Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

No soy educador, pero me gusta leer. Ahora con tantos cambios, trato de explicar cómo de vivía desde 1950 en adelante.

     Esas condiciones las hemos visto cumplir en el año 1954, 1970, 2020, cuando las aguas del Río Chiriquí Viejo se juntaron con las de Gariché, Divalá, Duablo e inundaron la zona bananera del Barú.

     En la vertiente del Caribe, el Sixaola, San San, Changuinola registraron eventos similares.

     En ambos casos, los campamentos fueron construidos con viviendas con planta baja y planta alta, para poner a salvo las cosas durante las inundaciones.

     Durante la época seca, eran frecuentes los paseos a playas y ríos.  Pero no faltaba la advertencia de los abuelos al decir: recuerden que ese río crece con agua de norte.  Es decir, que en pleno verano, algunos ríos podían recibir lluvias en la cabecera y bajar con cabezas de agua repentinas.

     Otro dato que manejaban los abuelos se refería a las altas mareas o aguajes, en marzo y octubre.

     Da la impresión que algunos de esos aspectos no son tomados en cuenta a la hora de establecer viviendas, muy rústicas o muy lujosas, muy cerca de la línea de la alta marea.

     En información que pude constatar, la Chiriquí Land Company tenía registros de la posición de la Boca de los Espinos.  Entre 1927 y 1987, el mar había puesto bancos de arena en la desembocadura y las aguas de esos ríos tuvieron que abrirse paso más hacia el saliente.

     Fueron 4 eventos registrados en esos 60 años y en cada ocasión, cada nueva boca se abrió, aproximadamente, un kilómetro más allá.  Es decir, unos 4 kilómetros en dirección a La Playa de Estero Rico.

     Algo así debe haber ocurrido al Río Chico.  Corre de norte a sur, pero al llegar al pueblo de Alanje, el banco de arena parece que lo obligó a cambiar su rumbo hacia el este, y la desembocadura está en la Barra de San Pedro, al sur de David.

     Sugiero tomar en cuenta a la naturaleza, antes de planificar o autorizar nuevos permisos, o ella nos pasará factura.

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*Manuel Antonio Herrera Vigil. Colega panameño y colaborador del Boletín.