H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Un hombre de lucha y valentía

Por MSc. Sonia Vargas Fernandez* 

    Don Abelardo nació el 12 de noviembre de 1930 en la comunidad de Candelaria de Naranjo. Provincia de Alajuela. Su padre se llamó Juan Jiménez Bejarano, quien nació el 25 de setiembre del año 1888 Juan Jiménez se destacó por ser un hombre muy de trabajo y cooperador, siempre participó en comisiones de la comunidad como lo fue, la Junta Edificadora, Iglesia, Junta de Educación, Escuela y otras. Supo lo que fue convivir con los vecinos y el pueblo sin tener problemas.

    Su madre Martina Peraza Corrales, nació el 30 de enero de 1892 y falleció el 5 de Setiembre de 1966, Ramona o Martina, fue una señora muy dedicada al trabajo y a la familia, educó muy bien a sus nueve hijos, tuvo gran devoción a Dios y a la Virgen del Carmen, vivió 70 años llenos de amor.

    Don Abelardo residió en la comunidad natal Candelaria de Naranjo, Provincia de Alajuela por un periodo de 8 años y esto le permitió asistir dos años a la escuela. De su Candelaria querida recordaba los turnos a la patrona la Virgen de Candelaria, ir a dejar el almuerzo a su papá y hermanos y como de vuelta a casa comía y recogía melocotones abundantes en el camino; en su memoria también rememoraba lo hermoso que era ver en árboles grandes nidos de oropéndola.

    En el año 1939 el pequeño Abelardo y su familia se trasladaron a vivir a San Antonio de Naranjo por un periodo de 10 años, las distancia a la escuela no me permitió continuar el estudio. Completo un año más y termino el tercer grado. En San Antonio trabajo junto a su padre en siembra de cebolla, tabaco y café, la cebolla la vendían trenzada en un tramo del mercado de Grecia y si era mucha se llevaba a vender a San Ramón, Palmares y Naranjo. En este trabajo de limpieza, también trabajaban las mujeres e hijos menores.

    El tiempo pasaba y el joven Abelardo laboró arriando vacas entre Sarchí y Naranjo y labrando la tierra en Toro Amarillo, donde el papá poseía una propiedad de bosque y montaña, tiempos difíciles los años 40, ahora no; todo es más fácil recordaba.

    Recuerdo memorable para don Abelardo fueron los días del lunes 2 de Julio al 3 de agosto de 1947 cuando se dio la huelga de brazos caídos, desfile de hombres a pie de todos los cantones del país rumbo a la capital llevando banderas de Costa Rica en tela, con palo de muy buena madera, por si era necesario defenderse de las brigadas se choque entre ellos, y gobiernistas, Calderonistas y Comunistas. Mi papá Juanico Jiménez, reconocido como Juanico, participo en este desfile llevando su bandera, pero por mala suerte se dio lo que se sospechaba. Mi papá recibió una puntada en el brazo derecho, y otro en la frente, al ser atados por la contra parte, con cutachas en mano.

    Abelardo a sus 17 años de edad participó en la Guerra Civil del 48, estuvo en la Paz de San Ramón de Alajuela por un periodo de 15 días del 12 al 26 de marzo de 1948. Además, estuvieron su hermano y su padre. Recuerda que el viernes 12 de marzo de 1948 fue el día que estalló la revolución o Guerra Civil del 48, Orlich salió y bombardeo de sorpresa la jefatura política en San Ramón, esto como a las 9:00 p.m. y retrocedió al cuartel, perdiendo un soldado Francisco Alpízar y un herido Carlos Corrales. Fueron días muy difíciles en lo que lucho y debió muchas veces esconderse por miedo a las represalias.

