En este mes asoma las orejas una fuerte afrenta contra la clase trabajadora de este país, es decir todos los que necesitan trabajar por un salario, lo cual cubre a la mayoría de las personas. Dicho proyecto de ley que tiene como fin cambiar la jornada de 8 horas que existe en Costa Rica mediante el Código de Trabajo. Esta iniciativa es realmente peligrosa pues implicaría una seria amenaza a los derechos sociales y laborales, fruto de la lucha y organización generada por décadas que se cristalizó en dicha legislación. Por ejemplo de la jornada de 8 horas, pago de horas extra y feriados, entre otros aspectos vinculados con la protección laboral..
Por lo anterior, es necesario generar debate y discusión profunda al respecto, pues como ya ha sucedido en otras ocasiones hay mucha campaña patrocinada por los sectores realmente beneficiados de este tipo de proyecto. Estos momentos son realmente complejos debido a la mayoría de los diputados en la Asamblea Legislativa y por supuesto la nueva administración se decanta por el modelo de estado y políticas neoliberales los cuales miran al sector público como el enemigo y cuyo fin es la privatización de servicios.
Lo más difícil de entender es que existen muchas personas indiferentes a lo que está pasando o bien que dicen apoyar pero sin los argumentos y reflexión necesario, pues el peso de las redes sociales, de las noticias pagadas y de la carencia de otros medios de información influye en la población. Como decían nuestros abuelos y abuelas: “quien paga pone la música”, lo que a hoy sería quien paga pone la noticia.
En definitiva, es necesario que las personas investiguen y se informen acerca de estos temas y su impacto, pues hoy todos hablen del costo de la vida, el desempleo y de lo duro que está la economía pero al momento de reaccionar y defender sus derechos la gente no participa o bien se limita a observar y criticar a los que los hacen, y lo peor que al final los que tienen el poder financiero y político crean monstruos, enemigos públicos, es decir chivos expiatorios para culpar de los males del país a un sector o grupo, tal como se ha realizado con las instituciones públicas y sus trabajadores.
Cátedra de Historia de la UNED.
