Ficha técnica
Dirección: F. W. Murnau
Producción: Enrico Dieckman y Albin Grau
Guion: Henrik Galeen
País: Alemania
Año: 1922
Duración: 88 minutos (restauración de 1997)
Por MSc. Wagner Ramírez Arroyo*
Nosferatu es una producción pionera, no sólo del cine en general, sino también de su género, el terror. Es la primera adaptación cinematográfica, de la afamada obra Drácula, del novelista irlandés Bram Stoker. La sinopsis de la película es básicamente la misma del libro y ha sido relatada en innumerables ocasiones, no es necesario detallarla en este espacio. Lo que nos interesa de esta cinta es el contexto cultural que la vio nacer.
En Alemania, en 1921, Enrico Dieckmann y Albin Grau, fundaron Estudios Prana, con la intensión de producir cine de temática ocultista y sobrenatural. Albin Grau fue un entusiasta ocultista y miembro de una organización esotérica llamada Fraternitas Saturnis, este dato podría no ser importante, pero estamos en la Alemania posterior a la Gran Guerra, contexto cultural donde se fraguó el nacional socialismo, cuyas consecuencias nefastas son hartas conocidas. El ocultismo alemán fue fundamental en la conformación ideológica del nazismo, porque ambos promovían teorías de superioridad racial, pero ¿Cómo se acuerpan el cine y el antisemitismo?
Para entender mejor esta relación debemos retroceder a finales del siglo XIX, donde surge la figura de Madame Blavatsky, una famosa teórica del ocultismo que plasmó sus conocimientos en sus escritos titulados Isis sin Velo (1875) y La Doctrina Secreta (1888). También fue una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica, organización que inspiró, intencionalmente o no, el ocultismo antisemita.
El siglo XX se inauguró con una generación de intelectuales que teorizaron la superioridad racial de los pueblos germanos sobre los semitas. En 1903, Otto Weininger, publicó un libro titulado Sexo y Carácter, de fuertes tintes antisemitas y misóginos. En 1904, Jörg Lanz von Liebenfels, publica su obra titulada Teozoología, donde defiende ideas sobre nacionalismo germano y antisemitismo. Propuso, entre varias cosas, esterilizar a las personas pertenecientes a supuestas “razas inferiores” y su debida esclavitud. Von Liebenfels explicaba el origen de estas “razas inferiores” como el producto de la intimidad entre Eva y un demonio. Consideraba a los hombres de piel oscura como bestias que debían ser controladas. Defendió la idea de que los pueblos arios, mediante la eliminación del mestizaje, podían volver a convertirse en semidioses. Guido von List fue otro importante teórico de la ariosofía y del antisemitismo. Entre 1908 y 1912 se dedicó a escribir sobre la grandeza de los pueblos germanos, argumentando que estos eran los descendientes directos de los pueblos arios. Así justificaba el derecho natural y el deber del Imperio Alemán para conquistar el mundo.
Quienes defendían estas ideas hablaban sobre un continente perdido en alguna parte del Atlántico norte, donde habitaba una raza de hombres semidioses, provenientes del cielo, que habían perdido su gracia cayendo en el mal, debido al mestizaje con hombres inferiores. Como castigo por sus pecados una gran inundación casi los borró de la faz de la Tierra. Algunos remanentes se salvaron y llegaron a la India y a las cimas del Tíbet, dando origen a la raza aria, la única elegida por Dios. Consideraban que los pueblos germanos nórdicos eran sus únicos descendientes dignos. Quienes defendían esta mitología, proponían recuperar la raza aria mediante la reproducción selectiva, forzando la evolución humana, eligiendo los progenitores de las nuevas generaciones hasta reproducir el súper hombre mediante la purificación de la sangre. También implicaba el exterminio de los pueblos semitas.
Nos imaginamos que Hitler, Hilmer y Goebbels tuvieron acceso a estos razonamientos en algún momento. Las ideas racistas del partido nazi no surgieron por generación espontánea, estaban presentes en las altas esferas de intelectuales alemanes antes que ellos y eran propagadas a través de libros académicos, novelas, artículos y el cine. Sabemos que, durante el periodo nazi, el cine alemán se enfocó en la propaganda antisemita con películas como el Judío Eterno (1940), pero creemos que el antisemitismo llegó al cine mucho antes, aunque de forma más solapada.
En el cine nazi, los judíos se representaban como seres grotescos, manipuladores, avaros e inmorales. Es precisamente aquí donde encontramos un paralelismo con la cinta Nosferatu, el cual no es más que una alegoría al pueblo judío que “corrompe” al pueblo germano con su maldad. Podemos entender la película como el mito del monstruo, creado a partir de miedos y prejuicios que separan una población de otra, lo nacional de lo extranjero, aquello que se escapa de la homogeneidad y que se manifiesta en diferentes rasgos físicos, culturales o religiosos. Entendemos que los mitos de vampiros y monstruos nacen, precisamente del contacto de pueblos distintos, donde el temor lleva a la intolerancia. Esta intolerancia lleva al desprecio y a la creación de estereotipos que permiten culpar al extranjero de los problemas nacionales.
En esta película, Nosferatu también es representado como una criatura repulsiva, siniestra, poseedor de riqueza, apartado de la cruz de cristo, proveniente de Europa oriental y cuyo único interés es destruir a sus víctimas. La representación de Nosferatu es una amalgama de imágenes antisemitas. La película fue exhibida en una sociedad alemana que entendía plenamente, de forma consciente e inconsciente, todo este simbolismo. Este tipo de representaciones facilitaron la paulatina tolerancia e indiferencia de la sociedad europea ante las atrocidades de los nazis que llegaron pocos años después.
Como individuos de una sociedad que anhela la paz, la tolerancia y el respeto, debemos aprender a interpretar el simbolismo en las representaciones artísticas y rechazar los elementos que inciten al odio.
*MSc. Wagner Ramírez Arroyo. Docente de la Cátedra de Historia de la UNED, Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Americana. Correo electrónico: ramirezwagner@yahoo.com
