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 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Realizado por MSc. Ronald Eduardo Díaz Bolaños*

      El historiador desamparadeño Gabriel Ureña Morales (1914-2009) describió con estas palabras el asentamiento de Desamparados a mediados del siglo XIX:

“la aldea de Desamparados, que era entonces un pueblo como tantos del país, con una sola calle orlada de árboles umbrosos y alguna que otra casa de adobes o de madera, cada una de las cuales con su patio delantero y tranquera de palotes atravesados, y un corredor con escaños macizos y galera para el cuido de los animales domésticos” (Ureña, 1992, p.11).

      Esta descripción corresponde a una época muy lejana y contrasta radicalmente con el panorama actual de la ciudad cabecera del cantón del mismo nombre y los distritos aledaños, que constituyen una de las zonas más pobladas de la Gran Área Metropolitana (GAM). Numerosas urbanizaciones se han ido desarrollando en este espacio, que difiere con el carácter rural de los montañosos distritos sureños pertenecientes a Desamparados.

      En medio del paisaje urbano desamparadeño, es posible apreciar hoy día algunos edificios patrimoniales, como por ejemplo el templo parroquial de Desamparados, construido entre los años 1930 y 1947. Al norte de dicho templo, se ubica otro edificio patrimonial, el Centro Cultural Joaquín García Monge, nombrado en honor del connotado literato y educador desamparadeño. Este edificio data del año 1843 y fue construido por iniciativa del Pbro. Juan Rafael Reyes Frutos (1799-1854) para emplearlo originalmente como casa cural.  

      Luego se empleó como escuela para niños y a partir de 1880, albergó una Escuela Normal para la formación de maestros. Precisamente, lleva el nombre de Joaquín García Monge (1881-1958), ya que el insigne escritor y educador costarricense, nativo de Desamparados, estudió en dicha escuela para niños. A mediados del siglo XX tuvo funciones comerciales (barbería, cantina y sastrería) y habitacionales, al residir en ella el pintor Fausto Pacheco Hernández (1899-1966) y el escritor y médico Virgilio Mora Rodríguez, radicado en los Estados Unidos. Además, fue en este edificio en el que la familia Guzmán dio inicio al proyecto Arco Iris Musical, más tarde denominado grupo Gaviota.

      El inmueble fue adquirido en 1975 por la Municipalidad de Desamparados para destinarla como casa de cultura, se le declaró patrimonio nacional  en 1981, al cumplirse el centenario del nacimiento de García Monge. Abrió sus puertas como museo el 20 de enero de 1988, como resultado de un esfuerzo realizado por el entonces Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (MCJD), la Municipalidad de Desamparados y la Asociación Desamparadeña para la Cultura y Asistencia Social (ADECAS). Su fin era dedicar un espacio para mostrar la historia de la comunidad desamparadeña y resaltar la trayectoria de García Monge en la cultura nacional y en las letras hispanoamericanas, además de servir de espacio para las reuniones y eventos de diversas organizaciones comunales y sociales presentes en este cantón.

      Pese a las dificultades económicas que muchas veces afectaron su funcionamiento, contó con el apoyo de la Asociación de Amigos del Museo Joaquín García Monge, para que la institución cultural pudiera sobrevivir el embate provocado por la falta de recursos y hasta la indiferencia de una parte de la ciudadanía por su conservación.

      Actualmente, el inmueble que se denomina Centro Cultural Joaquín García Monge comprende además del museo que le da nombre, la oficina de la Unidad de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Desemparados (entidad a cargo del manejo de este bien patrimonial) y el Taller de Arte Chepito Ureña, espacio para el desarrollo de las artes en homenaje al connotado pintor desamparadeño José “Chepito” Ureña Monge (1926-2006).

Fotografía 1: Centro Cultural Joaquín García Monge, Desamparados

Fuente: Ronald Díaz Bolaños, 15 de abril de 2021.

      A unos cuantos kilómetros de allí, se ubica el complejo arquitectónico de El Salitral, en la urbanización del mismo nombre y próximo a la Loma Salitral, no lejos de la Villa Olímpica. Este complejo lo integran dos casonas pertenecientes a la antigua Hacienda La Quesera, propiedad de unas 360 manzanas dedicada a la cría de ganado, al cultivo del café y la siembra de árboles frutales. El terreno fue propiedad de Manuel Fernández Chacón (1786-1841), quien fue Jefe de Estado de Costa Rica en 1835.

      Esta hacienda fue adquirida en 1854 por el Dr. José María Castro Madriz (1818-1892), quien fue Presidente de la República en dos períodos (1848-1849 y 1866-1868), junto con otras fincas aledañas; en ella se construyó una casona de adobe que podía datarse entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX y funcionó como casa de veraneo para el mandatario y su esposa Pacífica Fernández Oreamuno (1828-1885), hija del anterior propietario de la finca. La segunda casona se edificó en bahareque a principios del siglo XX como un anexo de la primera. 

