H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por Natalia Peck Méndez*

     ¿Cuáles escenarios tuvo que confrontar la mujer en el contexto educativo para construir un tejido sólido que le permitiera tener más presencia en este ámbito? El siguiente análisis, se argumentará en base al libro

     Educando Costa Rica, del autor Iván Molina Jiménez y Steven Palmer. Dicho texto aborda el contexto que se vivió de 1880-1950 respecto a los procesos de alfabetización social y como este sistema formativo fue el medio para que la mujer alcanzara un papel protagónico en la sociedad costarricense de este periodo. 

     El proceso de incorporación de la mujer a este sector profesional también tuvo trabas  aspectos que se aborda en esta obra. Junto a esto se estudian los personajes históricos del período, las estadísticas dadas para comprender los niveles de alfabetización, las manifestaciones creadas para alcanzar beneficios, las principales entidades educativas que de alguna manera tuvieron protagonismo y la situación legislativa de los maestros y maestras. Se describe  también parte del ambiente laboral entre los hombres y mujeres en el sector educación. Además, de los esfuerzos hechos por las personas que desean sobresalir profesionalmente para adquirir un status elevado, que les permitiera competir en la sociedad elitista existente en Costa Rica.

     En el texto Educando Costa Rica se brindan detalles claves para comprender el contexto educativo, lo que contribuye a entender  para de lo que se vivió en este periodo.  En esta obra se muestra parte de la lucha que han impulsado las mujeres para alcanzar una cima en la sociedad, tanto nacional como extranjera porque es de ahí que se han dado las primeras manifestaciones, ejemplos que sirvieron para instaurar esos patrones revolucionarios en las intelectuales del país.

     Para comprender los procesos que influyeron en el periodo que analiza este libro es preciso considerar las socioeconómicas, culturales y políticas que permitieron la configuración del aparato social en las diferentes regiones del país; así como del sistema educativo. Entre 1880 y 1950, la clase dominante costarricense procuró difundir su hegemonía a lo largo del territorio nacional. No obstante, este grupo enfrentó el reto de dominar un país con grandes territorios y alejados de las principales zonas de vida. Es ahí, donde la colonización de nuevas comunidades comenzó, y los proyectos de producción agrícola tomaron forma de un enorme contorno agrario. Para 1880, los obstáculos para difundir la hegemonía estatal y de la clase dominante eran evidentes.

      Durante esta etapa el Estado contaba con pocas autoridades civiles, en muchos poblados, inexistentes; además, debía enfrentar una fuerte resistencia de los sectores populares a las nuevas pautas que se querían imponer. Asimismo, en muchos casos el proyecto dominante también enfrentó la oposición de los pobladores o hacendados regionales, los cuales estaban acostumbrados a sus disposiciones, que podían ser tan tenaces como la misma cultura popular.     A esas dificultades habría que agregar la estructura burocrática liberal y los continuos cambios de la legislación, sin mencionar, los cambios que estas circunstancias provocaron en la educación de las personas alejadas a las ciudades principales.  

     
 Los  datos censales presentados en el libro correspondientes al  siglo XIX, brindan un mapeo de las situaciones educativas en los ámbitos, infraestructurales, administrativos y todas las burocracias que debían pasar los docentes, también da la visión de los recursos económicos y sociales del país que proporcionan una imagen de la situación estatal. En consecuencia, la meticulosa construcción de las tablas de población, encontradas en la obra, con sus desgloses por edad, sexo, profesión y estado civil, entre otras, manifestaba el deseo de la clase dominante por establecer una organización del poder; conocer los escenarios que pretendía civilizar; planear la creación de nuevas agencias y concentrarse en el escenario formativo, para lograr dar una visión estadística de la situación educacional en la que se encontraba la población costarricense. Ya teniendo claro el panorama histórico de la situación que pasaba Costa Rica, es necesario conocer los medios que sustentaron la educación social de este periodo, las fases y los problemas que conllevaron formar el sistema educativo nacional, enfocando estas dificultades principalmente en la marginación que sufrió la mujer.

