Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

   

La Universidad Estatal a Distancia desde sus orígenes, ha beneficiado a la sociedad costarricense de muchas maneras. Sin duda, el accionar sustentado dentro de la lógica de la Academia Pública, del conocimiento universal, los principios humanísticos y  las convicciones democráticas que han fundamentado al Estado costarricense; han sido fuentes inspiradoras, para articular esfuerzos institucionales y colectivos  diferentes, que contribuyan al desarrollo educativo, económico, social, cultural, entre otros ámbitos, que resultan indispensables para lograr el ascenso, bienestar y calidad de vida de comunidades y poblaciones desasistidas y vulnerables del país.

    No es casualidad entonces, que por el ligamen directo con el entorno inmediato, labor pionera en accesibilidad y cobertura territorial entre un sinfín de bondades; con las que se ha procurado y conseguido una educación más justa, equitativa e inclusiva para todos y todas se le condecorare a la Universidad mediante Ley N° 8623 del 1° de noviembre del 2007, con la máxima distinción que otorga el Estado costarricense de Institución Benemérita de la Educación y la Cultura; que constituye a su vez, el hecho más significativo y memorable en la historia institucional en lo que va de sus 44 años de vida.

    Lo anterior se confirma y finiquita, con el reconocimiento constante que reciben funcionarios por la excelente trayectoria y calidad de trabajo, que ha proveído a la institución de indiscutible protagonismo, liderazgo, proyección social y posicionamiento en el contexto referencial de la educación superior. Lo mencionado adquiere mayor trascendencia, cuando hoy por hoy, despunta el argumento que la modalidad educativa a distancia es una de las que mayor emerge y sobresale, por su condición de adaptación excepcional, en momentos históricos en que nutrir con buenos contenidos e intercambiar buenas prácticas y experiencias, de la forma y medio que sea, se vuelven imprescindibles más que nunca.

    Por ende, conscientes y sensibles de la fructífera gestión del modelo educativo que la Universidad ha desarrollado y consumado desde otrora, el equipo de profesionales que conforman las diferentes cátedras y programas de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades reiteran la plena convicción y desafío por continuar generando programas, proyectos y actividades académicas integrales alumbradas por la lucidez de los ilustres próceres nacionales, la histórica misión y los más altos valores que han identificado a la UNED desde su fundación; de igual modo, por los insignes bastiones constitucionales que consagran y defienden la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

    En particular, mantienen el compromiso firme y responsable, que trabajar en diferentes procesos de elaboración y ejecución de planteamientos académicos cuyo objetivo es establecer dinámicas colaborativas que tomen en consideración los contextos inmediatos, contribuir a la expansión democrática del conocimiento y al perfeccionamiento del proceso enseñanza–aprendizaje, así como reaccionar ante los desafíos actuales con sentido crítico y constructivo, no es un acto de generosidad de su parte sino una ingente obligación y tarea a forjar.

     Empero, para el cometido exitoso de estas loables iniciativas, la enorme voluntad,  pasión, disposición y versatilidad de los académicos no basta, ya que el actual apoyo e incentivos que brinda la administración de la universidad a ellos resulta insuficiente. En principal, para el sector docente, quien es el responsable de ejecutar el quehacer académico sustantivo y al que le ha correspondido actuar en primera línea en momentos adversos y rápidos en los que suelen cambiar las circunstancias. Pues en esos contextos, ha demostrado siempre con demasía, alta capacidad de intervenir oportunamente, para impedir la interrupción o alteración de la funcionalidad vital de la universidad... LA DOCENCIA.

    En razón, este sector conformado por cientos de profesionales se encuentra urgido, de obtener mejoras para superar la débil y desventajosa relación laboral que históricamente han mantenido con la institución. En consiguiente, esta situación ha sido advertida en el seno de diferentes foros universitarios en múltiples ocasiones con la idea que sea vista con la magnitud y responsabilidad que se merece. No obstante, las acciones realizadas por la administración para cumplir con líneas de satisfacción en ese sentido, han estado plagadas de infinidad de esquivas, evasiones y actitudes de desidia para dar discusión y respuesta a los cuestionamientos que se han tejido sobre este tema   

    Si bien administrar es fijar y trabajar en prioridades, el inminente mutismo y falta de capacidad para resolver y construir consensos para armonizar las discrepancias evidenciada a nivel institucional, gran contradicción de la genuina cultura universitaria, la cual promueve la racionalización, reflexión y análisis de los problemas sea cual sea. En vista de ello, la situación ha trascendido a instancias externas como el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, entidad a la que acudieron algunos profesores en el año 2017, por ser la rectora de la temática dentro del engranaje nacional. Más que todo, por  encargarse de vigilar el buen orden y la justicia social de las personas trabajadoras afectadas, independientemente del tipo de vinculación y la instancia en donde laboren.

