Por Mag. Sonia Vargas Fernández*
Costa Rica tiene una red vial muy amplia que conecta todo el país de sur a norte y de este a oeste, la misma ha sido funcional a través de los años, gracias a ella se han logrado desarrollar cientos de comunidades y se han comerciado la variedad de productos que se cultivan en las diferentes zonas. Según CONAVI (2022)
La red vial tiene las siguientes características: formada por carreteras (nacionales y cantonales), Las carreteras están divididas en: Primarias, Secundarias y Terciarias, El MOPT por medio del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) es el encargado de las carreteras nacionales Las carreteras cantonales le corresponden a las Municipalidades (párr.2).
En la actualidad, la red vial del país está en crisis en general, el colapso en las carreteras es alarmante, en todas las versiones primarias, secundarias y terciarias. Los hundimientos, deslizamientos, huecos, caída de puentes y más, es noticia de todos los días, vías cerradas por semanas y hasta por meses hacen la vida de los costarricenses muy complicada. ¿Cómo se llegó a esto? ¿Qué se dejó de hacer para que se diera esta crisis?. Las respuestas pueden ser varias, y dependerá de la perspectiva de cada quién, pero lo que si se tiene claro es que algo no se realizó bien.
Costa Rica es un país que tiene estación lluviosa de nueve meses, la mayoría de su topografía es quebrada y tiene muchas montañas; esas características hacen inevitable que el mantenimiento continuo de las vías sea constante y necesario, ya que la mayoría están trazadas en lugares de peligro; así las cosas el deterioro de las carreteras solo se puede mitigar con el mantenimiento permanente. Pero la realidad es otra, los contratos de mantenimiento de las carreteras nacionales se paralizaron hace dos años, no hay empresas dando ese mantenimiento, eso, aunado a las fuertes lluvias que ha traído la época lluviosa agrava la situación. Entre menos mantenimiento más daño, y a más daño más se encárese la reparación. Según Zamora (2022) “Debido a la falta de mantenimiento se está presentando un retroceso y en el peor escenario se estaría requiriendo de una inversión cercana a los ¢ 235 000 millones, para restituir la condición originalmente detectada a finales del año 2020” (p.1).
El gobierno central aduce no tener dinero en sus arcas para tal efecto, plantea pedir un préstamo para poder reactivar los contratos de mantenimiento y reparación, ¿Pero cuándo será eso? , ¿Cuánto más habrá que esperar para que nuestras carreteras estén en condiciones de ser transitadas con confort y sin peligro? La necesidad es imperante, la intervención de la red vial debe ser inmediata, es necesario dejar de sufrir más pérdidas materiales y sobre todo humanas, es justo dejar de sentir esa vulnerabilidad de los últimos meses.
La necesidad va más allá de conducir sin riesgo, la necesidad la tienen los comerciantes de Cambronero y del Cerro de la Muerte al tener sus negocios cerrados, y dejar de percibir sus ingresos. La necesidad la tiene los habitantes de la zona sur incomunicados por días, utilizando caminos vecinales no aptos, para poder llegar a la capital a citas médicas, trabajos o centros de estudio. Es ese, el pueblo quien más sufre la ineficiencia de las autoridades competentes, mismas que ya estaban advertidas de los peligros que muchas de las vías presentaban.
Pertinente sería que el gobierno traté el tema vial de urgencia, es primordial su intervención oportuna y eficiente. Se debe lograr que los impuestos destinados al mantenimiento de carreteras y caminos se utilice eficazmente, sobre todo se debe hacer un plan de mitigación, un plan que prevenga para que los daños sean mínimos a pesar que las condiciones climáticas sean adversas.
Las cuantiosas lluvias y demás fenómenos naturales no se pueden eludir, las tendremos siempre, es complejo vivir con ellas porque las precipitaciones son uno de los principales enemigos de las carreteras y de cualquier superficie de ruedo, pero si se puede tener alternativas para que esa humedad en exceso no afecten tanto. LANAME tiene identificados los puntos más vulnerables en todo el territorio por lo que es fácil estar pendiente de ellos en especial aquellos puntos en comunidades de los cantones de mayor vulnerabilidad, en los que las vías de acceso secundarias también son de riesgo.
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Según Sequeira (2022).”También se deberían generar planes a mediano y largo plazo que atiendan las necesidades del país, enfocadas en mejorar la calidad de vida y la competitividad de Costa Rica” (p.3). La señora Sequeira como funcionaria de LANAME muy acertadamente toca puntos importantes, la calidad de vida y la competitividad, ser un país competitivo es prioridad, por ejemplo el turismo es uno de las principales vías de ingresos del país, el turista es el cliente, merece y requiere vías de acceso óptimas para movilizarse, ese turista satisfecho es carta de presentación para otros; y como país se está compitiendo con en atraer más visitantes, hay que dar lo mejor.
Las vías de este país están en crisis, pero se puede cambiar a futuro, se necesita compromiso del gobierno central y de los gobiernos locales, remar juntos, utilizar los recursos de la mejor manera, los costarricenses y los visitantes quieren y merecen transitar por vías adecuadas, sin peligro, vías que los lleve a su destino a salvo.
Derrumbe La Hortensia, Pérez Zeledón, octubre 2022
*Mag. Sonia Vargas Fernández. Profesora de la Cátedra de HIstoria de la UNED. Costa RIca. Universidad Estatal a Distancia. Correo electrónico:
Referencias bibliográficas
Consejo Nacional de Vialidad. (2022). Mapa de Carreteras de Costa Rica. Obtenido de: https://www.gifex.com/mapas_costa_rica/Mapa_Carreteras_Costa_Rica.htm
Universidad de Costa Rica. (2022)¿Cuál es el estado de las carreteras nacionales y por qué? Obtenido de: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2022/07/04/cual-es-el-estado-de-las-carreteras-nacionales-y-por-que.html
