H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Familia, educación y trabajo en tiempos de COVID-19*

    La cotidianidad de las personas ha sido trastocada producto de la pandemia mundial. Particularmente, miles de estudiantes, docentes y sus familias  han tenido que acomodar sus horarios y rutinas para cumplir con sus responsabilidades. Evidencia de esto son la cantidad de horas que pasan las personas frente a sus pantallas de computadoras o celulares con el fin de realizar sus tareas, trabajos y clases virtuales.

     Por otra parte, miles de trabajadores  han convertido sus hogares, espacio que se supone es para el descanso con sus parejas, hijos y padres, en oficinas y comercios virtuales. Para algunos, el teletrabajo es una gran oportunidad para disminuir el tráfico, costos de operación y mejora la vida de sus colaboradores. Sin embargo, existe otro sector que considera que la carga de trabajo, estrés y ansiedad es mayor cuando se labora en casa. 

     Sumado a lo anterior, la regulación de acceso a espacios públicos ha implicado que el  “tiempo de ocio” lo pasemos sentados en solenne silencio frente a televisores, móviles u ordenadores. Esta intromisión de nuestra privacidad, ya tiene efectos fisicos, mentales y espírituales que se comienzan a manifestar, razón por lo cual  es necesario formular estrategias para desintoxicarnos.  

    Por los motivos anteriores, es fundamental aprender a priorizar tareas y compromisos, dedicar tiempo a la familia y a nosotros mismos. Conversar con nuestros seres amados, jugar con nuestros hijos y mascotas, hacer ejercicio en casa, comer saludable, leer libros, ojalá acompañado de nuestra bebida favorita, son maneras para escamotear tanta pantalla y artefacto electrónico.

    No se puede negar que el trabajo es fundamental para el sostén de las familias. No obstante, es preciso reflexionarque nuestros seres queridos no estarán aquí para siempre. Por el contrario, en los puestos que desempeñamos tarde o temprano seremos sustituidos por otra persona.

    En definitiva, el amor y compañía de una madre, un padre, hermanos o hijos, nada ni nadie los podrán resustituir. Esta crisis es una oportunidad para fortalecer estos lazos y aprender a discernir lo que realmente importa en nuestras vidas. 

Cátedra de Historia de la UNED