    Consecuencia de la gestión mencionada, devino un procedimiento de inspección al centro de trabajo de la UNED, el cual se efectuó de conformidad al ordenamiento jurídico establecido en el Código de Trabajo, Ley Orgánica del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, entre otras normativas vigentes que legislan las relaciones laborales establecidas en el país. Propiamente, resultado de la inspección se registraron algunas infracciones que iban en detrimento del profesorado, en especial relacionadas con la condición de trabajadores casi a destajo, riesgos, imprecisiones contractuales y el futuro incierto que suele causar la incertidumbre e inestabilidad laboral de la gran mayoría; las cuales fueron emitidas mediante resolución departida y notificada a las autoridades competentes y representante patronal institucional de entonces, con el fin de que procedieran a subsanarlas de ipso facto.

    En general, la situación laboral de los docentes es uno de los problemas estructurales y demandas gremiales de más larga data, que requiere de soluciones integrales por parte de la administración de la universidad. Aunque se lo merecen, cabe mencionar, que nunca se ha perseguido prerrogativas ni pluses dispendiosos para el sector en especial; ya que las reivindicaciones están dirigidas fundamentalmente, en devengar un trato institucional justo y equitativo; que permita en su condición de docentes desempeñarse en un ámbito profesional y laboral saludable, armonioso y digno. En particular, en sintonía con los principios del trabajo decente acuñado y promovido por la Organización Internacional del Trabajo, que exhorta a los empleadores a brindar a sus colaboradores una remuneración económica razonable; pero ante todo, que sea proporcional al esfuerzo real que efectúan.

    Partiendo de lo expuesto, urge acabar con el despotismo académico y tecnocrático que ha imperado durante décadas en la Universidad, en donde el tiempo asignado a los profesores para realizar las actividades académicas se han estado regidas por  normas de distribución anacrónica e ilusoria.

  • Anacrónicas, porque muestra severo desfase, que margina en la práctica el dinamismo, madurez y discurso histórico que ha caracterizado a la universidad basado en lograr una sociedad más justa y solidaria. De igual modo, tiende a recusar la evolución y progreso que presentan las ciencias, las nuevas tendencias de generación, sistematización y difusión del conocimiento que van acaeciendo en el ecosistema académico.
  • Ilusorias, porque los parámetros e indicadores valorativos del tiempo que supuestamente se invierten; no son consecuentes y reales, con el alto volumen de trabajo y responsabilidades que cada vez más, se les asignan a los profesores de facto y que se evidencia de algún modo, en la desmotivación, el desgaste y afectación en su salud emocional y/o física.

    En particular, el esquema que ha estado disponible para la asignación de tiempos para las tareas académicas se encuentra desactualizado y en consecuencia, produce una sobrecarga laboral en perjuicio directo del profesorado. Así los afecta en su rendimiento, en el desarrollo de los procesos de autoevaluación y acreditación, la implementación de estrategias didácticas novedosas, una evaluación de aprendizajes óptima, que propicien el fortalecimiento del proceso educativo a distancia y el logro efectivo de los rasgos del perfil académico profesional de los estudiantes establecidos y aprobados en los planes de estudio.

    Entre otras limitaciones importantes destaca por lo paradójico que resulta, la de no poder incursionar y profundizar como corresponde, en diversos quehaceres que caracterizan la vida académica de una universidad, como la investigación, extensión, producción didáctica e intelectual. Ejes y razón de ser universitario, en los cuales, los docentes anhelan irrumpir durante su vida laboral, ya que les da la oportunidad para crecer en el plano profesional y llevar a la práctica, demás capacidades, habilidades y experiencia académica adquirida y acumulada a lo largo de los años.

