H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Ficha Técnica

Dirección: Norman Jewison.

Producción: Norman Jewison.

Edición: Antony Gibbs.

Año: 1985.

Duración: 101 minutos.

Realizado por Mag. Wagner Ramirez* 

      En un convento de monjas canadiense, una joven novicia llamada Agnes ha quedado embarazada. Durante las oraciones vespertinas, las monjas escuchan unos gritos provenientes de las celdas, ahí encuentran a Agnes ensangrentada y un bebé recién nacido muerto con el cordón umbilical arrollado en el cuello. Dadas las circunstancias, se ponen sobre la mesa dos interrogantes, las cuáles serán el tema central del desarrollo de la película: ¿Quién embarazó a Agnes? y ¿Cuál fue la causa de muerte del niño? Ante estos hechos, las autoridades judiciales intervienen el convento para investigar un posible caso de infanticidio. Para analizar el estado mental de Agnes envían a la doctora psiquiatra Martha Livingston, quien inicia un camino para adentrarse en el mundo de la fe y la razón

      La doctora Livingston, interpretada por Jane Fonda, descubre que solo hay dos posibilidades: En el convento se dio un acto milagroso o las autoridades católicas tratan de ocultar una serie de eventos ilegales como el maltrato físico, violaciones y asesinato. Lo más interesante es que el espectador es quién, junto a la protagonista, debe decidir qué pasó realmente.

    La Madre Superiora del convento, de forma solapada y astuta, defiende la versión de que Agnes fue embarazada por Dios y que el niño muere de forma natural, pero la doctora no lo cree. Después de investigar y someter a Agnes a hipnosis se da cuenta que la muchacha, desde su infancia, ha sido sometida a todo tipo de maltratos físicos y emocionales. La doctora está convencida de que Agnes fue violada y que todos en el convento están decididos en ocultar esta verdad. También sospecha que la Madre Superiora fue quién mató al niño en realidad.

      Pero el guion da un giro de trama inquietante. Cuando la doctora hipnotiza a Agnes por segunda vez, descubre que la muchacha está convencida de que Dios mismo la violó y que el niño que nació era un error y no debía vivir. No solo eso, durante la sesión aparecen sendos estigmas sangrantes en las manos de Agnes. Ante los sorprendentes hechos, la doctora asume que Agnes está psiquiátricamente trastornada y su testimonio permite que la muchacha sea absuelta de los cargos que se le impugnaban.

      Estamos ante una producción de buena calidad, la forma en como el director despierta el interés del espectador es magistral. Pero la puesta en escena puede ser perturbadora. Si asumimos que los eventos relatados son milagrosos, que fue Dios quién embarazo a Agnes y permitió que el niño muriera, podríamos sentir un sin sabor espiritual, o al menos confesar que los humanos no comprendemos el accionar divino. Pero si, de forma contraria, tomamos una postura totalmente escéptica, entendemos los desgarradores actos que se viven dentro de un convento y como las autoridades eclesiásticas mueven todo su empeño en disfrazar delitos de milagros para alcanzar la impunidad de sus malvados actos. 

      Pareciera que el director intenta mostrar esa doble naturaleza del ser humano. Por un lado, la doctora Livingston simboliza la parte crítica que nos lleva a la incredulidad y nos obliga a la indagación. Es el raciocinio que nos hace desconfiar de los dogmas religiosos y nos obliga a  buscar pruebas que expliquen los fenómenos naturales. Por otro lado, la Madre Superiora simboliza la fe, la aceptación de los dogmas, él creer sin ver. El ser humano también tiene desarrollada la fe, cree sin ver, sin pruebas y se deja llevar por el sentimiento místico y acepta que los actos divinos no son precisamente lógicos para la humanidad.

      Agnes de Dios fue primero una obra de teatro estrenada en Broadway antes de ser adaptada al cine en 1985. En este contexto histórico, la Iglesia Católica inició a vivir la arremetida mediática en contra de los abusos sexuales cometidos por miembros eclesiásticos. Esta película es pionera en este aspecto, las manifestaciones culturales, entre ellas el cine, iniciaron a  desmitificar la pureza de la Iglesia, a lo cual se sumaron innumerables denuncias de víctimas en la década de los noventas hasta nuestras días. Este tipo de eventos ratifican la importancia del cine en el quehacer histórico de la humanidad.

*Mag. Wagner Ramirez. Profesor de la Càtedra de Historia de la UNED. Correo electrònico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.