     Las mujeres durante el periodo de estudio, eran consideradas baluartes del tradicionalismo por los liberales, además, de ser el eje principal para la moral y el conservadurismo. Las madres, tuvieron mayor importancia cuando se les concedió el rasgo de ser pedagogas por naturaleza, es ahí, cuando se da una feminización en la enseñanza. Otorgándoles a estas, un potencial en la enseñanza primaria destacándoles que eran superiores a los varones, los cuales ya ejercían esta profesión. El sistema conservador en el que estaba inmerso Costa Rica, no permitiría que las mujeres que convirtiesen en las principales agentes de los proyectos éticos, ya que esto significaba establecer una tejido educativo en el cual las docentes estarían autorizadas para participar libremente en un contexto que no les era permitido. Es ahí donde se empieza a notar la ironía por parte de los jefes políticos, querer formar mediante estas especialistas, pero seguir manteniéndolas en la ausencia como ciudadanas. Sin embargo, la idea liberal que acogía este país llevó a moralizar y centralizar el estructurar de finales del siglo XIX y principios del XX,  espacios no solo en la educación, sino también en, la obstetricia, enfermería, trabajo social y la filantropía moderna.

      Por estos medios, se aventuró a la mujer en el mundo un poco desconocido para algunas, pero ello no impidió que estas nuevas generaciones se interesaran por demostrar sus potenciales, como lo veremos esencialmente en la educación El problema, claramente fue, cuando las mujeres que se estudiaron comenzaron a saber que ponían actuar de otras maneras. Para comprender el desarrollo de la mujer en la educación, hay que dar un vistazo al pasado costarricense, con la producción cafetalera, el vínculo de poder fue más expuesto, ya que, como bien se sabe en algunos casos hubo pequeños caficultores independientes, que eran gobernados por los comerciantes que mantenían el monopolio de este. Asimismo, las grandes poblaciones cafetaleras estaban concentradas en el valle central, es decir por el desarrollo que se dio en esta zona, el auge educativo también estuvo concentrado ahí.

     Por otra parte, las áreas alejadas a estas sufrieron abandono, sin percatarse que el desarrollo poblacional en estas áreas cada vez se incrementaba más. Guanacaste, Puntarenas, Limón y la Zona Norte del país se estaban convirtiendo en centros de concentración poblacional, desarrollando en esto lugares necesidades que posterior tuvieron que ser atendidas, principalmente la educación, con la reforma liberal. Tras tener una educación basada solo en los municipios y con pocos maestros realmente preparados y muy importante bajo la supervisión de la iglesia, el gobierno y el plan liberal que iniciaba en 1880, tomaron en cuenta la educación de las señoritas, sin embargo, existían quienes consideraban esto oportuno y quiénes no.

     La educación inicio con la apertura de un liceo general que educara e instruyera a las niñas de todas las provincias del estado. Fue de ahí, como lo indica el libro, que salieron las primeras estudiantes becadas y que además generaba más educadoras las cuales se graduaban para ejercer sus conocimientos con otras señoritas. Este fenómeno causo que la demanda popular educativa creciera, y se extendiera lo largo del país, los habitantes con tal de dar educación a sus hijos ofrecían el pago a los maestros, es con estas características que se visualiza el deseo y la fuerza que tuvieron los pobladores por demostrar sus aspiraciones de superación especialmente en las mujeres, según el autor mientras la educación para los varones se había duplicado a lo largo de una década, la de las niñas se duplico en seis.

