Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

 Editorial

 

 

 

 

      En estos días los medios de comunicación y redes sociales están cargadas de información sobre noticias vinculadas con Covid-19, la guerra entre Rusia y Ucrania, el mundial de futbol o el nuevo campeón nacional, así como críticas al actual gobierno y  a su vez denuncia del gobierno ante las medios tradicionales y sus intereses. Sin embargo, son muy pocas notas vinculadas con temas económicos, a lo sumo se reducen a anunciar  aumentos en los precios de la gasolina. 

     La galopante inflación que estamos viviendo no parece ocupar la atención de las noticias, sobre todo de los medios más poderosos en Costa Rica. El precio de los materiales de construcción, materias primas, alimentos, transportes, tipos de cambio y recientemente las tasas de interés es muy preocupante y sus efectos ya se ven en la mesa de los costarricenses. A esto se le suma que la clase trabajadora, es decir todas las personas que dependen de un salario, no han recibido aumento en al menos tres años o más, pero el costo de la vida se ha incrementado gravemente. 

     Como hecho curioso, las protestas y los movimientos ocurridos recientemente en Panamá ante el aumento del costo de la vida y los combustibles no fueron dados a conocer en nuestro país mediante noticias de los medios de comunicación tradicionales, fue conocido sobre todo por Facebook y las propios ciudadanos. Esto como siempre evidencia que existen fuertes intereses políticos y económicos para resaltar ciertos eventos y oscurecer o invisibilizar otros.

    Urge en nuestro país contar con medios de comunicación alternativos que realmente informen a la población y denuncien los actos de corrupción, no solo los que les interesa. Además, es imperante reactivar el empleo, el consumo y en consecuencia económica. 

     Es evidente que existen factores externos que influyen en nuestra economía que no podemos controlar, tales como los conflictos geopolíticos derivados de intereses financieros tales como el actual en Europa, pero también  diversos retos a corto y mediano plazo que debe enfrentar nuestro país, para lo cual se ocupa voluntad y transparencia política pero también el apoyo de los grupos económicos y de la sociedad civil, pues de no hacerlo las consecuencias afectarían terriblemente a todos los sectores económicos, y al final perderíamos todos. Ojalá que las decisiones del actual gobierno no sean solo una cortina de humo para ocultar intereses neoliberales cuyo único fin es privatizar los servicios y activos públicos, así como de promover más recortes a la inversión social.

Cátedra de Historia de la UNED