H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por MBA.  Emilia María Vargas Solís*

     Su nombre de pila Ventura Agüero Valverde, nació el 04 de mayo de 1909, hija de Ramón Agüero y Brígida Valverde, quedó huérfana a muy corta edad.  Esta señora oriunda del hermoso cantón de Acosta, siempre se caracterizó por ser una mujer fuera de serie incluso para su época.

     Cuentan sus familiares, que como ella misma les contaba, tuvo que huir muy joven porque cuanto tenía entre nueve o diez años la quisieron casar con un hombre mucho mayor pero que tenía mucho dinero. Al abandonar su tierra natal, doña Ventura se establece en Guadalupe, donde se va a desarrollar su juventud. En el año 1937 contrae matrimonio con don José Vargas Salazar, un joven oriundo de Guadalupe y amante de los animales.

     Doña Ventura procreó diez hijos:   Eladio, Rafael Ángel, José Ángel, Virginia, María Elena, Rosa, Olga, los gemelos Gerardo y Luis y la menor Vera. Ya casada con don José, su vida se desarrolla en el hermoso Guadalupe de antaño, viviendo primero 100 metros al norte del Parque de Guadalupe, y luego cerca de los actuales Tribunales de Justicia, para finalmente radicarse de la antigua y muy famosa “Noche Buena", 200 metros al sur y 25 metros al este.

     Esta valiente señora se caracterizó por ser una mujer enérgica, trabajadora y esforzada. Incluso siempre trabajo haciendo “Tortillas”, que luego eran distribuidas en aquellas épocas en las diferentes pulperías del cantón, así como en algunos comercios, casas de habitación e incluso en la conocida Escuela Fernando Centeno Güell, labor en la cual siempre colaboraban sus hijas y nietos, fuera preparándolas o repartiéndolas.

     Según relatan sus familiares era común verla poner a cocinar junto con su hija Virginia una gran olla con el maíz, agua y cal.  Luego por la noche y cuando el maíz estaba cocinado y se había enfriado era hora de lavarlo y dejarlo preparado y guardado en un saco de tela para al día siguiente en la madrugada don José su esposo lo llevara a moler al molido de “Los Montero”.

     Cuando don José regresaba se iniciaba la molida, conforme se iban cocinando las tortillas, se iban preparando grupitos de acuerdo a los pedidos.  Luego las tortillas se envolvían en papel de pan para luego repartirlas.

     Cabe indicar que para estos años todavía no habían fabricas como las que existen hoy día que se encargan a producir y vender tortillas al por mayor.  De tal forma que para esa época era todo un proceso que requería mucho trabajo manual. Con el paso de los años la labor de preparación de tortillas fue bajando conforme fueron surgiendo fábricas y además doña Ventura ya era una persona mayor.

     De acuerdo con sus  familiares a pesar de que ya no volvió a moler, continuo siendo una mujer trabajadora y emprendedora. En este sentido se destacó por su dedicación a las labores del hogar. Además, por una entrega a sus hijos y chinear mucho a sus nietos, de los cuales siempre se sintió orgullosa y cuidó más que una abuela. 

     También cuentan sus familiares que era una fiel seguidora del Partido Liberación Nacional, y que aunque nunca salía de su casa, el día de las elecciones siempre era la primera que emitía el voto e incluso se levantaba bien temprano para moler y preparar el desayuno para sus hijos y nietos que iban a ir a apoyar en las elecciones como guías o en las mesas del Partido. 

     Doña Ventura murió el 09 de julio de 1996, dejando un legado de unión familiar entre sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, quienes hoy la recuerdan con mucho cariño.

Doña Ventura con su esposo don José y familia

 A la izquierda su yerno Bernardino y a la derecha de don José sus nietas Georgina, Katherine y Argery y su hija Maria Elena.

*MBA.  Emilia María Vargas Solís* Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.