     La educación para las mujeres se hacía presente y cada vez con más impulso, tanto fue así que en poco tiempo las mujeres lograron demostrar sus fuerzas en esta área posicionándose como grandes fundadoras de centros educativos que ayudaban a la formación para formar. El Colegio Superior de Señoritas, llegó tras colocarse en el mando del país la generación conocida como “el Olimpo” un grupo de liberales intelectuales que Bernardo Soto nombro en su gabinete en 1885. La educación primaria se volvió obligatoria y para ambos sexos, esto fue una de las propuestas de Mauro Fernández el Ministro de Educación, sin embargo, estas propuestas tuvieron sus contrincantes, la Iglesia y los anti-Olímpicos logrando sacar a estos de sus cargos. No obstante, la matrícula en la enseñanza no se dejó en el olvido, los padres seguían matriculando a sus hijos en las escuelas, y los jóvenes buscaban nuevas alternativas de profesionalismo; aparte de la docencia en las escuelas normales, la abogacía y farmacia eran otras alternativas que codiciaban los Hombres, pero las mujeres tuvieron más afinidad por la docencia.

        Para 1888 Mauro Fernández dio pie a esta formación contratando docentes que enseñaran a las jóvenes para ser futuras maestras, el auge fue inmediato no se hizo esperar por parte de las niñas sus deseos de superación y de colocarse entre los profesionales como una más, las ventajas para ellas en este momento fueron válidas y aprovechadas; las becas completas, es decir, el hospedaje la comida y la enseñanza. Esto, tanto para señoritas del centro de la ciudad como para provincianas. Sin duda alguna, estas mejorías mencionadas motivaron a la población, tal fue el esplendor que se puede visualizar una cantidad que llenaba de satisfecho al patrón liberal que se estaba implementando, y que lograba compensar la inversión que el estado hacia pero este sería pagado con la alza de alfabetización que se produjo en este periodo. La formación de docentes, a pesar de los esfuerzos que se dieron no fue significativo pero si muy productivo para las sociedades, el Colegio Superior de Señoritas el cual, como se mencionó anteriormente fue el ente creador de maestras mediante becas, formo en estas una sensibilización social que les permitió trabajar en lugares aléjanos de la ciudades principales.

      Las jóvenes que llegaban de lugares lejanos tenían como propósito primordial devolverse a sus comunidades para reforzar la enseñanza y ayudar al desarrollo por medio de la educación. Este deseo se puede visualizar como el inicio de la expansión educativa en el territorio costarricense. Poco a poco, la admiración que se produjo en las comunidades por sus docentes, causó que la mayoría de las jóvenes de clase media se involucraran en la modernización, es decir, desde este momento en adelante las hijas de obreros y artesanos serían las futuras profesionales. Según el autor, en 1897 los orígenes geográficos de las estudiantes, eran de un 84 por ciento de las ciudades principales del país, mientras que un 5,5 procedía de los lugares alejados semirurales y rurales. Para 1914, uno un ligero pero constante crecimiento en la proporción de las muchachas residentes de lugares alejados, y es sorprendente como los datos reflejan que las hijas de estos trabajadores llegaron a representar un quinto del cuerpo estudiantil y que su mayoría estudiaban pedagogía.

Colegio de Señoritas, San José Costa Rica

Fuente: Asamblea Legislativa. Disponible en http://www.asamblea.go.cr/Centro_de_informacion/Sala_Audiovisual/Benemritos%20de%20la%20patria/Colegio%20Superior%20de%20Se%C3%B1oritas.jpg. Fecha de consulta 16-5-2015.

 

      La base económica no era una cuestión importante para desarrollarse en el campo de la educación, El Colegio Superior de Señoritas, aceptaba y revolvía las clases sociales creando una sensibilización y una verdadera orientación pedagógica. La mejor evidencia, del exitoso servicio de las maestras fue el completo apoyo que recibieron por la fundación Rockefeller, tras querer armar una campaña contra el anquilostomiasis y lograr que la información de esta enfermedad llegara a las escuelas por medio de la enseñanza para evitar y formar una educación para la buena vida. Ejemplos como estos visualizan la especialidad que tenían las mujeres para educar no solo el contenido textual sino los hábitos que lograran convertir a los futuros del país en personas de bien. La sensibilización llego al máximo, en el contexto que tenía la sociedad, una crisis económica y una guerra mundial produjo reformas bancarias y tributarias, al mismo tiempo, el presidente fue derrocado ocasionando una crisis costarricense. La cual sería resuelta con los proyectos de Tinoco quien era el representante del país, y estos planeaban que los educadores donaran sus salarios, claramente, esto fue un golpe a esta clase trabajadora que con esfuerzo y dedicación ya hacían mucho por el futuro costarricense. Es ahí donde aparece la fuerza laboral y en consecuencia se dieron a conocer los maestros y maestras de los centros educativos con más influencia. Los trabajadores, estudiantes, profesionales y la sociedad josefina reunieron fuerzas y junto con dirigentes del Liceo de Costa Rica, La escuela Normal y El Colegio Superior de Señoritas principalmente lograron derrocar la dictadura de los Tinoco.