      En 1896, la propiedad fue adquirida por la familia Polini que le dio el nombre de Hacienda El Salitral dedicándola a la producción de caña de azúcar, instalaron un trapiche para su procesamiento, se agregaron espacios para la cría de animales domésticos (caballos, conejos y perros) y se introdujo una planta de motor para abastecerla de energía eléctrica. A partir de 1938, pasó a manos del escritor Alfredo Castro Fernández (1889-1965) y su hermano Ernesto, época en la que se instaló temporalmente una radioemisora. Finalmente, su último propietario particular, Claudio Castro Tosi (1924-2015), la donó a la Municipalidad de Desamparados. El complejo arquitectónico fue declarado reliquia histórica en 1982 y el Centro de Patrimonio del MCJD efectuó un proceso de restauración de ambas casonas para su uso cultural.

      El 7 de diciembre de 1989 fue inaugurada en esta propiedad el Museo Nacional de la Carreta y el Campesino Costarricense, como un homenaje a la cultura campesina del Valle Central, del que la carreta constituyó el medio de transporte tradicional, con sus implicaciones económicas, sociales y culturales. El escritor y periodista Miguel Salguero (1933-2018), quien habitó en el inmueble en la década de 1950, promovió activamente este proyecto, que también contó con el apoyo de la ADECAS, mientras que el Comité Ejecutivo pro Museo de la Carreta colaboró en el acopio de objetos para las colecciones históricas que iba exhibir el nuevo museo. Las carretas fueron donadas por el pintor Chepito Ureña.

      No obstante, las vicisitudes comenzaron: el proyecto fue politizado, la propiedad fue empleada como albergue para refugiados, el  terremoto de Limón del 22 de abril de 1991 provocó daños en las construcciones, que fueron agravadas con el paso del tiempo, debido a la humedad y los insectos. Hubo problemas en su administración, el museo cerró sus puertas y perdió su presupuesto; habitantes de la calle ocuparon las casonas, las colecciones de objetos fueron afectadas por el vandalismo y se pensó trasladar la institución a Sarchí.

      Sin embargo, la acción desempeñada por la Asociación de Amigos de la Casona de El Salitral (ASAMCAS) y luego por la Fundación de Amigos y Amigas del Museo Nacional de la Carreta y el Campesino Costarricense, el proyecto se mantuvo vigente pese a las limitaciones económicas. A inicios de la década de 2010, la Municipalidad de Desamparados y el Centro de Patrimonio del MCJD colaboraron restaurando los techos de las casonas y prosiguieron las labores para el rescate de ambos edificios patrimoniales con la finalidad de abrir el museo al público.

      Ambos conjuntos patrimoniales se han mantenido en pie gracias al apoyo constante de numerosas personas que en diferentes momentos supieron valorar su importancia, como legado de un pasado cada vez más distante, para que las generaciones actuales y futuras puedan conocer los cambios que ha experimentado el cantón de Desamparados en particular y Costa Rica en general, a través de su historia económica, social y cultural.

Fotografía 2. Casa de Adobe del Museo Nacional de la Carreta y el Campesino Costarricense

Fuente: Ronald Eduardo Díaz Bolaños, 18 de febrero de 2021

Agradecimientos

 El autor agradece al Sr. Rafael Flores Madrigal, Coordinador de la Unidad de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Desamparados, a la Sra. Katthya Segura Sánchez, directora de la Biblioteca Pública Joaquín García Monge y al personal de ambas entidades en el conocimiento y la búsqueda de fuentes sobre los edificios patrimoniales investigados, así como a Emmanuel Montero por su ayuda en la elaboración de este documento.

Referencias

Asociación Costarricense de Hospitales. (15 de diciembre de 2017). Chepito Ureña: pintor costarricense. https://ach.sa.cr/chepito-urena-pintor-costarricense/.

Biblioteca Pública Joaquín García Monge. (s.f.). Archivo Documental. Serie Lugares. Sección Museo de la Carreta.

Biblioteca Pública Joaquín García Monge. (s.f.). Archivo Documental. Serie Lugares. Sección Museo Joaquín García Monge, s.n.f.

OCM Digital. (20 de febrero de 2020). El museo de la carreta y El campesino Costarricense. [Archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=-Eor0e0USv0.

Salguero, M. (16 de enero de 2009). La mágica hora del radio. Al Día. http://wvw.aldia.cr/ad_ee/2009/enero/16/nacionales1832450.html.

Ureña, G. (1992).  Presencia del padre Matías Zavaleta en Desamparados (1847-1898). San José: Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas.