Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Manuel Antonio Herrera Vigil* 

No soy educador, pero me gusta leer. Ahora con tantos cambios, trato de explicar cómo de vivía desde 1950 en adelante.

 

 Olivaristas de 1964 y sus perspectivas

    Uno de los hechos que marcaron a los olivaristas de 1958 a 1964 fue la constante en cuanto a la lucha por la soberanía en todo el territorio panameño. Hubo siembra de banderas, hubo operación soberanía y se llegó al punto álgido de los sucesos del 9 de enero de 1964.

    Además de romper relaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos de América, el presidente de la dignidad, don Roberto F. Chiari mandó suspender las clases en todos lo centros educativos, lo que se tradujo en que nosotros recibimos el diploma de sexto año, sin ceremonia de graduación.

Otro aspecto digno de mencionar es que los alumnos de la sección comercial fuimos los primeros en realizar nuestra práctica profesional en las distintas empresas establecidas en la ciudad de David.

    Tan alto índice de aceptación causó esa promoción, que casi todos recibimos ofertas para laborar en donde habíamos efectuado la práctica. Ya la industria arrocera había logrado consolidarse en cuanto a la mecanización se refiere.

     Hubo dos hechos casi paralelos.  Además del Banco Nacional de Panamá y el Chase Manhattan Bank que operaban en David, se produjo la llegada de otras entidades bancarias tales como el City Bank, Bank of America, Banco Fiduciario, Banco Exterior, Banco de Colombia y Banco Cafetero.  En casi todas esas nuevas sucursales hubo representación de los olivaristas de 1964.

   El otro hecho notorio ocurrió en la zona bananera.  La Chiriquí Land Company decidió traspasar la administración de algunas fincas a manos de empleados que habían demostrado capacidad para afrontar retos.  Entre los primeros estaban los señores Carlos Franceschi y Olmedo Kieswetter.

     El proyecto recibió una buena acogida y vimos la aparición de los bananeros independientes. Entre las fincas que pasaron a este programa puedo mencionar las siguientes:

Santa Teresa, Vitelio Ortega.
Santa Cecilia, Gilberto Cuevas.
Santa Catalina, José Castro.
Santa Librada, Alcibíades Miranda.
Santa Lucía, Olmedo Kieswetter.
San Judas Tadeo, Irma Chan.
Santa Elena, Andy de Puy.
Santa Margarita, Polo.
Fátima, Julio Santamaría.
Los Angeles, Carlos Franceschi.
Santa Ana, Álvaro Castellón.
San Antonio, Pascual della Sera.

    Desde los depósitos en la Compañía Shell, en Puerto Pedregal, me tocó atender a buena parte de este sector productivo, que vino a ampliar el abanico de clientes que incluía estaciones de combustible, vendedores de querosín, ganaderos, arroceros, paperos, entre otros.

Para ese tiempo, la oferta académica suplía los requerimientos de la parte empresarial.

    El muelle de Puerto Pedregal recibía barcos que zarpaban desde la Refinería Panamá, ubicado en Bahía de las Minas, Provincia de Colón y naves cargadas con abonos desde Europa.

    Salían barcos con novillos con destino a Perú y Venezuela.  También se exportó azúcar.

    El Ferrocarril Nacional de Chiriquí aún era parte escencial en el movimiento multimodal que prestaba servicio a la parte occidental de la provincia. Ahora escucho que tienen planificado aprovechar las bondades naturales del Puerto del Cabrito, con un calado de unos 10 metros. 

    Si esto llega a cristalizar, representaría un gran polo de desarrollo que abarcaría hasta los buques con turistas que visitan las islas del Golfo de Chiriquí, facilidades para manejar contenedores, barcos petroleros y varios otros servicios que giran en torno al ambiente marítimo, que impulsaría la capacitación de prácticos para que la navegación desde la Barra de San Pedro, hasta las instalaciones portuarias sea de manera más segura.

 

*Manuel Antonio Herrera Vigil. Narrador de historias y coloborador del Boletín desde Panamá.