Por Máster David González Sánchez*
Narrar es la forma más común para enseñar y aprender sobre historia. Sin embargo, aquello que se narra no se debe valorar como conocimiento histórico verdadero o falso (Barton, 2008, pág. 240). James Werscth define las narrativas como herramientas culturales, que permiten a las personas actuar, interpretar y analizar sus contextos cotidianos (1997, pág. 10).
Las narraciones son por tanto objetos socioculturalmente situados e históricamente modelados. Esto quiere decir que en nuestra vida cotidiana damos explicación a situaciones sociales a partir de ideas que hemos construido desde diferentes fuentes (Werscth 1998, págs. 23-30). En el caso de las narrativas históricas sucede algo similar. Cuando se intenta explicar por qué la abolición del ejercito en Costa Rica o nos comparamos con otros países de Centroamérica.
Como parte de unproyecto de investigación de carácter cualitativo y exploratorio con tercer ciclo de educación pública. Los resultados de la investigación interpelan a pensar cómo estamos enseñando historia, y más aún, cómo persiste la narrativa nacionalista sobre las formas de identificación de las personas.
Esta experiencia evidencia que no bata con implementar actividades didácticas centradas en los contenidos o en conocimiento histórico más sofisticado, sino en enseñar a desmontar los mitos históricos de cara a los problemas sociales del presente.
En definitiva, vale la pena profundizar en esta tématica y problematicas, lo cual se esperao retomar en futuros artículos.
*Máster David González Sánchez. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
Referencias bibliográficas
Barton, K. (2008). Research on students’ ideas about history. En L. Levstik, Handbook of research in social studies education (págs. 239-258). New York: Routledge.
Wertsch, J. (1997) “Narrative Tools of History and Identity.” Culture and Psychology 3 (1): 5–20.