    Del mismo modo, no se puede obviar, que les impide aumentar la producción intelectual y en consecuente, acceder al sistema de ascenso a carrera profesional, que les depara la posibilidad de superar la categoría profesional de ingreso a la institución. Ídem, la de adquirir ingresos económicos admisibles y la certidumbre de completar con uno de los requisitos reglamentos para optar a concursos de nombramientos y designaciones en puestos académicos de Encargados de Cátedra y de Programa, entre otros similares.

    En general, la relativa inacción o indolencia de la administración y dependencias especializadas por revisar y promover cambios a las condiciones de los colaboradores profesores se han tornado contradictoria en el marco de la cultura evaluativa. Así las políticas institucionales emanadas de autoevaluación, calidad y ejecución de los planes de mejoramiento, generan a los evaluadores nacionales y extranjeros enorme escepticismo durante los procesos de autoevaluación y acreditación de programas. Principalmente, se deriva cuando proceden a valorar y comparar la realidad de los docentes de la UNED, en perspectiva con instituciones homólogas en su modelo y otras universidades públicas pares nacionales e internaciones, donde se mantiene una situación relativamente ventajosa.  

    En ese contexto, trascienden observaciones, comentarios y acotaciones en los respectivos informes de pares, donde se refieren a la asignación de tiempos académicos vigentes como una de las grandes debilidades que posee el modelo de gestión académica de la UNED. Por ende, inquieta a los expertos que de no solucionarse, sería muy difícil en estas circunstancias emprender procesos de mejora significativos; por lo que se estaría obstaculizando el éxito sostenible de los procesos educativos, que procuran la excelencia, calidad, rigurosidad e idoneidad de la oferta académica útil y acorde a los requerimientos de la sociedad nacional.

    Efectivamente, en este nivel se deja al descubierto, una serie de elementos que comprometen a las autoridades universitarias correspondientes y otras de turno, a revisar la forma en que se distribuyen los recursos económicos a lo interno de la institución. En consecuencia, surge impostergable maximizar y aprovechar los recursos destinados para enmendar inconvenientes laborales de este tipo; para fortalecer el quehacer académico de cara a nuevos procesos de autoevaluación, acreditación, mejoramiento continuo de programas y ante la posible certificación internacional que adquiera la institución que se ha venido anunciando con gran expectativa en diferentes medios.

    A manera de balance, en todas las administraciones de rectoría, se han presentado esporádicos esfuerzos para subsanar los reducidos tiempos académicos que se asignan a los profesores y en cualesquiera, ha faltado definición y voluntad política para construir y materializar una propuesta sensata y abordada desde una perspectiva integradora. En tanto, que satisfaga y favorezca a los afectados, con criterios y tiempos congruentes, que verdaderamente dimensionen y reconozcan el  sitial privilegiado de la docencia como la actividad sustantiva de la labor académica. Misma encargada de promover y transmitir el conocimiento de carácter directo, y que para eso conlleva complejos procesos de investigación, programación curricular, planificación, desarrollo, producción y ejecución de materiales didácticos; además de una amplia articulación y evaluación de los procesos de la enseñanza y del aprendizaje, desde el ejercicio profesional especializado y disciplinario.

    Sin duda, las habituales “cargas académicas” han tenido una alta significación peyorativa y letárgica, debido a que han respondido a pragmatismos utilitarios circunstanciales del mercado y modas insípidas interesadas en el crecimiento económico y la preponderancia de mirar la educación más como un servicio y un bien transable.

    Pues la primacía de este asidero administrativista, resulta difícil de comprender en el marco de la universidad pública, que supedita y trasgrede el equilibrio lógico académico; de mirar la educación superior como un derecho humano universal y un deber de los Estados, tal y como se ha reafirmado entre otras, en la III Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES), realizada en el 2018 en la ciudad de Córdoba, Argentina en el marco del centenario de la Reforma Universitaria de Córdoba.

    En tanto, las propuestas de asignación de tiempos académicos sin excepción, han sido un puñado de salidas en falso, ya que en el devenir de la aplicación de las mismas, queda de manifiesto la ambigüedad y la entronización blindada de indicadores solo demostrables con  resultados y mediciones frívolas basadas en tiempos desproporcionados e irreales sobre el trabajo de los profesores.

