Por Dr. Luis Paulino Vargas Solís*
Esta Ley es, centralmente, hija de Carlos Alvarado, de su gobierno y, por lo tanto, del PAC. Tiene sus padrinos, que, con incendiario fervor, la apoyaron: el PLN, el PUSC, los partidos evangélicos. Si su propósito era corregir las incoherencias en los regímenes de empleo -que efectivamente existían y es necesario enmendarlas- pecó por exceso. Y un exceso de dimensiones orgiásticas.
Primero, por las atribuciones desmesuradas que se le conceden a MIDEPLAN, convertido en un superministerio, con responsabilidades y poderes que lo sobrepasan por mucho. Si querían superar ineficiencias, lo hicieron de la peor forma imaginable: simplemente cambiaron la fuente en que esas ineficiencias se originan, pero creando las condiciones para empeorarlas.
Concentrar tanto poder en un solo ente, supone un salto al vacío, porque supone pretender borrar las enormes complejidades de una institucionalidad pública diversa. Claramente el MAG y el MOPT son cosas muy distintas, pero inclusive lo son más el MEP, el PANI, IMAS o el INAMU. Meter a Parques Nacionales en el mismo canasto que Seguridad Pública, y a Ciencia y Tecnología con Vivienda, es lo propio de una mentalidad reduccionista, pero, en especial, es lo propio de una racionalidad autoritaria y antidemocrática.
Las “familias de puestos” responden a la misma irracionalidad: ignorar las complejidades de la realidad, homogeneizar lo heterogéneo, concentrar poder. O sea: resolver las cosas por la vía autoritaria y apostar a la ineficiencia y la inoperancia. Gracias Carlos Alvarado, PAC, PLN, PUSC, partidos evangélicos.
¿Qué ha venido a aportar el gobierno de Rodrigo Chaves? Primero, mucho burumbún demagógico, mucha cortina de humo, mucho discurso tan ruidoso como hueco. Lo propio de este gobierno, en otras palabras.
Segundo, ha empeorado todo. Si la ley es un mamarracho, el reglamento no lo es menos. Si las familias de puesto son una estupidez, lo que MIDEPLAN dispuso raya en lo criminal.
Detrás de esta ley lo que ha habido es un odio patológico a todo lo público-estatal y, en especial, a quienes trabajan en el sector público. Esa ha sido su inspiración y ese es su veneno. Por eso esa ley no pasa de ser un esperpento monstruoso. Eso animó su concepción en el gobierno de Alvarado, y eso guía hoy a Chaves para hacer que el mamarracho sea aún más esperpéntico.
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*Dr. Luis Paulino Vargas Solís. Profesor e investigador Universitario UNED Costa Rica.
