Por Manuel Antonio Herrera Vigil*
No soy educador, pero me gusta leer. Ahora con tantos cambios, trato de explicar cómo de vivía desde 1950 en adelante.
Octavio Méndez Pereira le cuenta acerca de su visita a la Universidad Nacional, con el doctor Carlos de la Torre, Rector de esa casa de estudios, el señor Horacio Rubens, senador americano y compañero de Martí en los afanes de la independencia, el doctor Ricardo Dolz, catedrático de la Facultad de Derecho y Pedro Martínez Fraga, Presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho.
La nota para Arturo R. de Carricarte es un Homenaje a Martí, "cuya estatua está en el Parque Central, tan digno de homenaje como Bolívar, como San Martín, como Hidalgo y como Nariño. Y es este hombre egregio el que más me fascina en la historia de Cuba. Agitándose en un medio y en una época distintos a aquellos en que vivieron y se agitaron los próceres de la libertad del continente, tiene con ellos muchos puntos de contacto, singulares semejanzas, y merece un pedestal entre los primeros, y un lugar predilecto en el corazón de los hombres que aman la Libertad y tienen el culto de la Justicia ".
Al doctor Ricardo J. Alfaro se refiere en relación "a la quinta reunión de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, que coincidió con la del Consejo Directivo del Instituto Americano de Derecho Internacional, de que son miembros en nuestro país, junto contigo, si no me equivoco, los doctores Porras y Morales".
A don Melchor Lasso de la Vega le comunica sobre "la Escuela de Artes y Oficios, que fue establecida en tiempos de la colonia, allá por el año de 1882. De allí pasó, en 1894, al sitio que hoy ocupa, ensanchado en 1902 por el general estadounidense Leonardo Wood en vísperas de entregar el Gobierno de la isla al primer presidente de ella, señor don Tomás Estrada Palma".
Al Coronel Ricardo Arango Jované le habla acerca de la visita que hizo a las fortalezas del Morro y La Cabaña.
Al señor Enoch Adames V. le escribe sobre "las asociaciones regionales de La Habana, muy numerosas ciertamente y muy importantes, casi todas. Tienen sociedades de esta naturaleza, los canarios, los baleáricos, los castellanos, etc; pero las tres más importantes son el Centro Gallego, el Centro Asturiano y la Asociación de Dependientes, con cerca de cuarenta y ocho mil socios, la última. En ese palacio hay grandes salas de billar y de juegos de sociedad; sala de esgrima, amplia sala de baile; un gimnasio con piscina de natación; aulas de estudio, oficinas, salas de lectura, etc".
" Bien quisiera yo que nuestra Asociación de Empleados del Comercio contara siquiera con mil socios, que de seguro no los tiene, y, otros tantos la Sociedad de Tipógrafos, y tres o cuatro mil la Unión Obrera y el doble o el triple la Federación de Obreros, y ni siquiera doscientos el Centro de Estudios Sociales..."
Referencia. Revista Lotería, 282-283-284, 1979.
