanos.

     Al conformarnos por un conjunto humano de diferentes procedencias étnicas, unos grupos históricamente se apoderaron de ciertos derechos para discriminar a los otros, así el racismo, la xenofobia, la invalidación; el abandono sistematizado, social o estatal ha sido una norma por largo tiempo.

     La situación complicada de los pueblos indígenas actuales sigue siendo aletargada; múltiples asuntos no se han resuelto a pesar de grandes luchas por considerable lapso. La inestabilidad territorial, el aislamiento, problemas en la educación, la deficiencia en la salud, la brecha tecnológica, el desempleo, el bajo nivel en la calidad de vida y el irrespeto a su autonomía se mantienen.

      Los territorios indígenas son zonas destinadas a su población; sin embargo, personas no indígenas ocupan ilegalmente sus territorios para establecer fincas agrícolas y ganaderas, o para extraer la madera. La complicada situación que se vive en el cantón de Buenos Aires es una muestra fehaciente que suma el asesinato del dirigente indígena Sergio Rojas Ortiz, sucedido el 18 de marzo de este año, en el contexto bélico de Salitre. Pero las amenazas territoriales no son exclusivas de Salitre, se extienden a todos los terrenos Bribris, Cabécar, Borucas, Térrabas y Ngäbes, principalmente.

     Los pueblos indígenas están ubicados en zonas de difícil acceso, lo que dificulta la oportuna atención médica, o el traslado a centros de población donde están las instituciones. Esto representa problemas de comunicación; comunidades como Comte Guaymí, ubicados en Punta Burica de Golfito no tiene acceso por carretera por lo que tienen que viajar por rutas de Panamá.

     Cerca de un 90% de la población indígena no sabe leer ni escribir, lo que muestra una situación de marginalidad y exclusión. Apenas un 13.2 % de la población cursa la educación secundaria. Muchos centros educativos carecen de servicios básicos y están en malas condiciones en su mayoría. Hasta hace una década se imparte lengua y cultura autóctona en el currículum educativo.

     Los indicadores de salud son más bajos que el resto de la población, presentan situaciones de desnutrición, enfermedades, embarazos en adolescentes, muchos pobladores no cuentan con seguro, o documentos de identidad.

     Sobresale la brecha tecnológica que separa a estas comunidades, muy pocos pobladores cuentan con teléfono celular, tienen poco acceso a computadoras y a servicio de internet. Por otra parte, el nivel de desempleo es muy alto, los trabajos en los que se desempeñan son principalmente en la agricultura donde reciben bajos salarios.

     Se requieren servicios que le aseguren calidad de vida, como vivienda, agua potable, electricidad, higiene, alimentos suficientes y medicinas. A pesar que cuentan con leyes establecidas, se les violan sus derechos, se les irrespeta su cultura y su territorio, aún falta mucho por hacer.

     Hemos perdido en gran parte la riqueza de su lengua, de sus conocimientos ancestrales, de su arte, de la cosmovisión; les hemos relegado a los más lejanos parajes, siendo que las 8 etnias que perviven encierran la esencia del ser costarricense, el armonioso convivio con la naturaleza, la protección de las semillas, el buen vivir, entre tanta riqueza cultural.

     Si empezamos a concebirnos realmente como una sociedad multiétnica y multicultural debemos valorar ese legado aborigen, su extenso recorrido histórico, su herencia material, sus luchas, sus glorias, sus valores, sus pueblos, porque ellos estarán “hasta que muera el sol”. (lema Bröran)

Càtedra de HIstoria de la UNED