    El 18 de marzo de 1949 se vino el primer grupo de la familia Jiménez Peraza, de San Antonio de Naranjo, para Pérez Zeledón, tres hermanos, Gustavo, Celia, Abelardo y el padre Juan Jiménez Bejarano, se vinieron de San Antonio de Naranjo provincia de Alajuela, para Pérez Zeledón provincia de San José, ubicándose a vivir en San Rafael de Platanares. La casa era un rancho con techo de hoja de caña y paredes de chonta empetatada y piso de tierra. A la par estaba el galerón donde estaba el trapiche y un tabanco construido con chonta.

    Ese primer año del 49 al 50 Abelardo quedó solo sin familia por un periodo de tres meses, cocinando y a cargo de tres peones, y para marzo de 1950 se vino la otra parte de la familia. En esos viajes de San José a San Isidro eran muy cansados de 7 a 8 horas de bus, a veces se quedaban varados, en el piso habían huecos, algunos vidrios de las ventanas estaban quebrados, en el verano entraba mucho polvo y frío, el bus tenía una compuerta atrás donde venían perros, chompipes y otros animales, el pasadizo venía lleno de sacos, maletines, bolsa con ropa y de todo era un desorden, en tantas horas de andar  algunos hasta se vomitaban, el chofer algunas veces paraba el bus y gritaba bájense a cortar flores “era a orinar”, a ese bus se le decía (la ola marina).

    La finca donde vivían en Platanares la compró el padre de don Abelardo en ¢10.000.00 colones a pagos de ¢1.000.00 por año, eran 50 manzanas, había pasto, caña y terreno quemado para sembrar, el resto era montaña. Abelardo le había comprado dos manzanas de tierra a su papá, reconocido como Juanico, esto en el alto de la finca para sembrarlo de café la primera siembra fueron 2000 matas, luego se fue sembrando más café. En el año 1951, Abelardo y su padre Juan Jiménez trajeron la semilla de café Criollo, de San Antonio de Naranjo Provincia de Alajuela, así plantaron el primer cafetal en forma marcado con cuerda y medida en Platanares.

    Don Abelardo formó una familia 26 de abril del año 1954 con doña Marina, allí echo raíces la familia y para el año 2017, la integraban un total de 48 personas; hijos 4, dos murieron pequeñitos, hijas 6, nietos 10, nietas 12, bisnietos 2 hombre, 4 mujeres, yernos 4, nueras 2, y un abuelo.

      Este ejemplar hombre siempre luchó por el pueblo en temas de caminos, iglesias, instituciones educativas, zonas para recreo, formó parte de innumerables organizaciones Junta Edificadora Iglesia, Junta de Educación de la escuela San Rafael para la cual donó el terreno, comité centro de nutrición CEN, junta procolegio. También formó parte de la UPIAV por 22 años, logrando desarrollar decenas de proyectos en bienestar de los productores de la zona de Pérez Zeledón, como miembro del Consejo de Administración de Coopeagri también realizó grandes aportes con su experiencia.

       En 1963  a pesar de su edad y de tener familia, se incorporó a un grupo de estudiantes de sexto grado en la escuela de San Rafael de Platanares donde obtuvo el diploma, y al estar como presidente de la junta de Educación, el mismo lo firmó. Este grupo de estudiantes de sexto grado, entro en el año 1958 primer año lectivo, en el año que nació el distrito escolar y termino el 30 de noviembre de 1963. en el año 1965 estudio estudiando por correspondencia en la Escuela internacional América Latina, E.I.A.L. Ingeniería Civil, Escuela en casa, no terminó el estudio, pero fue un gran logro.

    En palabras de don Abelardo el mejor regalo de vida fue que la Virgen del Carmen, su madre Martina, lo trajeran a este mundo con vida y le dieran la crianza. Que Dios le haya regalado salud y 89 años de vida desde el 12 de noviembre de 1930 al 12 de noviembre del 2019. Don Abelardo ya no esta físicamente, pero Pérez Zeledón lo recuerda como el hombre luchador que fue, y agradece cada uno de los aportes que dio al cantón.

*MSc. Sonia Vargas Fernandez. Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.