    De este modo, se transita de la euforia al escepticismo, porque se da énfasis excesivo a visiones de gestión de corte empresarial y propio de la “maquilización” laboral que procuran mediante la precisión genérica, robotización y precarización del trabajo de las personas académicas garantizar a final de cuentas, la estabilidad financiera y la productividad institucional.  

    En razón, se reemplaza la esencia de la docencia como actividad sustantiva y referente de la labor intrínseca de la  universidad; de igual modo, se desnaturaliza la labor humana del docente Unediano forjada en la cotidianidad, la flexibilidad, la particularidad, la discrecionalidad, entre otros elementos espontáneos dados en las realidades sociales con las que trabaja.

    Si bien, la Vicerrectoría Académica actual ha presentado una “nueva” propuesta denominada Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia – UNED a algunos sectores de la academia en días recién pasados; a decir verdad, la versión no hace excepción ni deferencia con las anteriores.

    En consecuencia, sigue sin resolver el problema de fondo, y ni tan siquiera se puede asumir como una solución temporal o provisional. Pues se trata de una adaptación del manual vigente, donde por el contrario, se insiste implícitamente, en la generalización, la exactitud, el control odioso y exacerbado del tiempo, la estandarización, el automatismo e inequidad que produce el trabajo robotizado; lo cual, a todas luces es incomprensible en un ambiente universitario porque se aleja de la praxis docente de la vida diaria.

    Por la visión rígida y ortopédica que sigue arrastrando la mencionada Guía, no toma en cuenta la naturaleza, características, especificidades, lógicas propias que aplican  las distintas disciplinas para trabajar y lograr cumplir con los procesos académicos. En esa línea, el tiempo asignado para cada actividad y sus productos no son consecuentes con el raciocinio y las metas planteadas también en el Plan Estratégico y los Planes Operativos Anuales (POA) definidos y aprobados  por las mismas unidades académicas. 

    Quizás uno se los mayores problemas fue tratar de buscar solución a un problema estructural de tanto impacto y trascendencia para los profesores, dentro en un contexto coyuntural de tanta incertidumbre y que no se sabe el rumbo y final definitivo que va a tener. La manera tan abrupta y apresurada como al final se gestionó,  omitió antes de su aprobación, la discusión amplia de los criterios, la socialización de los resultados y la validación en general de la propuesta por parte de los profesores, quienes son los afectados por antonomasia y los que conocen sobre las falencias y las necesidades

    En razón, este cúmulo de situaciones sigue preocupando al sector docente, porque  no ayudar a enfrentar de manera adecuada y responsable, la desmesurada matrícula que ha sobrepasado con creces las 30 000 personas inscritas en calidad de estudiantes en los últimos periodos lectivos. En esa línea, los tiempos contemplados a los docentes se tornan cada vez más precarizados a causa, de la excesiva y creciente cantidad de labores administrativas, entre otras lógicas que produce la alta demanda de los “servicios”.

    Si bien se está de acuerdo con los baluartes Unedianos de la democratización de la educación en la que quepa, tenga acceso, oportunidad e igualdad toda población; las condiciones dadas a los profesores continúan sumidas en un feroz estoicismo. Efectivamente, la universidad con este desajuste, dista lejos para fomentar el desarrollo académico en todas sus expresiones; y mínimo, en las estrategias metodológicas que estarían proporcionando a esta gran marea humana de estudiantes, de experiencias verdaderamente significativas en el sistema de enseñar y aprender.

    El problema se agrava aún más, con las políticas institucionales oficiales, que aumentan las exigencias y rigurosidad de los requisitos y calidades para contratar nuevos docentes. Pues con este panorama resulta para algunas disciplinas misión imposible, ya que la cantidad de profesionales oferentes es exigua en el escenario nacional, además los criterios de idoneidad son complejos de gestionar y aplicar en la institución. Aunado, algunos sectores profesionales externos  visualizan a la Uned, como un espacio poco atractivo y competitivo para entablar una relación laboral, que les permita obtener remuneración económica, crecimiento personal y profesional aceptable.

    Así también se torna insólito cuando se maneja dentro de las reglas no escritas y propias de la agenda oculta, evitar la contratación de  profesionales con amplia experiencia, sobre calificados y/o de cierta edad para ocupar puestos docentes. Pues bajo la idea, que una contratación de este tipo trae consigo, el posible reconocimiento de pluses y el consecuente incremento de los gastos económicos; se estaría incurriendo en un acto discriminatorio y de inequidad inconcebible con ciertas personas solo por ser portador de condiciones sobresalientes. Además, se acrecienta con esta posición, la sujeción e intromisión en las decisiones académicas de las respectivas áreas de especialización disciplinar que posee la Universidad.

