Rincones de Nuestros Pueblos y Ciudades
Complemento informativo elaborado por Ing. Oscar E. Romero*
La foto adjunta muestra una réplica de una estatua que es símbolo de una ciudad. Sobre la estatua se tejen relatos relacionados con su procedencia y chistes con personas. Todos los años para los festejos patronales se le da un nuevo traje (una pintada).
- ¿A qué ciudad está asociada la estatua?
- ¿En qué cantón se ubica esta réplica?
![]()
Dado la popularidad de esta estatua, la foto remitida a ustedes es de una “réplica” que hará un par de años se colocó para identificar una estación de servicio (gasolinera) localizada en el cantón de Curridabat, exactamente en la calle limítrofe con el distrito de San Antonio de Desamparados. La estación de servicio lleva por nombre “El muñeco”. No obstante, el objetivo es el original.
A San Antonio de Desamparados se le asocia con su famoso muñeco metálico que está ubicado en una esquina, frente al parque e iglesia. La iglesia, cuyo patrono es San Antonio de Padua es una construcción circular (la otra iglesia conocida de esta misma forma está en Siquirres). Geográficamente San Antonio es el distrito V del cantón III (Desamparados) de la provincia de San José.
Adentrase por sus viejos caminos, es revivir la Costa Rica meseteña de antaño, incluso preguntando se pueden ubicar todavía unas poquísimas “caleras” (donde se elabora la “CAL”, industria familiar que caracterizó a Patarrá).
Por sus cerros cercanos estuvo trazada la antigua “carretera nacional” que comunicó hace muchos años a ese sector con la provincia de Cartago. Retornando a nuestro personaje, el muñeco forma parte en las actividades patronales de junio de cada año ya que unos “mascareros” del lugar se encargan darle un nuevo traje (una pintada). Alrededor del muñeco se tejen historias sobre su procedencia y bromas con la gente.
Algunos relatos sobre su origen y hechos con la gente son: “El distrito de San Antonio se destaca porque cuenta con un "muñeco" que fue diseñado para adornar el quiosco que representaría a Costa Rica en una Exposición celebrada en 1892 en París, Francia. Por muchos años la estatua rodó por algunas partes del cantón. Pero tres vecinos de San Antonio: Millo Trejos, Gilberto Bermúdez y otro, lo colocaron donde está hoy, al costado suroeste del Templo Parroquial. Don Víctor Manuel Ureña, oriundo del distrito y conocedor de la historia, relató que muchas personas se equivocan y saludan al muñeco e incluso le han llegado a hacer preguntas, creyendo que es real. Alrededor del "Muñeco" se han tejido muchas historias y anécdotas, pero lo cierto de esta historia es que esta estatua es parte de la vida cotidiana de los pobladores de San Antonio”.
Otro relato señala: "El Muñeco", viejo símbolo de San Antonio, Es parte de la historia de Desamparados. En esta crónica el periodista Adrián Fallas, señala San Antonio de Desamparados - Desde su privilegiado lugar de observación, "El Muñeco" todo lo ve: a los que van para el parque, a los que entran a la carnicería o a la cantina, a los que se dirigen a la iglesia y a aquellos que van o vienen de San José.
Y es que el muñeco más famoso de San Antonio de Desamparados se ha ganado el cariño de los vecinos. Es tal el arraigo de "El Muñeco" con la historia de la comunidad, que su figura es parte esencial del escudo del Liceo de San Antonio, como signo local. En noviembre del 2002, la Municipalidad de Desamparados lo declaró como "Patrimonio Cívico Cultural". Una asociación de desarrollo le da mantenimiento.
"El Muñeco" tiene historias que contar, como la de un hombre pasado de tragos que lo saludó y, al no recibir respuesta, la emprendió a golpes contra el "mal educado" herrero construido con hierro colado. Durante varios meses, el atacante tuvo que andar con las manos enyesadas.
En una madrugada, "El Muñeco" fue confundido con un ladrón por un franciscano que estaba de misión en el pueblo y, a lo lejos, vio la sombra de un hombre con la mano levantada y creyó que era alguien que estaba cometiendo un asalto. Cuando salió del templo, el fraile se llevó la sorpresa de lo que era el supuesto delincuente.
¿Cómo llegó este muñeco a esta comunidad desamparadeña? La historia es larga y complicada. En 1892, en París se realizó una feria mundial, en la cual Costa Rica fue representado con cuatro estatuas hierro colado de un agricultor, un albañil, un carpintero y un herrero.
Al finalizar la feria, las estatuas, fabricadas en Europa, fueron embarcadas hacia Costa Rica. Ya en suelo tico, fueron trasladadas a la Escuela de Artes y Oficios y guardadas en una bodega, hasta que en este lugar se inició la construcción de lo que hoy es el Ministerio de Obras Públicas y Transporte, en Plaza González Víquez. *(ver relato anexo al final de esta nota). A partir de entonces, la historia de los muñecos es poco clara y hay varias versiones sobre la llegada del herrero a San Antonio. No hay una fecha precisa sobre su llegada a este distrito.
Don Víctor Ureña, vecino de San Antonio y exdirector de su escuela, relató que "El Muñeco" fue llevado a Desamparados y colocado en la plaza, actual parque. Luego se le trasladó a San Antonio, a la casa de don Ángel Camacho, y de allí a Tirrases de Curridabat, donde permaneció un tiempo.
Unos vecinos lo regresaron a San Antonio y lo pusieron en la plaza, pero como era un peligro para los deportistas, un grupo de vecinos lo colocó a un costado del parque, donde ha permanecido desde entonces.
Pero don Carlos Arguedas, oriundo del lugar y que vive a 300 metros de la escultura, narró que luego estar en la Escuela de Artes y Oficios, un hombre conocido como "Quereme", de apellido Bermúdez, compró los cuatro muñecos y fundió dos de ellos.
Un hijo de Bermúdez, conocido como "Bicho", se habría dejado uno, mientras el otro fue llevado a San Antonio por don Anastasio Castro y colocado donde está en la actualidad. En todo caso, y más allá de leyendas e historias, "El Muñeco" es elemento de referencia en la vida de San Antonio.
Como relato anexo hace muchos años, mi padre (Oscar Romero F.) nos contaba que ese muñeco junto con otro estuvieron ubicados en el portón de los Talleres del MOPT cerca de Plaza González Víquez y también en un taller en la calle al Pacífico (donde Quereme), de ahí tiempo después los quitaron, aunque se contaba que los habían fundido. Los muñecos poseían sombreros o gorras y herramientas en sus manos. Este relato es tradición verbal y no cuenta con ningún respaldo documentado.