     Es importante indicar que el papel protagónico que tuvieron las mujeres fue esencial es este hecho histórico y es por ello, que para la actualidad el derecho a votar de las ciudadanas se hace valer. Entonces, en definitiva la conformación de un grupo luchador logro quitar abusos por parte del Estado agregándole a sus esfuerzos que se les tomara en cuenta como ciudadanas con derechos al igual que los demás (hombres). Es necesario hacer una coyuntura en estos contextos, la mujer era la principal formadora de los futuros profesionales y en este escenario le era impedido ser una formadora de su propio Estado eligiendo por medio del voto su ideología. Estos aspectos y otros abusos a las mujeres provocaron la formación de La Liga Feminista, específicamente por las docentes y estudiantes del Colegio Superior de Señoritas. Pero es importante, indicar que esta Liga no solo buscaba el bien propio, el bien común fue un medio más por el cual se dio a conocer por ejemplo, según el autor para los terremotos de 1924 la ayuda a los damnificados fue una prioridad para esta fundación. Como bien se puede imaginar, el bien que se ejercía mediante esta Liga no era en vano ni era menospreciado, ya que, aunque por medios no respaldados por el Estado se consiguió grandes triunfos para los afectados.

      La discriminación salarial fue otro escenario que tuvo que combatir la Liga, no solo la diferencia entre los hombres y mujeres, sino la reducción de este por sus cargos profesionales. Es de importancia cada una de estas luchas, por medio de ellas se dio el ejemplo no solo de tener el valor de enfrentar en ocasiones al mismo Estado, sino que también para tener el éxito que lograron para las futuras del país. El Colegio Superior de Señoritas, fue simplemente el medio pero la formación que se dio en este lugar fue la manera para adquirir protagonismo en una sociedad excluyente. A finales del siglo XIX, el crecimiento de la ocupación magistral de las mujeres fue muy significativo, no obstante los varones superaban a estas, pero no fue por mucho tiempo ya que las mujeres lograron sobreponerse ante ellos y adquirir presencia en las listas de educación. Esto se vio más reflejado cuando las expectativas varoniles cambiaron, es decir, ya los docentes de las capitales principalmente desertaban por nuevas ofertas de trabajo, las cuales demandaban menos tiempo y un mejor salario.

       Uno de los problemas por resolver fue la búsqueda de mejor salario cargo la competición entre los docentes y las docentes provocando el descontento de las mujeres las cuales perdían en esta demanda. Este diferencia en los sueldos, los podemos entrelazar con el crecimiento de la feminización en la educación, al ser las docentes pagadas con menor cantidad iban a ser las más buscadas para ser contratadas, a esto sumarle que el ser profesionales en esta área y lograr un puesto era para ellas un gran logro que no desperdiciarían y más tratándose de jóvenes que desean conseguir un mejor puesto que les elevara su nivel de vida. Lo que fue bueno para las mujeres necesitadas de un trabajo cayó en un abuso por parte del Estado, convirtiéndose este en otro escenario que tuvo que sobrellevar las educadoras para reforzar sus pasos en este sistema. Sin embargo, no solo la discriminación salarial fue una piedra para las docentes, la ocupación laboral también, es decir, existió una discriminación en el acceso a las plazas de dirección, este problema según el autor se daba con frecuencia en las ciudades, ya que, relacionándolo con lo anterior los hombres luchaban más por obtener una plaza en la ocupación administrativa, claramente porque esta seria pagada de mejor manera, pero, estas mismas plazas en lugares rurales eran ocupadas por mujeres las cuales al mismo tiempo impartían clases.

