H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por MSc. Eddie Soto Núñez*

    La estampilla fue aprobada en sesión N° 022-86 de Junta Filatélica de Costa Rica el día 3 de junio de 1986. Se autorizó la venta a partir del mes de setiembre de 1986.

    Circularon 2000000 estampillas cada valor de ¢ 6.00 y de ¢ 13.00. (Tipo de cambio del dólar estaba a ¢56.75.) El diseño se trata de 10 diapositivas de objetos del Museo del Oro del Banco Central del Costa Rica.

    A continuación, la reseña del boletín filatélico N° 168

Plaza de la Cultura:

   En el año 1950, el Banco Central de Costa Rica inició la recolección de objetos arqueológicos de oro, con el fin de conservar un patrimonio en peligro de extinción. Paralelamente, dio impulso a su colección de numismática de más antiguo origen y comenzó a adquirir obras de arte nacionales. Con el tiempo estas tres colecciones se han convertido en un invaluable tesoro.

   En el año 1973, un movimiento ciudadano propuso la idea de crear un área alrededor del Teatro Nacional que diera relieve al valor arquitectónico e histórico a ese edificio.

   El proyecto de la Plaza de la Cultura fue asumido enteramente por el Banco Central en el año 1975, con el fin de construir una sede de exposición permanente para sus colecciones (de las cuales, sólo la de oro se ha mostraba parcialmente en el edificio del Banco desde el año 1966) y contribuir al mejoramiento urbanístico de la ciudad.

    El 15 de setiembre de 1976 se coloca la primera piedra del edificio y su construcción se prolongó hasta el 26 de febrero de 1982. Desde esa fecha las salas de exposiciones temporales del complejo quedaron abiertas al público. El 15 de setiembre de 1985, con la apertura del Museo de Oro Precolombino, la Plaza de la Cultura queda firmemente construida, siendo el testimonio de este siglo que, junto con el Teatro Nacional, da fe de la voluntad de la superación de un pueblo.

La Colección del Objetos de Oro Precolombino

    Cerca de 1800 piezas, del total de la colección están exhibidas en el nuevo local del Museo del Oro. Estas fueron confeccionadas por las técnicas conocidas como la laminación y fundición, para las cuales los metales primarios que se empleaban eras el cobre y el oro. Los objetos hechos por laminación se manufacturaban de piezas nativas de oro o bien de lingotes martillados; que luego se recortaban y decoraban por medio del repujado.

    En la técnica de fundición, llamada también de “cera perdida” los objetos se elaboraban con moldes que se usaban una sola vez: primero se moldeaba la figura en cera de abejas y luego se recubría con una capa, mezcla de arcilla y carbón. Cuando la arcilla endurecía, se calentaba para que la cera se derritiera y saliera por un orificio. Luego se vertía el metal fundido en reemplazo de la cera y posteriormente el molde o la cubierta exterior se quebraba para extraer la pieza metálica; de tal modo que no es posible hacer duplicados ni fabricarlas en serie. En la mayoría de los casos para esta técnica se utilizaba una aleación de oro con cobre, conocida como “tumbaga” en diferentes proporciones que disminuía la temperatura de fusión de los metales, facilitando su manejo.

    Estos objetos indígenas fueron empleados en adornos, como útiles asociados a sus creencias mágico-religiosas y algunas veces tuvieron fines utilitarios, entre ellos se encuentran representaciones de animales de toda especie, tales como venados, dantas, jaguares, porcinos, águilas o zopilotes, tucanes, pelicanos, lagartos, ranas, serpientes; al igual que se representaba a la especie humana en formas simples o combinadas con figuras de animales.

 

*MSc. Eddie Soto Núñez. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Fuente

Datos suministrados por el Museo de Oro del Banco Central de Costa Rica.