Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Ficha técnica

Dirección: Barry Levinson.

Guion: Mitch Markowitz.

Música: Alex North.

Fotografía: Peter Sova.

Edición: Stu Linder.

País: Estados Unidos.

Año: 1987.

Duración: 121 minutos.

 

Realizado por Mag. Warner Ramírez Arroyo*

     Para entender mejor la sátira que representa esta película debemos repasar algunas consideraciones en torno a la historia de Vietnam. Los pueblos que habitan Indochina, entre los cuales se encuentran los que de una forma u otra se identifican como vietnamitas, han pasado su devenir histórico repeliendo invasiones extranjeras con mucha frecuencia. Podríamos decir que tienen un acervo cultural propicio para la defensiva, lo cual quedó evidenciado en las penurias que vivieron los soldados invasores estadounidenses. Si quisiéramos explicar de forma somera la causa por la cual Estados Unidos invadió Vietnam, tendríamos que retroceder a finales del siglo XIX, en el contexto del imperialismo europeo sobre el sudeste asiático, cuando tropas francesas tomaron la ciudad de Saigón, adjudicándose una importante, lucrativa y estratégica zona comercial.

     Pensar en Indochina como una unidad cultural es un gran error, debido al desfile de idiomas y religiones que conviven en la región. Francia intentó llevar el concepto de unidad nacional que tanto éxito había tenido en Europa, pero las tensiones étnicas y culturales se desbordaron con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Además, aparecieron nuevos actores imperialistas en el escenario geopolítico del Pacífico: Estados Unidos, Rusia y Japón, los cuales también querían participar en la repartición del jugoso pastel.

     Después de la Guerra Mundial, ya se había formado un ala militar organizada de corte comunista y nacionalista apoyada por Rusia y China. Por otro lado, había grupos guerrilleros insurgentes que habían sido incitados por Estados Unidos para repeler la invasión Japonesa. En 1955 se intentó pacificar la región con una medida literalmente salomónica, Vietnam quedó dividido en dos: La República Democrática de Vietnam, con un claro alineamiento comunista y ubicada al norte y la República de Vietnam, ubicada al sur y auspiciada por Estados Unidos, pero esto no significó el fin del conflicto. En realidad, las hostilidades entre los bandos vietnamitas nunca cesaron, más bien se recrudecieron en 1959. Tanto el ejército de Vietnam del Norte como los grupos insurgentes del sur recibían apoyo económico y estratégico de China y de la Unión Soviética. Mientras Estados Unidos sustentaba el ejército de Vietnam del Sur.

     La Guerra Fría estaba en su máximo esplendor, la inteligencia de Estados Unidos percibía a Vietnam como una pieza de dominó, que, si caía, iniciaría una escalada comunista no sólo en Indochina, sino en todo Asia. En la agenda geopolítica de Estados Unidos ser percibidos como la nación más poderosa del mundo era algo en extremo importante. En 1965 el conflicto alcanzó su mayor escala, cuando Estados Unidos envió sus tropas a “salvar la democracia” en Vietnam. Sin embargo, la guerra se alargó más de lo necesario. Desde el punto de vista político, el gobierno de Estados Unidos peleó en dos frentes: Por un lado, las tropas peleaban una cruda y sangrienta guerra contra un enemigo casi invisible. Por otro lado, había en su propia casa una fuerte oposición ciudadana en contra del conflicto. El gobierno lanzó toda una campaña de desinformación con el auspicio de fuertes cadenas de televisión para justificar ante los estadounidenses la necesidad de invertir miles de millones de dólares en una guerra tan lejana. Sin embargo, los detractores de la guerra salían por de bajo de las piedras. Celebridades, intelectuales, veteranos de guerra y diversos grupos civiles se manifestaban constantemente en contra de la Guerra. Es aquí donde entra en la historia Adrian Cronauer, un locutor de radio, que desde la sátira y la irreverencia caló en la opinión pública de la época.

     En 1987, el director Barry Levinson, se basó ligeramente en la historia de Cronauer para dar su opinión de la Guerra en su película titulada: Good Morning, Vietnam. El argumento de la cinta es simplista, Cronauer es llevado a Vietnam en 1965 para trabajar en la emisora de radio del ejército estadounidense y entretener a los soldados. Gracias a su sagacidad, carisma y comentarios irreverentes, Cronauer se convierte en un ídolo aclamado por las tropas. Sin embargo, debe soportar la aversión del Sargento Mayor Philip Dickerson, quien considera que los comentarios de Cronauer son subversivos entre las tropas.

     Cabe resaltar que esta película se diferencia de sus hermanas (Fullmetal Jacket, Apocalypse Now, Platoon) en un simple detalle: es una comedia, hecho que no necesariamente desmerita la denuncia que trae implícita. Aunque pase desapercibida por los espectadores poco analíticos, la cinta pone el dedo en la llaga. El simbolismo de la película es directo y escueto, Cronauer representa la oposición ciudadana a la guerra y Dickrson la postura gubernamental que buscaba justificar la guerra a toda costa. Resulta muy interesante que casi medio siglo después, en el imaginario colectivo, sobreviven ambas posturas. Lo cierto es que ni los altos mandos estadounidenses ni los soviéticos fueron los que sufrieron las consecuencias del conflicto que apadrinaron. Miles de muertes, torturas de soldados, masacres xenofóbicas, atentados terroristas en ambos bandos, soldados discapacitados, secuelas psicológicas, miles de desplazados, campos de cultivo destrozados, aumento radical de la pobreza extrema, hambrunas, uso de armas químicas y destrucción del medio ambiente, son apenas unos de los cuantos males que suelen traer las guerras.

     Robin Williams tuvo una actuación aclamada por la crítica, incluso ganó un globo de oro. Sin él, esta película no sería tan recordada ya que la trama es lineal y simple. La música es la otra carta fundamental que aporta nostalgia a los espectadores que vivieron y sintieron la época. La guerra tuvo un fuerte impacto cultural en Estados Unidos y se manifestó en los siete artes. Aún en 1987 la herida estaba abierta. Los estadounidense se debatían sobre la naturaleza de la guerra. Películas, series de televisión y otros productos audiovisuales han dado su opinión de la Guerra de Vietnam, esta película hace lo suyo también. Algunos estadounidenses están seguros de que esta guerra era totalmente innecesaria. Otros no, aquellos que venden suministros militares en tiempos de guerra hacen su agosto y poco les importa quien gane o quien muera.

     Desgraciadamente, la historia se repite de forma cíclica. Lo podemos ver actualmente en la Guerra de Ucrania. La OTAN arrincona a Rusia y militariza sus fronteras, Rusia invade Ucrania de forma despiadada y el gobierno de Estados Unidos invierte el dinero de sus contribuyentes en compra de equipo armamentista. Por supuesto que hay empresarios poderosos muy a gusto con esta dinámica.

*Mag. Warner Ramírez Arroyo. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.