Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por MEd. Martín Vargas Ávila*

    Este es un año como ninguno otro. En la memoria de nuestra generación quedará grabado este 2020. Creo que nadie se imaginaba celebrar una fiesta patria como lo estamos haciendo hoy, caracterizado por los efectos de la pandemia del COVID-19, lo cual ha trastocado lo más profundo de las sociedades de todos los países del planeta.

    El contexto que vivimos ha sido un reto para miles de familias, trabajadores, estudiantes, empresas, pequeños negocios, y por supuesto para los centros educativos, tal como es nuestro caso. Sé que ha habido momentos de mucha tensión y preocupación por lo que vendrá. Pero también, sé que confiados en Dios saldremos victoriosos,

     La celebración del 199 aniversario de la independencia centroamericana, es un gran momento para retomar la fe, la confianza y  las fuerzas para seguir adelante. No es una tarea fácil, pero en estos meses hemos podido observar la valentía de miles de personas que no se han rendido, desde sus hogares protegiendo a sus familias. Haciendo hasta lo imposible por alcanzar brindarles su sustento, mediante teletrabajo o desde sus centros de trabajo protegidos con mascarillas y guantes pero sobre resguardado por su confianza en Dios y el amor que tienen para con sus seres queridos.

    Un ejemplo de lo anterior son la comunidad médica en hospitales, los personeros vinculados con la prestación de servicios de seguridad, educación, agua, electricidad, alimento tanto  públicos y como privados; que han tenido que enfrentar esta situación cara a cara por el bienestar de todos.

    Es muy fácil criticar y señalar los errores, pero francamente, todos sabemos que ante situaciones tan complejas no es fácil tomar decisiones. Incluso a pesar del gran trabajo que ha realizado la Caja Costarricense de Seguro Social, El Ministerio de Educación,  los centros de Investigación, las instituciones y universidades públicas, todavía hay individuos y grupos que motivos por intereses económicos,  abogan por la privatización, a pesar ver lo que ocurre en otras naciones tanto en América Latina e incluso en países de primer mundo, donde las personas son abandonadas a su suerte, debido a que la salud y la educación han privatizadas, provocando que solo unos pocos puedan acceder a ellos. 

    En esta ruta hacia el bicentenario de la independencia patria, es momento de valorar lo que tenemos y de reconocer que podemos ser mejor. En definitiva, un factor clave en este proceso es fomentar  una educación crítica, reflexiva y transformadora. No podemos caer en la trampa que la educación es solamente para formar técnicos y profesionales que respondan a las necesidades y requerimientos del mercado laboral y el sistema económico. Por estos motivos, es fundamental convertirnos en una sociedad educada, consiente de nuestros derechos pero también de nuestras obligaciones para con los demás.

    Estamos a tan solo un año de celebrar 200 de la gesta histórica que permitió a los pueblos centroamericanos alcanzar su independencia. Sobre esto vale la pena señalar que la tarea no fue fácil ni tan poco un regalo, como creen algunos, ya que había muchos intereses y grupos por permanecer bajo la influencia de la Corona Española o bien de unirse a otros imperios como el propuesto por Agustín de Iturbide en México.

    Es verdad que esta pandemia ha impactado muy duro en miles de hogares que han perdido sus fuentes de ingresos o bien que los han visto reducidos a la mitad o incluso menos. Pero también es una gran oportunidad para unir a las personas, las familias, por diversas que ellas sean .Incluso, es posible retomar la idea de que pertenecemos a algo más grande, es aquí donde toma fuerza el proyecto de los grandes próceres de la “patria grande”, la cual nació fruto de estos movimientos independentistas y sociales.

    Como bien lo señalo hace unos meses un célebre líder mundial: “nadie se salva solo”, es decir todos necesitamos a otros para sobrevivir, y esta premisa hoy más que nunca debería ser un llamado para los gobiernos del mundo a dejar de trabajar de forma individual supeditados a los intereses financieros y farmacéuticos que tiene el cinismo de lucrar con la muerte, la enfermedad y el hambre, ejemplo de esto ha sido la carrera por el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19.

    En este complejo contexto, es necesario recordar que el futuro se construye hoy, con las decisiones y acciones individuales, de cada uno de las personas que me escucha, sin importar su edad, género, origen, etnia, nacionalidad o posición. Todos somos responsables de lo que sucede hoy y en consecuencia del mañana. Ojalá podamos aprovechar esta enseñanza para tratar de ser mejores seres humanos, que dejemos de solo pensar en nosotros mismos y derrumbemos la creencia que el desarrollo se alcanza de forma individual y pasando por encima de los demás.

    En definitiva, estas fiestas patrias son el pretexto perfecto para trazarnos una nueva ruta de vida, a nivel personal, familiar, laboral y como sociedad. Que Dios bendiga a todas las familias del mundo y en especial de Costa Rica y nos brinde la sabiduría y fuerza para enfrentar los retos que vienen, los cuales solo podremos sobrellevar juntos, de corazón a corazón, y como una sola humanidad.

*MEd. Martín Vargas Ávila. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de la UNED y docente de Estudios Sociales del Liceo de Moravia. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.