H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por Lic. Manuel Chaves Alvarado*

 ¿Acaso las personas son conscientes de que poseen derechos culturales, tanto como lo son de que los tienen en materia laboral? Esta interrogante dirigió un encuentro-taller con estudiantes de sétimo año de un colegio subvencionado en Goicoechea. Tradicionalmente, en el sistema educativo se ha promovido un conocimiento amplio acerca de ciertos derechos que tenemos los costarricenses; sin embargo, en muchas ocasiones se limita la perspectiva a lo que concierne a los derechos laborales, legitimando la idea de que la educación sirve para crear mano de obra calificada. No obstante, convencidos de que esta no es la meta del diálogo educativo, un grupo de estudiantes de la Enseñanza de los Estudios Sociales de la Universidad Nacional nos dimos a la tarea de ensayar un tipo de clase distinta, cuyo fin primordial era –y es- el reconocer los derechos culturales que como costarricenses –y seres humanos- poseemos.


Si consideramos que la cultura es todo aquello que hace el ser humano, el repensar y reflexionar sobre una realidad totalizante sería contraproducente en un solo encuentro, por lo que enmarcamos nuestra actividad entorno a la comprensión del patrimonio material e inmaterial que poseemos como habitantes de una localidad y miembros de una Nación. Estos son un ejemplo claro y accesible del bagaje cultural que toda persona carga, reconoce y con la que se identifica. En efecto, un objetivo nuestro fue que los estudiantes lograsen reconocer elementos de su ambiente cotidiano con los que sintiesen una identificación y, al mismo tiempo, tuviese algún significado para la comunidad.

Con el fin de desafiar la verdadera importancia de estos conceptos en la cotidianidad del estudiantado, les indicamos unirse en grupos de estudiantes que habitasen en la misma localidad o, al menos, una cercana. Ellos debieron señalar patrimonios materiales e inmateriales propios de su lugar de habitación, haciendo énfasis en aquellos que los diferenciara de otros lugares. Esto nos permitió entablar una conexión con el término “identidad” y discutir lo que eso significa para un moraviano, guadalupano o coronadeño (algunas localidades que se vieron representadas en miembros del grupo) pertenecer a ese lugar y tener sentimientos similares sobre un elemento singular, diferenciador de los demás. Pero además, discutimos acerca de aquellas prácticas, creencias o, incluso, construcciones que no hacen identificarnos miembros de una nación.

En la discusión, logramos rescatar la complementariedad que existen entre distintos grupos culturales. El hecho de que en el espacio que compartíamos convivieran miembros de distintas localidades y esto no les impidiera una sana interacción, significó para nosotros un legítimo andamio para equipararlo con la misma complementariedad que deben desarrollar habitantes de una misma región, enfatizando en el caso centroamericano. No obstante, no fue una línea central esta mención; sí lo fue el destacar los elementos que dieran identidad a cada comunidad. Como parte del taller, al reconocer los componentes sociales que identifican a los miembros de cada comunidad, debían elaborar un proyecto integral para el rescate y mantenimiento del patrimonio. Para ellos debieron tomar en cuenta la participación de los vecinos, una o dos instituciones públicas, ¿cómo obtener fondos?, el fin de preservar ese elemento.

Consideramos la actividad un éxito, pues, señalaron elementos propios (plazas, iglesias, casas, parques…) que ellos sintieron que les daba identidad comunitaria. Asimismo, mostraron costumbres propias de fiestas religiosas, comidas y otros elementos que, al considerarlos patrimonio inmaterial, ven con necesidad de preservar. Es decir, con este grupo logramos descubrir que hay un deseo de las personas por mantener viva su historia, aun cuando, como mencionó un estudiante, “está siendo destruída por gente de afuera y por nosotros mismo”. Por otra parte, queda clara la evidencia que el y la docente no pueden limitarse a ofrecer una serie de datos y contenidos repetitivos, sino que debe ahondar en la realidad de los estudiantes y partir de ella para que tenga un verdadero significado en sus vidas.

*Lic. Manuel Chaves Alvarado. Profesor de Estudios Sociales y Educacón Cívica. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.



[1] Esta actividad fue realizada por Manuel Chaves, Katherine Fallas, Alexander Ruiz y Natalia Peck, como parte del curso de Educación Cívica II de la carrera de la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica, el 26 de octubre del año en curso.