Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Mag. David González Sánchez*

 

     En 1926 se publicó en la revista El maestro (1926-1931) una carta del profesor Zacarías Salinas, quien había fallecido en 1923, titulada “Escuela para la vida”. En la carta Salinas insistió en que la escuela era el lugar para formar tanto la mente como el carácter del niño/a. Por lo que dicho aprendizaje consciente de tal tarea debía proveer las herramientas para hacer del estudiante una persona de bien. Ahora bien, la carta del profesor Salinas no se limitó a divagar solamente en el plano aspiracional del quehacer pedagógico, sino que ofreció algunas pautas que hoy llamaríamos curriculares, desde las cuales fuese posible una estrategia programática para hacer realidad esa escuela para la vida que exhortaba.

     Cien años después de escrita la carta del profesor Salinas nos encontramos con un Ministerio de Educación (MEP) cada vez más confuso y problemático. Los viejos problemas no solo siguen sin soluciones pertinentes, si no que, la cartera está completamente mal dirigida por la señora Anna Katharina Müller Castro. Su nombramiento generó cierta expectativa debido al currículo que se ventiló semanas antes, pues se proyectó la imagen de una persona altamente capacitada en materia educativa.

     No obstante, a casi un año de gestión la realidad ha demostrado que la señora Müller no solo no parece enterarse qué es el MEP, también ha sabido generar un estado de confusión e incertidumbre sobre qué educación se proyecta para el resto de la administración Chaves Robles. La ministra no ha entregado un solo documento programático para hacer entender al magisterio qué hacer y cómo hacerlo, por el contrario, ha decidido ventilar ideas sueltas en cada intervención pública. Sabemos más de sus propuestas por cada comparecencia ante la comisión de educación de la Asamblea legislativa que por circulares oficiales del MEP.

     Toda posible propuesta educativa de este gobierno bajo la dirección de la señora Müller no existe, porque no se puede tener certeza si solo nos llegan mensajes fragmentados sin contexto ni respaldo pedagógico. Lo que lamentablemente sí es claro es que se está socavando la estructura educativa pública: el episodio de las negociaciones del FEES, el nombramiento del hoy ultraconservador Guillermo Malavassi, la imposición de pruebas estandarizadas sin bases, la vergonzosa Ruta de la educación en un power point, la negativa de prorrogar el convenio con la Fundación Omar Dengo y la fuerte presencia de Silvia Castro (declarada enemiga de la educación pública) nos demuestra que ni datos ni argumentos son elementos a considerar para guiar al MEP en los próximos años.

     ¿Deben cambiar las cosas en el sistema educativo nacional? Sin lugar a duda sí, pero esto es un debate que no encuentra cause, y necesitamos de una ministra dispuesta a abrir los espacios de diálogo desde los cuales construir una verdadera estrategia de renovación educativa que considere la profunda y compleja realidad de aula, las condiciones laborales del magisterio y el tipo de aprendizajes en equilibrio con la demanda laboral y el humanismo. Mientras el magisterio no reaccione con fuerza y vehemencia, el MEP seguirá como un barco a la deriva que encallará en cualquier momento.

     Para suerte del MEP, la labor docente nunca para con o sin ministro, porque lo que sucede en aulas y escuelas es la experiencia pedagógica que resiste la torpeza del juego político y el capricho de una dirigente sorda al diálogo y la sensatez. Eso lo comprendía muy bien el profesor Salinas hace cien años, de ahí que su propuesta de una escuela para la vida, a pesar de las limitaciones teóricas de la época, es más clara y coherente que las peligrosas ocurrencias de la señora ministra hoy en pleno siglo XXI.

 

*Mag. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia-UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.