H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Ficha técnica

Dirección: Edward Zwick.

Fotografía: Eduardo Serra.

Edición: Steven Rosenblum.

Guion: Charles Leavitt

Año: 2006.

Duración: 143 minutos.

     Estamos ante una producción ligeramente dramática, pero sí llena de acción. Debo advertir que la película es principalmente emotiva (casi visceral) y llena de clichés cinematográficos que solo buscan aumentar la taquilla, pero intentaremos rescatar algo. También debo advertir que no estamos ante una película histórica, los hechos aquí relatados son ficticios.  Sin embargo, la razón por la cual la he incluido en este espacio es porque retrata una problemática tanto real como incómoda: Los diamantes extraídos de forma cruel e ilegal en África, a pesar de ser utilizados para financiar algunas de las guerras más crueles, son consumidos como símbolo de estatus en Occidente. Es como si los consumidores estadounidenses y europeos de diamantes fueran mecenas de crímenes de lesa humanidad, al menos, este es el mensaje más claramente visible del filme.

     Lo primero que debemos entender es ¿Qué es un diamante de Sangre? Ya que este es el título de la puesta en escena. Se refiere aquellos que se han extraído y vendido en el extranjero para financiar conflictos en la región de donde se obtienen. La película gira alrededor de este comercio, se ubica particularmente en Sierra Leona y hace referencia a su guerra civil.

     Es protagonizada por Leonardo DiCaprio, quien interpreta a Danny Archer, un contrabandista de diamantes, rhodesiano y oportunamente “caucásico” quien se ha valido de su origen occidental para comerciar entre los dos continentes. Debemos reconocer que el actor se esfuerza por representar a su personaje como un ser despreciable, incluso cuando camina hacia la redención. Y esta redención del protagonista, a mi manera de ver las cosas, le quita el dramatismo a la película. Lastimosamente este recurso es muy recurrente en Hollywood, pareciera que el público lo pide y es rentable. Incluso, no es la primera vez que este director da este giro de guion a sus películas. Los invito a ver el “El último samurái”, por ejemplo. El protagonista inicia en su lado oscuro, durante 1999, cuando está tratando de cruzar la frontera de Sierra Leona con un alijo de diamantes escondidos entre algunas cabras. Atrapado por las autoridades, termina en la cárcel. Ahí, se da el primer giro de guion: Se entera que un pescador llamado Solomon Vandy, interpretado por Djimon Hounsou, ha desenterrado un diamante rosa.

     El recurso cinematográfico más evidente para mantener la atención del público es la acción, que gira alrededor de una sofocante persecución, mientras cada personaje busca su destino. Salomón busca reunirse con su familia, que fue separada violentamente, y Danny solo quiere reunir la cantidad suficiente de dinero para salir de África y escapar de su mundo. El contexto sociopolítico es desgarrador pero real. El sufrimiento humano se vive a flor de piel, hasta niveles angustiantes. Vemos niños deambulando por montones de basura, maldad en campos de entrenamiento y seres humanos en extremo empobrecidos. He llegado a creer que esta película tiene una triple intencionalidad: entretener manteniendo la atención del público mediante recursos emocionales muy fuertes, denunciar la doble moral de quienes compran diamantes como símbolo de estatus y recaudar millones de dólares. Creo que logró las tres.

     ¿La película es conmovedora? Sí.  Pone el dedo en la llaga, evidencia el costo que otros están pagando para que los occidentales mantengan el nivel de lujo al que están acostumbrados. Situación que es muy usual en la Historia de la humanidad. También es entretenida y tiene un mensaje desafiante.

     Yo no me siento muy a gusto con esta costumbre de la industria cinematográfica de Hollywood, de viajar a lugares lejanos y exóticos en busca de escenarios étnicos y coloridos para contar relatos llenos de calamidades, donde se presenta un tipo de cóctel agridulce. Lo que se vive en Sierra Leona es una tragedia humana, no debe tomarse a la ligereza y nos hace pensar ¿Quién es el principal consumidor de diamantes sangrientos en el mundo? Pues, también es el principal consumidor de cocaína. La sociedad occidental debe poner las barbas en remojo, también aquellos que consumen pieles de focas arpas, marfil, carao o cuernos de rinoceronte.

     ¿Hace una película de acción hollywoodense suficiente ruido como para socavar esta cruel industria? Yo espero que al menos genere algo de conciencia.