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 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

La Duda

Ficha técnica

Dirección: John Patrick Shanley.

Guion: John Patrick Shanley.

Fotografía: Roger Deakins.

Edición: Dylan Tichenor.

Vestuario: Ann Roth.

Año: 2008.

Duración: 104 minutos.

 

Escrito por Mag. Wagner Ramírez*

     La Educación en Costa Rica está en crisis. No me refiero a los bochornosos eventos mediáticos que ha protagonizado el Ministerio de Educación Pública, hablo de las carencias de aprendizaje con que salen los estudiantes de las escuelas y los colegios públicos. La mayoría de los jóvenes no están desarrollando con plenitud las herramientas cognitivas necesarias para enfrentarse exitosamente al mundo competitivo en que vivimos. Decir que la pandemia es la responsable de este desastre es una falacia, un argumento simple y equivocado que sólo busca ocultar la realidad: La sociedad costarricense ha descuidado la Educación Formal y esto es un grave error que pone en peligro nuestro futuro. El gobierno actual ha sido incapaz de diseñar una política educativa con fundamentos pedagógicos adaptados a los requerimientos actuales. Hoy la ciudadanía debe tomar protagonismo y exigir al próximo gobierno que se tome la Educación Formal como una prioridad nacional.

     Por otra parte, somos los educadores quienes estamos en el campo de batalla y los que nos enfrentamos con la cruda realidad. Cada día luchamos con la desidia de las autoridades educativas y de unos cuantos padres de familia que no se preocupan por un aprendizaje genuino para sus hijos. La bandera del Ministerio de Educación Pública ha sido incentivar el facilismo y el mínimo esfuerzo en los estudiantes ¿Qué clase de ciudadanos estamos formando? Regalarles la promoción es una forma cruel de engañarlos.

     La Duda es una película muy interesante, nos da una oportunidad para reflexionar sobre el rol social de los docentes. El relato se ubica en New York, en el barrio del Bronx, en el colegio religioso Saint Nicholas, durante de 1964. El colegio es dirigido por la Hermana Aloysius Beauvier, una monja conservadora quien defiende el poder de la estricta disciplina, interpretada espléndidamente por Meryl Streep. Las prácticas pedagógicas impulsadas por la Hermana se basan en el conservadurismo, el autoritarismo, el miedo, la intolerancia y la sospecha, pero su verdadero problema es que deshumaniza, no sólo a los estudiantes, también a su cuerpo docente. Su antagonista es el Padre Flyn, un carismático sacerdote, magistralmente interpretado por Philip Seymour Hoffman. El Padre pretende modernizar las estrictas y anticuadas costumbres del colegio, pero lo más importante es que busca humanizar la comunidad educativa. Debido a su punto de vista abismalmente distinto, es considerado una amenaza por la Hermana Beauvier.

     En medio de ellos aparece la Hermana James, una joven, tímida y entusiasta maestra, que por un lado admira la figura de la directora con su estilo estricto, pero que por otro lado se siente atraída por las ideas humanistas del padre Flyn. Es la misma Hermana James quien siembra la semilla de la duda, cuando sospecha que el sacerdote tuvo una conducta inapropiada con un estudiante y se lo comunica a la Hermana Beauvier. La directora aprovecha esta circunstancia para atacar al Padre Flyn y expulsarlo del colegio.

     La película pone en la palestra la eterna dicotomía entre el progresismo y el conservadurismo, con una fuerte crítica cultural, que resulta muy interesante para aquellos que nos dedicamos a la educación. Estamos ante una monumental metáfora a las contradicciones internas de todo ser humano, donde se pone en evidencia el poder de la duda contra la fe y la búsqueda de la verdad. También expone la crueldad humana, la capacidad de juzgar al prójimo ciegamente y el odio hacia quienes piensan distinto. La trama transcurre fluida y cargada de tensión emocional, pensada en darle al espectador la posibilidad de posicionarse en cualquier trinchera. La Hermana Beauvier no sólo representa la resistencia al cambio, también la arrogancia y el odio en contra de las personas que piensan distinto. De forma maquiavélica, no tiene escrúpulos en acusar al Padre Flyn de abuso sexual, sin más prueba que su propio juicio, con el único fin de sacarlo del colegio. Pero la película hace gala de su nombre, no sólo por el remordimiento de la Hermana que reconoce su duda, también porque el espectador es quien debe decidir si el Padre es culpable o no. En esto el director fue muy discreto y sólo da pistas hacia ambos lados.

     La postura flexible del nuevo Padre es una amenaza para el mundo conservador de la Hermana, la cual se encuentra en una zona de confort, repartiendo disciplina y miedo entre la comunidad educativa. La mujer está totalmente determinada, a cualquier costo, de mantenerse en el poder absoluto como directora del colegio. Por otro lado, la hermana James está en el medio de dos fuerzas internas, creer o no creer, dar paso a la fe o a la duda. Otro sentimiento que se logra plasmar de forma perfecta en la pantalla es la culpa, cada personaje tiene su cuota, la madre del joven, el joven, la maestra, el Padre y la directora, incluso el mismo espectador puede llegar a sentir esa culpa de juzgar sin fundamentos a un inocente.

     La película sería poco interesante si Meryl Streep no hubiese otorgado una sus mejores actuaciones, su acento neoyorquino, su prepotencia, su fortaleza y su ruptura interna. El espectador se puede llegar a olvidar que está de frente a la ficción. Los demás actores también dan la talla a cabalidad, iniciando por Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis, con trabajos soberbios. El director, John Patrick Shanley, también tiene su mérito, logró adaptar una exitosa y laureada obra de teatro con una base cinematográfica solvente. Me parece que logró sacar lo mejor de su equipo actoral.

     Más que entretenida, la película es emocionalmente intensa, llega a partes vulnerables, toca sentimientos de soledad, odio, crueldad, egoísmo y duda. La fotografía es hermosa, los tonos pardos poco saturados nos alejan a la década de los años sesenta y nos evocan el ambiente de tensión que reinaba en esos centros educativos, donde todos los aspectos del comportamiento humano eran controlados por las autoridades. Todo el diseño de la escenografía es impecable y convincente, así como los vestuarios y las tomas rígidas que recalcan ese sentimiento de inflexibilidad.

     Lo que rescato de esta película, en el ámbito personal, es que a pesar de tanta maraña política que ataca la educación, los educadores no debemos olvidar que trabajamos con seres humanos.

 

*Mag. Wagner Ramírez. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.