Ronald Martínez Villarreal - Cátedra de Historia UNED
En el año 2017 se estrenó el documental producido por la UNED “Una fiesta en Liberia”, el cuál desde voces que dialogan en vivencias y compromisos culturales nos mostró una suerte de inventario de la gran riqueza patrimonial liberiana y la necesidad de profundizar en cada uno de los bienes culturales arraigados en el cantón de Liberia. Sobre esta riqueza, de ninguna manera hay un vacío de información, sino que afortunadamente, desde diferentes esfuerzos ya se han publicado libros como La Ermita de Nuestro Señor de la Agonía, el compendio de Vivencias Liberianas, Liberia en los siglos XVIII y XIX, así como los volúmenes dedicados a Héctor Zúñiga, Jesús Bonilla, Lía Bonilla por mencionar solo algunos. Hoy, podemos sumar a esta colección el libro “Tope de Toros de Liberia: Resignificaciones históricas, voces de la memoria (S.XIX-XXI)” autoría de la querida amiga historiadora y docente UNED María Soledad Hernández Carmona.
Entre muchos regocijos, este suceso nos permite que la interpretación del patrimonio cuente con más producciones científicas que le den rigurosidad. Esta rigurosidad, no es menor cosa, pues según la Asociación para la Interpretación del Patrimonio “Quienes se dedican a la interpretación deben cuidar la cantidad y calidad de la información a presentar (en cuanto a su selección y precisión). Bien sintetizada y fundamentada en una buena investigación, la interpretación tendrá más poder que un gran discurso.” (AIP, 2023)
Interpretar el patrimonio no es pues una improvisación o lista desorganizada de datos. Se trata de crear experiencias, las cuales sean parte de la realidad sociocultural y no desde el mero espectáculo. Para ello se requiere de exhibiciones museográficas, centros de información, rutas, itinerarios y guías turísticos, así como cuanto material podamos disponer a nivel gráfico, digital o impreso. Recursos los cuales insisto, necesitan de investigaciones científicas, como el caso que hoy nos congrega.
Ante esas necesidades, una investigación histórica no es un anecdotario, ni una lista de fechas o curiosidades, la interpretación del patrimonio requiere de comprender los contextos históricos para motivar a convivir en la cultura como la consecuencia de esa historia acumulada.
En el libro que Soledad nos entrega, nos invita entre otras cosas a que las tradiciones no se conviertan en la nostalgia de oficios y prácticas sociales desaparecidas que terminan siendo teatralizados o como dice Néstor García Canclini “apropiados de forma desigual” (García Canclini, 1999). Por el contrario, vemos como la herencia cultural conjugada en el Tope se reinventa en la Fiesta y muy importante para mí en los saberes de la tierra como lo son todas las vivencias de la agricultura y la hacienda.
En cuanto a la hacienda, el libro nos comprueba como esta es el espacio de interacción social donde se creó una cultura particular alrededor de la producción ganadera y con saberes dominados bien sabido por los sabaneros, pero sin olvidar otros espacios laborales como la quesera, la cocina o la peonada de a pie, cada uno con sus roles de trabajo, de clase social y de género.
Para estudiar esto, Soledad nos presenta el diálogo transfronterizo, el cual hoy no solo es necesario a nivel de los estudios históricos, sino también para comparar, convivir y aprender de prácticas similares como las citadas expresiones culturales de Nicaragua y Colombia.
A propósito de la Fiesta, queda claro una vez más con esta investigación que el Tope es y solo puede ser como parte inseparable de las fiestas cívicas. La fiesta como vivencia, desahogo y espectáculo. Con sus héroes, glorificados en una barrera, con amores que vienen, van o perduran. Con música, licor, baile, parodia, es decir pachanga. Todo diferenciado de cualquier otra sociedad porque nos fue heredado por nuestros antepasados y así nos permite tener esta nuestra identidad.
Así pues, más allá de las declaratorias y convenciones al PCI lo integran también las trasgresiones de aquellos que al margen de la pompa se entregan al carnaval, la espontaneidad, el festejo y la catarsis.
No se nos olvide pues que el tope es ante todo es parte de las fiestas. Nuestros antepasados se dieron la libertad de festejar a la manera de cada quien, de gozar, de entenderse a pesar del duro trabajo y las desigualdades. Pudieron tener sus victorias, sean estas en la hacienda, la familia, la comunidad o en la plaza de toros. Cada quien luchó por hacer propio su espacio social y resolvía como convivir con los demás. Ese es un legado el cual hoy, volviendo los ojos a la historia y la tradición no se nos debería olvidar.
* El libro se puede descargar sin costo en el sitio web del Archivo Nacional
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García Canclini, N. (1999). Los usos sociales del Patrimonio Cultural. En E. Aguilar Criado (Ed.), Patrimonio etnológico: nuevas perspectivas de estudio. (pp. 16–33). Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=585131
Principios teóricos de la interpretación. Asociación para la Interpretación del patrimonio. (2023). Retrieved February 2, 2023, from https://interpretaciondelpatrimonio.com/interpretacion/
