H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

     

        Este editorial más que una reflexión o crítica al manejo de la crisis generada por el COVID-19, pretende soñar con la esperanza de un mañana mejor para el mundo y sus habitantes, pero en especial en nuestro país y las diversas familias en lo conforman.

     Se vale soñar, dicen por allí... Quizás producto de este fenómeno global las personas recuerden que a pesar de sus recursos, estatus social y del desarrollo de la tecnología, requieren de otros para poder sobrevivir. Y es que nos hemos creído la idea que somos autosuficientes y que la fórmula del éxito se construye de forma individual y pasando por sobre los demás. 

      Imaginar un mañana en el cual el ser humano pueda tener al derecho a un sistema de salud pública, puede parecer un delirio, pero tal vez pueda ocurrir. China y Alemania parecen haber dado un paso adelante en esta preocupación.

       La carrera por descubrir una vacuna, al mejor estilo de una película taquillera, evidencia el poder de la cooperación internacional desinteresada. Incluso esta coyuntura, ha permitido el derrumbe de mitos y estereotipos, ejemplo de esto el trabajo de Cuba en la atención del Crucero Inglés y el envió de suministros hacia los "países centrales" a pesar del inhumano bloqueo económico que sufre. Y a nivel nacional, un giro en la noción reproducida por ciertos medios de comunicación, a partir de los interéses de sus mecenas, de que las instituciones públicas y sus empleados son ineficientes y un lastre para el desarrollo del país.

    Soñar con una mañana mejor,  libre de egoísmos y de intereses financieros, parece un cuento de niños, pero quizás eso es lo que nos ha faltado como bien apunta el Principito, pues pensamos mucho como adultos y en rendimientos económicos.

    Hoy más que nunca mediante de las TIC´S podemos encontrar más personas que sueñan como nosotros pero que no nos conocemos, a pesar de estar incluso en el mismo piso de un edificio de apartamentos. Ojalá que esta situación nos enseñe a ser mejores, con nuestros familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo o estudio, e incluso con los desconocidos que cada día comparten  nuestras mismas preocupaciones a la hora de tomar el autobús o ir al supermercado. 

     Que esta crisis saque lo mejor de nosotros y que triunfe el amor sobre el egoísmo. Que los deseos de aprovechase de los demás mediante la especulación y la búsqueda formas legales para pagar menos a sus empleados o explotarlos bajo este “estado de emergencia”, pase de lejos de nuestras mentes y corazones.

       En tiempos complejos y difíciles, la esperanza en la humanidad es el único aliciente para seguir caminando. 

Cátedra de Historia de la UNED