Por Manuel Antonio Herrera Vigil*
No soy educador, pero me gusta leer. Ahora con tantos cambios, trato de explicar cómo de vivía desde 1950 en adelante.
Gracias a gentil invitación que me hiciese Graciela Barba, tuve la gran oportunidad de acompañar al personal de SerTV durante la transmisión que se efectuó en la tarde del domingo 19 de marzo del 2023, junto a los presentadores Benito Samaniego y Joseline Pinto.
Todos estábamos a la expectativa, después de tres años sin acudir a esta cita. A las 4 de la tarde comenzaron a pasar los jinetes por el punto de transmisión ubicado en el Parque de la Amistad, una iniciativa del Club Rotario.
La cabalgata tiene la particularidad de que acuden hombres, mujeres y niños. No faltaban los clásicos pitidos y una que otra saloma.
El ambiente era de completa alegría, euforia. El paso de caballitos criollos, junto a purasangre cuartos de milla, apaloosas, pintos, palominos, espectaculares frisones con pelos hasta en la base de los cascos, que parecen plumas. Vi el paso de una mula.
Nota aparte la constituyó la aparición de un señor cabalgando sobre un búfalo, cuyo cacho izquierdo había crecido de manera que apuntaba hacia la paleta del gran animal.
Con las alegres tonadas de las murgas comenté que esa era la herencia que se había recibido del profesor Consuegra, en la Península de Azuero. En Chiriquí, la enseñanza musical llegó de la mano de don Pedro Rebolledo, quien después de haber dirigido la Banda Republicana, fundó la banda de música del Colegio Félix Olivares Contreras. Con aportes como los de esos músicos consagrados, el nombre de Panamá ha llegado a lugares tan lejanos como Pasadena, en California, el desfile de la hispanidad en Nueva York y hasta en Londres, donde han podido apreciar música panameña junto a polleras, montunos, tembleques y sombreros pintaos.
En cuanto a la importancia del caballo en Chiriquí, forma parte del legado de los españoles. Además de acarrear cebos, cueros y carne salada o arrear ganado hacia Panamá, Nombre de Dios y Portobelo. También nos acompañó como un complemento al ferrocarril inaugurado en 1916 o a la carretera nacional que nos unió a Panamá desde 1936.
Las cosechas de arroz, maíz y frijoles se llevaban en sacos de henequén. Los tomates desde Querévalos de cargaban en latas. Los ataos de dulce se transportaban en un par de zurrones de cuero desde San Carlitos, Sabana Bonita, Guacá, Las Cañas, hacia el mercado público de David.
Desde Canoas Arriba, Paso Canoas y Cuervito, el caballo servía para que las personas pudieran llegar a tomar el tren del ferrocarril en la estación de Progreso, con destino al Puerto Armuelles o hacia La Concepción y David.
El maestro Manuel Herrera Olmos se bajaba del motor en San Andrés y, a caballo, continuaba para ir a inspeccionar las distintas escuelas de Rabo de Gallo, Caizán, Cañas Gordas. Uno de los educadores que puede dar fé de esas travesías es el profesor Carlos Beitia.
Creo que la gran cabalgata del 19 de marzo en San José de David, puede servir para rendir homenaje a los hombres y mujeres, que a caballo, sentaron las bases de lo que sería la gran Provincia de Chiriquí.
