Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por MSc. Jeffry Chaves Alvarado*

     Una madre es con toda certeza la inspiración de los más dulces y buenos valores en todas las sociedades humanas contemporáneas y del pasado. Pero cabe analizar cómo es que se construye la identidad misma de la madre latinoamericana a través de todas las etapas de la vida y cuáles son las transformaciones que esa figura ha experimentado con el pasar de los años. En contraposición se debe visualizar los retos que conlleva romper los esquemas establecidos por los antiguos paradigmas impuestos socialmente y la nueva mujer que intenta abrirse lugar en el nuevo milenio con los resabios del pasado que la encadenan.

   Sara María Alvarado Rodríguez es una representante de todas las fusiones y transformaciones que vivencian las mujeres de la segunda mitad del siglo XX. Ella nació en Costa Rica, en la provincia de Alajuela (segunda en importancia en el país) dentro de una zona rural ubicada en el sector occidental del “Valle Central”, Palmares de Alajuela en el año 1961. Por aquellos años, dichas tierras eran utilizadas en actividades agrícolas predominando el cultivo del café como la más importante entre estas.

     La familia Alvarado Rodríguez fundada por Isabel Rodríguez Vargas y Héctor Alvarado Carranza padres de Sara, compuesta por 12 miembros, 8 mujeres y 4 varones,  fueron  criados en forma muy humilde y con los valores católicos y educados además, tanto en las labores agrícolas como medio de vida,  pero  a la vez, luchando contra las ideologías predominantes que dictaban el populo y la tradición patriarcal de que “las mujeres no debían estudiar” ya que la meta impuesta para ellas  era casarse y tener hijos sin necesidad de buscar el sustento de otra forma. No obstante, Sara y sus hermanas rompieron ese esquema y fueron escalando a través de los años, completando la educación primaria y secundaria en su gran mayoría.

     La familia Alvarado Rodríguez se trasladó a vivir a la zona de Atenas de Alajuela en el sector conocido como Alto de López, esto debido a mejores oportunidades de sus padres para criar a la numerosa familia, siendo Sara una pequeña niña en ese momento. Ese pueblo rural y de vocación agrícola y ganadera, representaba nuevos retos debido al aislamiento geográfico. Pero Sara nunca dejo sus estudios y a inicios de 1980 y a pesar de todos los desafíos, como caminar diariamente más de 7 kilómetros entre quebradas y cañales para poder asistir a clases o la pobreza extrema en la que vivían sus padres, ella obtuvo su bachillerato de secundaria. Muy posiblemente esa fue la razón que la impulsó posteriormente a buscar nuevos horizontes más allá del campo, trasladándose a la ciudad en busca de mejores condiciones económicas.

     En el año de 1982 Sara se casa con Francisco Chaves Requenes en la ciudad de San José, Costa Rica. Del matrimonio nacieron tres hijos varones. Pero la relación de esta pareja termina abruptamente tras el divorcio en el año 1993. Quedando Sara a cargo de los 3 hijos menores de edad. Sin embargo en ese duro proceso ella pudo capacitarse  en el antiguo Colegio Universitario de Alajuela (CUNA) obteniendo el certificado de recepcionista. Años después estos estudios la colocarían dentro de un puesto de atención al público en la Caja Costarricense del Seguro Social, Hospital Nacional de Niños.  Dicho puesto, le permite a Sara sacar adelante a sus tres hijos (a la fecha todos son profesionales con carreras universitarias).

     Sara siempre luchó contra cualquier circunstancia por mejorar sus condiciones de vida, las de sus hijos y familia. Cuestionó las imposiciones sociales a su alrededor, superó obstáculos y se convirtió en un ejemplo de lucha digno de admiración. Ella representa además el poder de un Estado costarricense facilitador de oportunidades, que apoyó su crecimiento socioeconómico y el de sus hijos, pero esto solo pudo suceder  porque ella se esforzó y con mucho sacrificio y dedicación obtuvo dichos beneficios y derechos. Lastimosamente con el pasar de los años las políticas estatales se han transformado siendo hoy aún más complicado para las mujeres lograr sus sueños y proyectos económicos en un Estado neoliberal concentrado en el dinero y no en las personas...

     Hoy en día después de casi tres décadas sirviendo con amor y entrega en el sector salud en el Hospital Nacional de Niños, Sara está a las puertas de su retiro y su merecida pensión. Su meta actual, regresar al campo, trabajar la tierra y cuidar la naturaleza para los que vendrán.  Con toda certeza, lo logrará.

*MSc.Jeffry Chaves Alvarado (Hijo mayor de Sara). Historiador y profesor.  Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.