Una pionera en la lucha por los derechos animales
MEd. Martín Vargas Ávila*
En esta ocasión se ofrece la historia de una extraordinaria mujer alajuelense, cuya vida y obra parece arrancada de un personaje literario, doña Mercedes Calvo Fuentes. Esta adulta mayor nació en San Rafael de Alajuela en 1949, un año después de la Guerra Civil. Desde sus primeros años se caracterizó por interés en el cuidado y protección de animales. A pesar de sus orígenes recuerda que hacia grandes sacrificios por defender y proteger los animalitos a su alrededor: perros, gatos, chanchos y otras aves. Cuyas aventuras forman parte de los recuerdos de la de niñez en la casa de abobe y piso de tierra de sus padres.
Durante su adolescencia doña Mercedita combatió “a capa y espada” por proteger los animales, especialmente de los que lograba rescatar o recoger de la calle, pues durante esta época en Costa Rica existía una escasa conciencia sobre el respeto a los derechos de los animales. A pesar de la complicada situación económica de su familia, buscó diversas maneras para acoger a los animales que llegaban a ella en deplorables condiciones que evidenciaban el abandono, el maltrato y hambre. Fue así como llegó a construir ella misma un rancho improvisado, en uno de los cañales que existían cerca de su casa, para poder albergar a estas indefensas criaturas.
Las célebres batallas de doña Merceditas por el rescate y cuido de animales han sido legendarias entre los vecinos de Santiago Oeste El Coco, poblado donde ha vivido gran parte de su vida. Una consigna de su vida ha sido, los animales son seres indefensos, si no los defendemos, quien. La gente lo va hacer. Estas ideas fueron incomprendidas para muchas personas durante esta época, pues muchas personas lanzaban animales a la calle, los llevaban a perder al campo y los sometieran a diversas vejaciones.
Esta precursora de los derechos de los animales recuerda que un ocasión durante las fiestas patronales de su pueblo se realizó una carrera de cintas, y uno de los caballos se lastimó su pata, y ella indicó al dueño y el cura párroco, para que no permitiera seguir compitiendo, por lo que se tuvo de enfrentar a estos personajes y la gente, que consideraban estas acciones como “locuras” y disparates.
Doña Mercedes contrajo matrimonio con don Ascensión quien aprendió de ella el interés por la vida animal y su bienestar. Esta pareja se ha caracterizado por brindar a amor a sus vecinos y animales, lo que se evidencia en los diversos proyectos que han participado en favor de su comunidad.
Esta mujer es ejemplo tenacidad y de entrega a los débiles, los desprotegidos y desamparados, pues en Costa Rica hasta hace pocos años el tema del maltrato animal comenzó a ser motivo de debate e interés público. La labor de esta valiente mujer merece ser contada, pues al igual que don Quijote y Sancho Panza, sus historias motivan a seguir adelante en pro de los ideales a pesar de las adversidades y de que todas las posibilidades estén en contra.
Hoy ella y su esposo continúan su lucha en favor de la defensa y protección de los animales, esto a pesar de que el único ingreso que recibe la pensión de su conyugue. A pesar de las visitados y problemas de salud cada mañana se levanta temprano para alimentar a los 8 perros, 6 gatos y entre otros animales que cuida, todos rescatados por ellos. En palabras de doña Merceditas ella ha tenido de convertirse una “guerrillera y plantarse para defender sus ideales” a pesar de la incomprensión e incluso mofa. Pero como bien lo mencionó Miguel de Cervantes Saavedra en su novela del Ingenioso Hidalgo Don Quijote en la extraordinaria aventura de la Cueva de Montesinos; “las grandes hazañas para los grandes hombres están guardadas.” (Capítulo XXIII, p. 727).
*MEd. Martín Vargas Ávila. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
