Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

   

 

 

 

 

 

   Este mes se ha caracterizado por una gran cantidad de noticias y decisiones que confirman el tipo de gobernantes y representantes que actualmente tiene el país. Los actos de violencia y represión, los recortes a la cultura, cuidado del ambiente, programas de equidad social, y la histórica lucha por el FEES, junto con la aprobación de la pesca de arrastre, han enlutado al país.

    Estas desatinadas propuestas son un  duro golpe a las luchas e iniciativas en favor de una mejor Costa Rica. Y en este caso, solo queda imaginarse que nos esperará para el 2021. Surgen todavía más dudas acerca de cuál es el verdadero rumbo del país y del tipo de sociedad que surgirá producto de esta crisis, la cual es bien sabido que inició mucho antes del COVID-19.

     Las protestas, manifestaciones sociales y voces de diversos sectores de la población parecen ser ignoradas por la actual administración y de una Asamblea Legislativa, donde se generan acuerdos que claramente responden a los intereses de los financieros y empresariales que tutelan la vida nacional. 

  Ante este panorama, lamentablemente la mayoría de los ticos parecen mirar hacia otro lado debido a la ansiedad y preocupación por los ingresos de su familia, las deudas, el desempleo y por supuesto por el temor que  la pandemia los afecte. 

   Ante todo este terrible panorama, la actual administración y su mayor representante, parecen estar ausentes. Se evidencia una carencia de  liderazgo, empatía y capacidad para gestar un diálogo honesto y abierto. En su lugar se opta por el silencio, medias palabras o bien por simplemente por desviar la atención. 

    Evidencia de lo anterior fueron las consecuencias el tratamiento que se realizó al desarrollo de las manifestaciones, los nefastos actos de violencia generados entre ambas partes, pero en especial por las fuerzas policiales las cuales inundaron las redes sociales.

Es claro que existen grupos que quieren sacar provecho de esto, tal como lo han hecho en el pasado. En este sentido, los tradicionales medios de comunicación parecen estar dispuestos a ofrecer a la carta las noticias que más convengan a los intereses de sus patrocinadores, en lugar de informar realmente sobre lo que sucede en el país.

 Es claro que hoy los costarricenses desean la paz y tranquilidad para sus familias, pero los hechos actuales son motivo de alarma, pues es preciso la búsqueda del consenso y diálogo franco. Sin embargo, para esto es necesario un cambio por parte de las actuales autoridades, mayor rendición de cuentas sobre la manera como se administra la cosa pública, lucha contra la corrupción y una verdadera vigilancia para el cobro de impuestos bajo la premisa: “que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres”, sin lo cual la situación a futuro será más complicada para todos.

Cátedra de Historia de la UNED