       Un aspecto que se obra abstraer de texto es que las  mujeres de este periodo fue convertirse en educadoras más que por un salario fue por vocación, en esto si no se equivocaron los hombres, al decir que la vocación de una mujer es de alguna manera enseñar, ya sea con sus hijos o con niños y niñas con diferencias cognoscitivas. Conclusiones Es fundamental y oportuno indicar que las organizaciones femeninas costarricenses nunca hubiesen sido tan directas y demandantes sin la creación del Colegio Superior de Señoritas, el personal y el estudiantado de este tomaron las iniciativas para que este periodo fuese marcado por sus actitudes y esfuerzos. Esta institución fue la fuente progresista que promovió el estudio y la profesionalización de las mujeres.

      La tendencia anterior marcó un modelo que podía ser seguido por cualquier mujer que deseara extender sus expectativas profesionales, y al mismo tiempo ser poseedoras de modernidad para quienes educaban en los distintos lugares del territorio nacional. La búsqueda de una profesionalización cambio el contexto de todos, pero principalmente el de las mujeres, las niñas crecieron y buscaron un futuro mejor, las hijas de lavanderas siguieron los pasos de mujeres luchadoras y cambiaron su contexto por un lápiz y papel para construir un conocimiento que les ayudo a pensar en sus derechos y beneficios.

     Sin duda alguna, las normalistas fueron exitosas al ser las protagonistas de una reconstrucción social, en la cual ellas eran el autor principal, pero buscando los beneficios para todas las mujeres con escenarios diferentes que no las dejaban avanzar en la colectividad. El principal motor de cambio fue la feminización educativa, fue el medio por el cual se convirtió el aparato estatal dando paso a la mujer y permitiéndoles a estas alcanzar y ejercer puestos de mando de carácter oficial y públicos.

     La economía urbana fue un elemento clave que de alguna manera beneficio a la mujer, las ofertas que este sistema daba a los varones permitió que el protagonismo de la mujer avanzara. El empleo de las mujeres fue mayor e incluso de más importancia para una sociedad en la cual su participación era casi nula. Rápidamente la mujer se instaló en el sistema laboral y destaco por luchar contra las injusticias, por ejemplo la desigualdad salarial. Asimismo, lidio por las injusticas sociales reclamando su derecho al voto y a la participación activa en las políticas de su país. Las movilizaciones feministas fueron el medio para que estas hicieran valer sus derechos, la creación de la Liga Feminista (1923) contribuyo a consolidar un poder femenino social que buscó por esta fundación un fin único y general. La amenaza que representaban las profesionales para las ideologías liberales era clara, principalmente las damas de origen urbano ya que estas conocían y estaban más entrelazadas con el contexto político y educativo. Pero claro está, que sin la unión de las mujeres de ciudad así como las de comunidades lejanas el conocimiento no se hubiese expandido, y las ideas no tuviesen el logro alcanzado, beneficios que en la actualidad son esenciales para la convivencia nacional.

        En conclusión, este libro permite una aproximación a los escenarios que las mujeres profesionales y en vías de educación traspasaron y lidiaron para colocar sus conocimientos y sus deseos de profesionalización en alto y de importancia para el desarrollo de una sociedad alfabetizada. Ya que, es indudable que el aumento de las docentes en este periodo logro que la sociedad alcanzara un nivel de conocimiento más amplio, además, la iniciativa de las primeras jóvenes proyecto en las niñas expectativas altas, generando la reproducción de patrones profesionales para convertirse en pilares de la educación mediante sus luchas y aspiraciones de superación.

*Natalia Peck Méndez. Profesora de Estudios Sociales egresada de la Universidad Nacional. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Bibliografía

Molina Jiménez, Iván, y Palmer, Steven (2003)  Educando a Costa Rica. Alfabetización popular, formación docente y género (1880-1950). San José, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a Distancia.