Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Miguel Mata Roldan*

   Este 29 de octubre del 2021, la patria está de manteles largos, con la celebración de 200 años de independencia. No deseo repetir lo que nos vienen diciendo desde que aprendimos a amarrarnos los cordones de los zapatos en el kínder, ni pretendo ser tan arrogante para explicar el complejo entramado histórico que implicó la emancipación nacional o de cómo nuestros antepasados lucharon para conseguirla. Dichos detalles ya han sido abordados en las aulas, durante los actos cívicos y en este año incluso por los medios de comunicación como parte de las celebraciones del bicentenario.

    Solo me limitaré a romper tres mitos entorno a la independencia nacional: 1. no fue una sorpresa para los pueblos de la época (pues los levantamientos habían empezado años anteriores como sucedió en El Salvador y Nicaragua), 2. La independencia no nos “llego en carta” por el contrario fue un proceso que costó años y múltiples amenazas externas e internas tales como la Guerra de Ochomogo de 1823 y el proyecto de la Federación Centroamericana. Y en tercer lugar, aunque nuestro país suscribió su independencia el 29 de octubre, es la fecha del 15 de setiembre la cual históricamente se ha construido como la independencia como pueblo centroamericano.

   Por favor déjeme hablarles sobre un tema, el cual muchas veces pasamos por alto: la libertad. Desde que mi madre me dejaba ir solo al chino por un paquete de tortillas, y por supuesto, dejarme el vuelto, me preguntaba ¿Qué es ser libre en nuestro país?, y a pesar de lo profunda que es esa pregunta, meditaba ¿Acaso ser libre es llevar un farol por todas las calles cerca de mi casa para cumplir con la tarea o solo cantar himnos patrios? Con el pasar de los años, me dejé de hacer esas preguntas, y surgieron otras más profundas. En este sentido, ¿Cuántas veces nos paramos a profundizar en lo que implica vivir en Costa Rica?

   En estos 200 años hemos experimentado conflictos, golpes de estado, dictaduras pero también momentos sublimes que han hecho grande a este país. Hoy gozamos de una libertad y derechos consagrados. Hoy ningún niño empuñará un arma en ningún ejército. Tampoco caminamos con temor a que un grupo de soldados nos paren para intimidarnos o torturarnos. En Costa Rica todavía podemos opinar casi sobre cualquier tema sin temor a represalias por expresar nuestras ideas o pensamientos.

   Contamos con grandes instituciones que proveen agua potable y electricidad a la mayor parte del territorio nacional, mientras que en otros países el agua potable es un lujo. Por si fuera poco, se ofrece educación gratuita y obligatoria independiente del género. Imaginen, que hay países donde las mujeres no pueden estudiar, ni asistir a la universidad e incluso no puede ni siquiera elegir la ropa para salir de sus hogares.

   Tenemos libertad de credo, que en otros países no existe al punto de asesinar por esas diferencias. Contamos con un sistema de seguridad social solidario que es modelo para otros países, el cual ha demostrado su eficiencia durante esta pandemia.

   Todo esto solo es posible en una Costa Rica libre, que fomenta el desarrollo de personas independientes, que tienen la oportunidad de elegir en qué creer y qué decisiones tomar. Cada cuatro años podemos votar libremente a nuestros gobernantes. Sin embargo, solo recordamos estos hechos una vez al año, en estas fechas.

   No olvidemos que cada día tenemos la oportunidad de elegir, y es que la libertad implica poder tomar nuestras propias decisiones, es saber, que nuestro futuro es el resultado de las acciones que tomemos hoy.

   Corren tiempos complicados, la pandemia ha azotado  fuertemente: estrés, pesimismo, soledad, temor, miedo, problemas de salud. Muchos perdieron el sustento para sus familias, pero no nos podemos dejar doblegar por eso. Sobre nuestros hombros pesa el futuro, sin importar que samos pequeños y grandes.

Sabemos qu el mundo y el país que enfrenta grandes retos pero también enormes oportunidades. Miren a su alrededor, todos tenemos metas que alcanzar, fracasos por afrontar, toda una vida por delante. Nuestro país nos necesita, urgimos de personas que sean conscientes, que no tengan miedo a decir lo que piensan, y, sobre todo, que no tengan miedo a ir más allá.

      Ser libres implica tener la valentía para hacer valer nuestros derechos, es reconocer y agradecer que vivimos en un país donde las libertades individuales se respetan y se cultivan día a día a través de nuestras leyes e instituciones democráticas.Ser libres es no sentirse amenazados por nadie, esa la Costa Rica por la que hoy debemos defender, eso es ser ¡Pura Vida!

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*Miguel Mata Roldan. Estudiante de quinto año del Liceo de Moravia. Discurso emitido en el acto cívico del 14 de setiembre del 2021.