Por Ronald Vargas Sanabria*
Con el final de la Segunda Guerra Mundial, los países neocolonialistas sufrieron un proceso de emancipación y de descolonización, en sus territorios de ultra mar. Dichos procesos de descolonización requirió de una planificación y formulación por parte de ambas partes[1]; en los casos francés e inglés, se pudo mantener una cierta influencia en dichas naciones, mientras que para el caso belga y portugués no sucedió de la misma forma.
Si bien, estos procesos respondieron a diversas causas, podemos identificar el inicio de la Guerra Fría y el distanciamiento de los ideales eurocentristas, como los principales factores para el inicio de este conjunto de procesos descolonizadores. De forma cronológica, la primera región en la que se dio el proceso de descolonización fue en el sudeste asiático, en la región conocida como la Indochina francesa; quienes en 1945 de la mano del líder Ho Chi Minh comenzaron su lucha para separarse de la metrópoli francesa. Tras la negativa de los Estados Unidos para intervenir a favor de Francia y tras sucumbir ante las tácticas de la guerrilla vietnamita, concluyó con la firma del Acuerdo de Ginebra y la emancipación y conformación de tres nuevas naciones: Camboya, Laos y Vietnam.
En la región asiática se registraron otros casos de separación colonial, como fue el caso de Indonesia y Malasia, quienes entraron en conflicto una vez las dos fueron independientes, sobre todo por la negativa de antigua colonia holandesa a la creación de Federación Malaya. En el subcontinente indio sucedió un caso similar, ya que enfrentamientos culturales y sobre todo religiosos se hicieron presentes poco después de la independencia de la India de los ingleses; la Liga Musulmana logro la partición de la nación para formar así Pakistán en 1947. Contemporáneos a los pakistaníes, Birmania; Ceilán (la actual Sri Lanka) y Bangladesh iniciaron su proceso de separación tiempo después, marcando la separación total de este subcontinente del dominio inglés. Cabe resaltar que estos procesos fueron pacíficos.
Similar a lo ocurrido en el subcontinente indio, el norte de África sufrió un proceso pacífico de descolonización, donde Marruecos y Túnez saldrían del dominio francés en 1956; sin embargo Argelia no presentó las mismas características pacificas que sus vecinos. La IV república francesa se negó a aceptar el proceso descolonizador, lo que produjo una exacerbación las tensiones hacia la población francesa residente en dicho país[2]. Dicho proceso terminó en 1962 cuando los franceses acordaron salir de dicho territorio.
Las colonias inglesas del África negra sufrieron un destino similar al de las colonias francesas en el Magreb, ya que se pueden identificar casos de descolonización pacíficos y violentos. Dentro de los casos pacíficos podemos encontrar a Ghana que lo logró en 1957; sin embargo los casos de Nigeria, Malawi, Rodesia, Zambia y Sudáfrica, se vieron inmersos en luchas territoriales, étnicas, culturales y políticas que permiten identificarlos como sumamente violentos.
La colonia belga del Congo y las portuguesas de Angola, Cabo Verde y Mozambique; vieron el enfrentamiento de diversas facciones, quienes buscaban el predominio de sus intereses. En el Congo, la facción Joseph Mobutu triunfó, lo que marcó el inicio de una dictadura personal, a la que nombró Zaire. Angola, Cabo Verde y Mozambique también contaron con luchas entre facciones, que se vieron marcadas por la guerra de guerrillas, táctica que imposibilito la resistencia portuguesa en dichos territorios, marcando fin al lazo entre Portugal y dichas naciones.
Para las colonias italianas de Libia y Eritrea; y la el Sahara Occidental para el caso español, fueron procesos algo rápidos, en donde la imposibilidad de ambas países colonialistas marcó un proceso de separación sin muchas conflictos. Más bien sería Libia el que apoyó a su vecino Chad, en un intento de unificación que se concretó para la década de 1990.
Es posible encontrar en Asia un proceso de descolonización y de creación de Estados ha traído incluso en la actualidad rencillas entre dos partes religiosas distintas. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las tropas inglesas abandonaron la península arábica, lo que permitió la creación de Estados árabes en la región, sin embargo, en 1947 la ONU promulgo la separación del Estado de Palestina en dos, una parte para los musulmanes y otra para los judíos, al que pasaron a llamar Israel[3]. Este conflicto marcó un abandono de los Estados árabes de las potencias occidentales, tras identificarlos como responsables del establecimiento exitoso del Israel en la zona.
Si bien la descolonización fue un proceso inevitable, en gran parte a que la mayoría de líderes de los movimientos anti metrópoli se fueron a instruir a las naciones colonialistas, y con el fin de la Segunda Guerra Mundial los sentimientos culturales y étnicos vinieron a jugar un papel importante para dar inicio a la separación definitiva. Si bien en algunas naciones el procesos fue pacífico y trajo beneficios para las nuevas naciones; en otros fue proceso violento marcado por conflictos internos, y que al final de cuentas fue un regresó una etapa de dependencia económica de sus antiguos países metrópolis.
* Ronald Vargas Sanabria. *Bachiller en Estudios Sociales y Educación Cívica de la Universidad Nacional de Costa Rica. Correo:
Bibliografía
Toribio, Cuenca. “Siglo XX (1900-1945)”, en: La descolonización, Vol 9 (Barcelona, España: Historia Universal Gallach-Océano, 1999), 3867.
[1] Toribio, Cuenca. “Siglo XX (1900-1945)”, en: La descolonización, Vol 9 (Barcelona, España: Historia Universal Gallach-Océano, 1999), 3867.
[2] Ibíd., 3880.
[3] Ibíd., 3874.
