Por Mag. Alonso Rodríguez Chaves*
Al igual como ha ocurrido con otros grupos, es tiempo que se les mire como personajes de trascedente significado en la historia costarricense. Sobre todo, concientizar y reconocer la participación de modestos inmigrantes y descendientes que han contribuido al desarrollo de la sociedad costarricense en múltiples quehaceres.
La llegada de las primeras personas de origen chino a Costa Rica a partir de la segunda mitad del siglo XIX y en subsiguientes décadas del XX, constituye quizás, el pasaje más triste y vergonzoso de la historia patria en doscientos años de vida independiente. Eso se comprueba, con el irrespeto de los derechos fundamentales e infinidad de vejámenes que padecieron sistemáticamente, durante la relación laboral cuasi esclavista a que fueron sometidos.
En particular, la condición ominosa de explotación y crueldad de la que fueron víctimas, fue propiciada por un cumulo de corrientes ideológicas etnocéntricas unificadoras que la retórica discursiva liberal aceptó y entronizó en el imaginario oficial hegemónico. Del mismo modo, que sirvió de asiento para institucionalizar y “normar” en el ordenamiento jurídico, el trato racista y segregacionista en detrimento del colectivo chino. Leer texto completo aquí
*Mag. Alonso Rodríguez Chaves. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