    Aunque es una verdad incuestionable que las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) han impactado todos los ámbitos de la vida cotidiana y su utilización se ha convertido en un hecho común; esto ha posibilitado en el contexto socio-político y pandémico actual, la consolidación de modelos organizacionales y enfoques laborales inusuales a los acostumbrados. En particular, la instalación de un sistema organizacional de trabajo, centrado en la intensificación del uso de la tecnología  como una condición axiomática de los nuevos tiempos.

    Si bien, ejecutar labores docentes sin tener que moverse de casa trae réditos económicos entre otros beneficios importantes a la Universidad; ha generado en la práctica, la transferencia de algunos gastos institucionales a este sector. Quienes han tenido que invertir en adaptaciones del entono donde trabajan físicamente, en la mejora o adquisición de nuevos  equipos electrónicos, en la conectividad de internet a banda ancha, entre otros recursos indispensables y condiciones específicas, para  mantener contacto fluido con las unidades académicas y administrativas de la institución. Asimismo, para propiciar procesos de enseñanza y aprendizaje con el estudiantado que contribuyan pese a las circunstancias, a la producción del conocimiento social y humanístico  lo más óptimo posible.

    De igual modo, se está claro, que no será en el futuro, tiempo de los especialistas, sino de profesionales dúctiles para generar acciones e iniciativas acordes a las realidades; sin embargo, no se pude perder de vista, que lo oportuno no necesariamente es sinónimo de pertinente.  Pues en el marco de la actual coyuntura, con la intensificación del uso de las plataformas virtuales y otras tecnologías informáticas y telemáticas, la mayoría de los docentes han experimentado un importante incremento del trabajo como nunca antes visto, situación que puede traer al traste la calidad de educación que se espera brindar.  

    Sin duda, al mejor estilo del enfoque “fordista” industrial, el profesorado atiende en estos precisos momentos,  de manera intensiva y al menor costo posible a miles de estudiantes; por lo que la masificación de los cursos en las plataformas ha exigido, mayor tiempo al profesorado para brindar seguimiento casi inmediato, modificar la mediación de los contenidos, ajustar los modelos de evaluación, entre otros aspectos. Esto acontece, ya que no se puede obviar, que en la actual sociedad del conocimiento, no basta con tener herramientas e información en abundancia, sino capacidad para interpretarla y trasmitirla al estudiantado efectivamente, con la incorporación de estrategias educativas interactivas e innovadoras.

    Con todo lo anterior, en el marco coyuntural de la pandemia, algunas  responsabilidades de otras dependencias las han asumido los docentes muy  sigilosamente,  lo que ha implicado estas “nuevas” funciones mayor inversión de tiempo en sus labores cotidianas y la reducción valiosa para dedicar a su crecimiento profesional y académico del estudiantado.  

CONSIDERANDO QUE:

  • El sector docente es el responsable de ejecutar el quehacer académico sustantivo y al que le ha correspondido actuar en primera línea para impedir la interrupción o alteración de la funcionalidad vital de la universidad... LA DOCENCIA.
  • El sector docente conformado por cientos de profesionales se encuentra urgido, de obtener mejoras para superar la débil y desventajosa relación laboral que históricamente han mantenido con la institución.
  • La situación laboral ha sido advertida en el seno de diferentes foros universitarios en múltiples ocasiones con la idea que sea vista con la magnitud y responsabilidad que se merece.
  • El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social como entidad rectora de vigilar el buen orden y la justicia social de las personas trabajadoras afectadas, conoce y se ha referido sobre algunos aspectos laborales de los profesores.
  • La situación laboral de los docentes es uno de los problemas estructurales y demandas gremiales de más larga data, que requiere de soluciones integrales por parte de la administración de la universidad.
  • El tiempo asignado a los profesores para realizar las actividades académicas se has estado regidas por normas de distribución anacrónica e ilusoria.
  • El esquema que ha estado disponible para la asignación de tiempos para las tareas académicas se encuentra desactualizado y en consecuencia, produce una sobrecarga laboral en perjuicio directo del profesorado.
  • La asignación de tiempos académicos vigentes para los profesores es vista por evaluadores nacionales y extranjeros en los procesos de autoevaluación y acreditación de programas como una de las grandes debilidades que posee el modelo de gestión académica de la UNED.
  • Las diferentes administraciones de la Universidad han presentado esporádicos esfuerzos para subsanar los reducidos tiempos académicos que se asignan a los profesores y que en cualesquiera, ha faltado definición y voluntad política para erigir una propuesta sensata e
  • La Vicerrectoría Académica actual ha presentado una “nueva” propuesta denominada Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia a algunos sectores de la academia en días recién pasados.
  • La Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia; no hace excepción ni deferencia con las anteriores versiones e insiste implícitamente, en la generalización, la exactitud, el control exacerbado del tiempo, la estandarización, el automatismo, la inequidad y el trabajo robotizado.
  • La Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia, no toma en cuenta la naturaleza, características, especificidades, lógicas propias que aplican las distintas disciplinas para trabajar y lograr cumplir con los procesos académicos.
  • La Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia, trata de dar solución a un problema estructural dentro en un contexto coyuntural que no se sabe el final que va a tener.
  • La Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia – UNED, se gestionó de manera abrupta y apresurada, omitiendo la discusión amplia de los criterios, la socialización de los resultados y la validación en general de la propuesta por parte de los profesores.
  • La desmesurada matrícula que ha sobrepasado con creces las 30 000 personas inscritas en calidad de estudiantes en los últimos periodos lectivos ha aumentado la excesiva y creciente cantidad de labores administrativas de los profesores, entre otras lógicas que produce la alta demanda de los “servicios”.
  • Las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) ha posibilitado en el contexto socio-político y pandémico actual, la consolidación de modelos organizacionales y laborales inusuales, en los que los docentes han experimentado un importante incremento de trabajo.
  • El estilo de enfoque “fordista” industrial, aplicado procura que el profesorado atienda de manera intensiva y al menor costo posible a miles de estudiantes en las plataformas afectando la calidad y la excelencia de los procesos académicos.

SE ACUERDA:

 

  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes proceder con carácter de prioridad, gestionar políticas que ayuden a corregir la débil y desventajosa relación laboral que históricamente han mantenido los profesores con la institución.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y las unidades especializadas a retomar las órdenes emitidas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para subsanar algunas infracciones laborales que se comenten en detrimento de los profesores.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes a dar solución integral al régimen anacrónico e ilusorio vigente, con el cual se asigna la distribución de los tiempos para la realización de actividades académicas.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y las unidades especializadas a dar atención a los comentarios emitidos en el marco de los procesos de autoevaluación y acreditación de programas, en relación con la asignación de tiempos académicos vigentes para los profesores.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica detener la aplicación de la “nueva” propuesta denominada Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia, la cual insiste implícitamente, en la generalización, la exactitud, la estandarización, el control exacerbado, el automatismo, la inequidad y la robotización del trabajo.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica establecer un grupo de trabajo en la que participe ampliamente el sector docente en la revisión de la Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia; el cual por su parte considere la naturaleza, características, especificidades, lógicas propias que aplican las distintas disciplinas para trabajar y lograr cumplir con los procesos académicos.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica suspender la revisión de cualquier tipo de versión de Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia, hasta tanto y cuando no se haya superado el contexto coyuntural pandémico, ya que no se puede dar solución certera a un problema estructural dentro en un contexto de incertidumbre.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica proceder a discutir, socializar y validar ampliamente con los profesores cualquier Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia que se gestione.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica proceder a revisar los modelos organizacionales y enfoques laborales enfocados en el uso intensivo de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), que han incremento la cantidad de trabajo de los profesores.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica proceder a revisar el estilo de enfoque “fordista” industrial, aplicado a los profesores que promueve la intensificación del trabajo en las plataformas virtuales al menor costo posible.
  • Solicitar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica promover los principios del trabajo decente acuñado y promovido por la Organización Internacional del Trabajo, que exhorta a la implementación de remuneración económica razonable y que sea proporcional al esfuerzo real que efectúan los profesores.
  • Instar a las autoridades universitarias correspondientes y la Vicerrectoría Académica la derogación inmediata de la “nueva” propuesta denominada Guía para la asignación de tiempos en las actividades académicas de la Universidad Estatal a Distancia para dar espacio a un nuevo proceso más sensible y humanizado.

