Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

      Sigue el relato de Juana B. Oller, con sus magníficas descripciones, en el verano de 1917.

"En el Alto Boquete.  Nos hallamos a una altura de 4,000 pies sobre el nivel del mar, en este retiro agradable, de sano clima, llamado el Alto Boquete, en el hotel de los esposos Watson, al lado de su hermosa finca, donde se trabaja con todas las comodidades de la agricultura moderna.

     Cuenta está finca con una extensa porción de terreno cultivado de pasto artificial, donde apacenta numeroso ganado vacuno y caballar, de cafetales inmensos y de exuberantes hortalizas.  Posee además una planta eléctrica, cuya energía se utiliza para el beneficio del café, para mover la maquinaria de un aserrío de maderas y para el alumbrado de la residencia particular de los esposos Watson y del hotel. 

    Visitamos dicha planta y podemos advertir la regularidad de su instalación y funcionamiento.  Esto último se verifica tomando del río cercano, por medio de acequias, la fuerza hidráulica indispensable.

    El beneficio de café se realiza del siguiente modo:  la fruta se desprende del árbol por hombres y mujeres encargados de este oficio, a quienes se ha bautizado con el nombre de "cosecheros"; se la lleva luego a la "despulpadora" para separarle la corteza roja que la cubre; verificado esto se derraman los granos en grandes depósitos, donde sufren un lavado con agua corriente y se les deja expuestos a la acción del sol; ya secos, se les lleva de estos depósitos a la "piladora", se les quita la segunda película que los envuelve, y por último, la "clasificadora" se encarga de separarlos en 1a, 2a y 3a categorías.  Los cafetales del señor Watson han producido cerca de 400 quintales de café este año (1917), no obstante haber sido la cosecha de escasez reconocida.  El aserrío es también una instalación de suma utilidad para el lugar.

    Visita a los Jardines.  Jamás en nuestras excursiones a los diferentes lugares de la República, hemos visto jardines más bellos que los del Boquete.  Hay en ellos tal variedad de flores, que de bosquejarlas emplearíamos más tiempo del que podemos disponer en esta crónica. 

    Nos contentamos con decir que junto al delicado pensamiento, de colores rarísimos, se halla la tímida violeta, y que próximo a las rosas, de variados tintes y formas y tamaños, admiramos al atrevido clavel, en su tallo fino y elegante, y que la hierba menuda hace contraste con la trepadora enredadera, todo en derroche de lozanía indescriptible. 

    Allí vemos a las flores de clima frío y templado con las del trópico en íntima hermandad.  Entre los jardines conocidos por nosotras, existen los de Watson, Kant, González y Perino, a cual más digno de encomio.

    También la horticultura ha adquirido desarrollo en este lugar, de terreno tan fecundo, donde los repollos, zanahorias, remolachas, nabos, la jugosa papa, el lozano camote y otros vegetales se producen de modo asombroso".

Referencia: 
Impresiones de Viaje.
Juana B. Oller.