Ficha Técnica
Director: Tom Hooper.
Guionista: David Seidler.
Productores: Iain Canning, Emile Sherman, Gareth Unwin.
Año de estreno: 2010.
Duración: 118 minutos
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Danny Cohen.
Montaje: Tariq Anwar.
Diseño de producción: Eve Stewart.
Diseño de vestuario: Jenny Beavan.
Escrito por Mag. Wargner Ruiz*
La película narra la historia del rey Jorge VI de Inglaterra, quien sufre de un tartamudeo problemático que le causa dificultades al hablar en público. La trama se centra en su relación con su terapeuta de habla, Lionel Logue, quien utiliza métodos poco convencionales para ayudarlo a superar su impedimento. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, el rey debe enfrentar sus miedos y superar su tartamudeo para poder dar discursos importantes y unir a su nación en tiempos de crisis.
Con respecto a los aspectos técnicos la película es una obra de arte. La escenografía está cuidadosamente diseñada para recrear los escenarios de la época, incluyendo los palacios reales. El diseño de producción logra transmitir la opulencia de la realeza británica, así como la sobriedad y elegancia de los espacios más íntimos. Cada detalle se encuentra cuidadosamente seleccionado para crear una atmósfera auténtica. La fotografía logra capturar los matices emocionales de los personajes y las situaciones. La iluminación y la composición de las tomas refuerzan el tono dramático de la historia, así como los momentos de intimidad y vulnerabilidad de los personajes principales. El vestuario es otro aspecto destacado, ayudan a diferenciar los diferentes estratos sociales y los roles de los personajes. El vestuario de la realeza británica se caracteriza por su elegancia y sofisticación, mientras que la vestimenta de Lionel Logue y otros personajes refleja su posición social y su personalidad. Finalmente, la música complementa de manera asertiva la narrativa y las emociones del argumento, resaltando los momentos de tensión, vulnerabilidad y superación.
En cuanto a las actuaciones, Colin Firth quien interpreta el rey Jorge VI, trasmite al espectador la lucha interna y la vulnerabilidad del personaje, hasta el punto de volverlo conmovedor, lo cual le valió para ganar el premio de la Academia al Mejor Actor. Por otro lado, Geoffrey Rush interpreta al terapeuta Lionel Logue, cumple a cabalidad con las expectativas. Y como es costumbre, la gran Helena Bonham Carter, en el papel de la Reina Isabel, ofrece una interpretación sólida y convincente.
Sin embargo, a pesar de todos los aciertos técnicos, la película se torna aburrida y se hace muy larga. Esto es importante decirlo, porque el cine es un medio de entretenimiento. La trama no genera tensión en el espectador y no hay giros de guion sorpresivos. Siempre he creído que las películas que ponen el dedo en la llaga son más interesantes y productivas. Había muchas contradicciones en la sociedad europea de la época y no se aprovechó para sacarla a la luz. Pareciera que la película fue diseñada para congraciarse con la familia real.
Por ejemplo, se dejaron de lado aspectos históricos relevantes de la época, como la Segunda Guerra Mundial y las tensiones geopolíticas. También se obvió la simpatía del hermano del rey por el régimen Nazi. Entendemos el porqué la reacción de la Familia Real a la película fue positiva. Aunque parezca inverosímil, el mensaje final dice que, gracias al discurso del Rey, la nación británica lograr unirse y tener éxito en la Segunda Guerra Mundial.
La Familia Real siempre ha sido un símbolo nacionalista de la sociedad Británica, un especie de amalgama que mantiene unida las clases populares con el sistema político. En el inconsciente colectivo de estas gentes, aún vive la creencia de que los nobles han sido escogidos por Dios para gobernar y disfrutar de todos los privilegios posibles. Sin embargo, cada vez en mayor medida, la Familia Real va perdiendo popularidad con el paso de los años. Algunos miembros han estado involucrados en escándalos y controversias que han afectado la imagen pública. Por ejemplo, el príncipe Andrew ha enfrentado acusaciones sobre su relación con el empresario Jeffrey Epstein y supuestos crímenes sexuales contra menores de edad. Recordemos como en el propio funeral de la Reina, Andrew fue increpado por estos actos. La falta de transparencia en asuntos financieros también ha sido motivo de preocupación. Los increíblemente millonarios gastos de la Familia Real en tiempos de crisis económica han sido tema de intensos debates.
Este tipo de películas, por supuesto que son un punto a favor de los nobles ingleses, pero ya sabemos que el cine es el arte más propagandístico y siempre acompaña los intereses y valores de sus financistas. Cada pueblo tiene derecho a su autodeterminación, le corresponde a la sociedad británica decidir hasta cuando cantarán “Dios Salve al Rey”.
*Mag. Wargner Ruiz. Profesor Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
