Ramón Jorge Elizondo Guarín, conocido como Chumino el panadero, nace el 01 de enero de 1926 en Guápiles de Pococí en una numerosa familia de nueve integrantes, hijo de Elisa Warren Borbón o también conocida como “La Negra Elisa” y de Rafel Con, inmigrante chino que decide establecerse en Guápiles el último de los pueblos al oeste de la llamada Línea Vieja del ferrocarril al Atlántico. Al ser hijo natural del chino Rafael, desde muy joven trabaja con su padre en los negocios comerciales en el centro de Guápiles tales como Carnicería, Comisariato y Panadería frente a la estación del tren y cerca de la antigua finca el Salvador propiedad del empresario Minor Keith con sus emblemáticas palmeras Reales que adornaban la entrada a la finca.
De los negocios de su padre el que le llamó la atención fue el oficio de panadero que desempeñó desde muy joven. La panadería contaba con un emblemático horno de ladrillo y paredes con bloques de piedra de cantera labrados a mano y transportados en vagones de ferrocarril desde Cartago a Guápiles. El horno contaba con un fondo de 11 varas de largo y 6 de ancho en su interior, chimenea de ladrillo y calentado con leña para hornear en un principio “pan de piso” sin necesidad de latas o bandejas como los modernos, construido en 1920 por unos hermanos Cartagineses de apellido Arrieta; en el año 2020 se cumplieron 100 años de construido y que hasta el día de hoy continúa operando a dos turnos de horneado.
Para cuando cumplió los 27 años contrae matrimonio con la joven Sara Murillo Ugalde en el pueblo de Jiménez de Pococí, Sara oriunda de Poás de Alajuela y costurera de oficio conforma junto con Jorge una familia de nueve hijos. Para ese entonces él tomo el mando de la administración del negocio de la panadería.
El negocio de la panadería era rentable, pero demandaba mucho trabajo, esfuerzo y dedicación para elaborar, hornear y preparar los envíos de pan recién horneado en enormes canastas de bejuco que se llevaría el tren de las 6:00 de la mañana a los pueblos de Jiménez, Guácimo y Pocora. También se debía atender al público en la venta al detalle en el despacho de la panadería.
En 1974 se le diagnóstica artritis Reumatoide en las manos y el médico le recomienda cambiar de oficio pues la temperatura del horneado del pan le afecta severamente su condición, es cuando toma la decisión de alquilar la panadería y mudarse a la provincia de Alajuela cerca del Coyol y Barrio San José para mejorar su salud y brindarle una mejor educación a sus hijos e hijas pues era del pensar que sus hijas debían estudiar pues era la única herencia que les podía dar y que no depender de sus maridos en futuro . Labora primero en un taller mecánico en Barrio Méjico con su hermano Arnoldo, luego en una empresa Textil cerca del aeropuerto en Alajuela. Para 1984 se regresa de nuevo a Guápiles pues se siente mejor de salud y porque el contrato de arrendamiento de la panadería finalizaba.
Con la energía e ímpetu que le caracterizaba inicia de nuevo recordando las recetas de pan y repostería de antaño tales como el pan de bollitos, pan dulce bonete, quesadillas, pan con queso, pan de molde o de “Negro”, lustrados con azúcar rojo, gatos con jalea de guayaba, cuñas, quequitos, punto rojo y sin faltar las galletas de panadería que se “mojaban” con el café.
Es para alrededor de 1992 que por motivos de salud le entrega el negocio de la panadería a su hijo también llamado Jorge que sigue en la actualidad con la tradición familiar y se retira para descansar de tantas madrugadas y horneadas durante muchos años sin descanso.
Don Chumino como lo conocían todos muere el 6 de diciembre de 1999 siendo un padre, esposo y abuelo responsable dejando un precedente como uno de los primeros forjadores de ese el último pueblo al oeste de la Línea Vieja llamado Guápiles.