Los abajo se suscribieron las siguientes cátedras y sus docentes pertenecientes a la  Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Estatal a Distancia.

Cátedra de Historia

Alonso Rodríguez Chaves

Arnaldo Rodríguez Espinoza

Allyson Núñez Méndez

Manuel Vargas Chinchilla

Juan David Alfaro Araya

Luis Fernando Alvarado

Heidy Arce Ovares

Rosalin Baltodano Silva

José Alberto Calderón Navarro

José Roberto Calderón Villalobos

Lilliana Castillo Bolívar

Jorge Guadamuz Pérez

Aleida Hernández Hidalgo 

Fernanda Gutiérrez Arrieta

Javier Olivares Ocampo

Eddie Herrera Azofeifa

Randall Méndez Mora 

Elio Omodeo Chaves

Carlos Quesada Rodríguez

Heriberto Quesada Vargas

Wagner Ramírez Arroyo 

Yanina Ruiz Siles

Eddie Soto Núñez

José Miguel Salas Alvarado

Emilia Vargas Solís

María Auxiliadora Vega Bustos

Harvey Villalobos Campos

María Soledad Hernández Carmona

David Gonzáles Sánchez

Jafet Campos Ramírez

Ronald Diaz Bolaños

Sindy Hidalgo Durán

Karen Jiménez Martínez

Otsbal Quirós González

Robert Morera Cordero

Martín Vargas Ávila

Gisella Moya Bolaños

 

Cátedra de Emprendedurismo Turístico

Mildred Acuña Sossa

Alberto López Chaves

Alberto Sánchez Sáenz

Minor Arias Uva

Yorleny Fontana Coto

Susana Fernández Alfaro

Alexandra Gómez Hernández

José Joaquín González Chacón

Cátedra de Psicopedagogía  

Marcela Sanabria Hernández

Freddy Cubillo Otárola

Mayte Calvo Achoy

Yulsin Alvarado Arrones

Natalia Alvarado Soto 

Priscilla Calderón Zamora

Silvia Camacho Calvo

Viviana Abarca Bonilla

Deborah Rojas Rodríguez

María Díaz Madrigal 

Isabel Rojas Martínez

Valeria Tapia Morales

Adriana Salas Ruiz

Jeannette Rodríguez Abarca

Stephanie López Monge 

Cátedra Métodos de Estudio a Distancia Investigación

Álvarez Sánchez Xinia Yamileth

Blanco Obando Carlos Arturo

Bolaños Montero Milena

Calderón Navarro José Alberto

Calvo Martínez Roxana

Camacho Moscoso Carlos

Carmona Mesén Makfredo

Carvajal Alvarado Patricia

Chanto Chacón Guiselle

Hernández Barquero Damaris

Hernández Vindas Iriabel

Huanca Cárdenas Calixto H.

Jiménez Martínez Karen

Mendoza Chacón Brenda

Monge López David

Piedra Alegría Jonathan

Rodríguez Rojas David

Sánchez Elizondo Julissa

Soto Núñez Eddie

Randall Trejos Alvarado

Urbina Gaitán Chester Rodolfo

Venegas Chaves Paula

Carrillo Vílchez Gilma

 

Cátedra de Política y Ambiente

 

Ana Lorena Vargas Cubero  

Valeria Solano Chavarría

Allyson Núñez Méndez

Héctor Brenes Ceciliano 

Juan David Alfaro Araya

Carlos González García

Heidy Arce Ovares

José Alberto Calderón Navarro

Otsbal Quirós González

Leonardo Picado

Cátedra de Psicología  

 

Hazel Meneses Segura

Yulsin Alvarado Arrones

Andrea Natalia Alvarado Soto

Cristian Estrada Alvarado 

Evelyn Delgado López

Stephanie López Monge 

Jeannette Guillén Hernández 

Erika Gutiérrez Solís

Irene Hernández Carazo 

Verónica Fernández Quesada

William Murillo Leiva

Shorly Mathews Solano

Manuel Adolfo Guzmán Zúñiga

Hazel Susana Valerio Morales

Cátedra Gestión y Servicios en Bibliotecas y Unidades de Información

Anne Alice Villalobos Laurent